Corre, Susana, corre

Senyor_J

Corre, Susana, corre. Has visto como se abría un espacio ante ti y no has dudado en acelerar tu ritmo para dejar a todos tus competidores atrás, convocando las elecciones andaluzas para el próximo 22 de marzo. En este momento de la carrera te sientes con la fuerza suficiente como para llegar victoriosa a la meta y conseguir un magnífico resultado. Sabes que la capacidad del PP de hacer oposición en Andalucía está muy tocada, tanto por los efectos letales de su perniciosa acción de gobierno sobre el conjunto del Estado, como por la escasa proyección y relevancia de su candidato para la Junta. Sabes también que puedes torear a Izquierda Unida y clavarle la estocada cuando a ti te dé la gana. Pusiste a prueba tanto tus apoyos mediáticos como tu talento para el ejercicio del autoritarismo con el asunto del desalojo de la Corrala Utopía y la prueba se saldó con un gran éxito. También viviste durante mucho tiempo en un pacto de legislatura que no estabas dispuesta a cumplir y en el que tenías la seguridad de poderte bajar de él en el momento oportuno. Y, por supuesto, sabes que el rival que más te preocupa, Podemos, exhibe todavía una debilidad organizativa manifiesta en tu territorio, por lo que quizás no haya una oportunidad mejor para cambiar la marcha y dejarlo atrás. Sin candidatura a la Junta definida, con una implantación territorial todavía limitada y en un contexto en que la proyección electoral de los de Pablo Iglesias aun no ha sido puesta a prueba en territorios donde sería probable obtener buenos resultados, lo ves lejos de su mejor momento de forma e incapaces de seguirte el paso.

Corre, Susana, corre. La pista de atletismo se abre ante ti y tú eres la auténtica estrella. Explica, ni que sea de manera incoherente, tu decisión de convocar elecciones y aparta enseguida de sus funciones a los miembros de gobierno de Izquierda Unida. ¡Que la ruptura quede bien escenificada, haciendo ver que lo que ahora necesita Andalucía es un gobierno fuerte! La cara de póker con la que ellos se quedan no tiene precio y así aprenderán, además, a no incurrir en excesos democráticos como los referéndums internos de valoración de la permanencia en un pacto de gobierno. Con tu gesto y ese orgullo que te caracteriza, no solo serás capaz de ganar esta carrera, sino de cambiar el destino de tu equipo. ¡Qué brillantez estratégica la tuya, al colocar por delante del ciclo electoral de 2015 unas elecciones que nadie esperaba y que han de servir para cambiar la percepción del PSOE como un partido hundido! Con tu gran victoria andaluza, podrás reivindicar que militas en un partido fuerte, capaz de ser alternativa de gobierno en toda España y dispuesto a conseguir los votos necesarios para gobernar donde haga falta.

Y además será TU victoria, Susana. Por fin nadie podrá decir que eres “presidente por accidente”, que tu inmenso poder te ha sido otorgado a dedo, porque nunca has tenido que medirte en las urnas. Si antes todo el PSOE se rendía ante ti como la gran promesa, ahora te convertirás en una realidad insoslayable. Serás lo que tú quieras ser. Tendrás lo que quieras tener. Ni Pedro ni nadie podrá condicionar el papel que tú desees jugar dentro del partido. Podrás permanecer refugiada en tu territorio o escuchar los cantos de sirena que te animan a dar el salto nacional, para ser ese nuevo fruto andaluz que plantar en la presidencia del Gobierno de España e intentar dejar, como hace algo más de 30 años, una huella imborrable en el recuerdo de tantos españoles. España se rendirá ante ti, porque eres su única esperanza, la única realmente posible.

Corre, Susana, corre, que los metros decisivos ya han empezado, haciendo bueno lo que comentábamos unos días atrás: que en este 2015 cabía esperar giros tácticos para intentar cambiar el destino de algunos. Corre, Susana, corre como ahora corres y no bajes el ritmo. Tampoco mires atrás. Acelera con el convencimiento de que tus rivales no esperaban tu escapada y de que no disponen de capacidad de reacción. Ignora sus caras, sus reacciones, sigue exclusivamente el camino hacia la meta, porque no puedes permitirte fallos de concentración. Cualquier duda ahora sería letal y la verdad es que tu gran estado de forma es evidente. Y sin embargo, mientras das esas primeras zancadas decisivas, ya notas un poco ese gusanillo en el estómago, ¿verdad? Es algo más que nervios, se trata de una pequeña respuesta orgánica, de una manifestación sicosomática que refleja tus dudas y que te desencadena una cierta ansiedad. Porque en tus ejercicios de visualización te ves a ti misma como triunfadora en menos de 2 meses, pero para ganar una carrera uno no depende de sí mismo, sino de lo que hagan los demás.

No miras sus caras, Susana, pero sabes que están ahí, detrás tuyo. No te gires porque si te asomas a sus rostros leerás en ellos lo que los otros se proponen conseguir para frenar tus ambiciones de victoria. No esperes, por ejemplo, que Izquierda Unida no haga una campaña durísima contra ti, después de cómo los has tratado y de lo hartos que están de tu gestualidad autoritaria, de tus incumplimientos y de tu escaso apego a la cultura de coalición. Ellos también van a atribuirse los méritos de tu gobierno y por mucho que te parezca que Podemos les condiciona mucho electoralmente, se defenderán como gato panza arriba y van a esforzarse al máximo para conseguir un buen resultado. Y, Podemos, Susana, ¡ay, Podemos! Mientras cuentas con que la prensa fiel haga su trabajo y pinche esa burbuja, compruebas lo poco que les cuesta montar un mitin por todo lo alto en Sevilla. Confías ciegamente en análisis que les auguran resultados moderados, pero sabes que el voto oculto de Podemos es todavía muy difícil de calibrar. Te sientes la figura política con mayor capacidad de marcar la pauta en la campaña, pero sabes que un par de declaraciones o frases altisonantes de Pablo Iglesias, realizadas en el momento justo y en el lugar apropiado, pueden arrollarte.

Corre, Susana, corre, porque ahora ya no queda otro remedio y lo que tenga que pasar, pasará. Agárrate a tus sueños de poder y victoria e intenta no pensar por el momento en ese otro escenario. Aquel hipotético futuro en que en lugar de salir fortalecida, compruebas que ahora no es una sino que son dos las fuerzas políticas a tu izquierda que van a condicionar la política en el Parlamento andaluz. Ese en que se reduce el espacio de los partidos del régimen y en que  lo que realmente consigues en Andalucía no es más que un anticipo del terremoto electoral que después se producirá en el resto del Estado. Aleja de ti esos oscuros pensamientos y acelera, Susana, acelera el paso. Sigue adelante, que enfrente no hay nadie y por detrás, hagamos como si  tampoco lo hubiera.