Ya queda menos para el 24 de mayo

 Guridi

Pero puede que nos de igual. Lo malo de fijar unas elecciones como hito donde los resultados obligarán a cambios drásticos, suele ser un camino que conduce a la frustración. Primero, porque los electores no dan mandatos tan claros como quisiéramos los adictos a la política y, segundo, porque los partidos y las instituciones hacen todo lo posible por no darse por aludidos antes las malas noticias.

Seguramente el PP se estrelle, pero no a los niveles a los que está acostumbrado. Y sus primos hermanos de “Ciudadanos”, que ahora se ven en alza, vendrán a darles oxígeno en los casos en los que no sea ridículamente escandaloso hacerlo, como en el Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, donde apoyar a una Esperanza Aguirre que no arrase claramente en votos es un maniobra bastante suicida. Sin embargo, la fotogénica Cifuentes puede ser una opción más aceptable, por lo que el PP seguirá sin tener que andar buscando trabajo a sus legiones de Carromeros, Granados y Pequeños Nicolases. El PP cuenta, además, con mantener su dominio en las zonas rurales y en pequeñas capitales de provincia y poblaciones donde se pueda señalar con el dedo a quienes no voten a los señoritos. Pase lo que pase, predigo que no serán resultados suficientes para que Rajoy quiera resolver en unos meses todo el mal que ha causado durante estos larguísimos cuatro años.

El PSOE seguirá cayendo. Hay bastantes comunidades donde prácticamente quedará sumido en la irrelevancia. Varios de los barones que tan alegremente apoyaron a Sánchez pagarán en votos su afán de cambiar para que nada cambie. Además, el PSOE va a depender de posibles coaliciones en casi todos los casos, por lo que podemos esperar repeticiones del teatro del absurdo de exigencias de pureza y 12 pruebas de Podemos y Ciudadanos, que no querrán dejar de marear la perdiz, ni pringarse en nada, hasta que no se acerquen las elecciones generales. Mi predicción es que el PSOE no va a recuperarse lo suficiente para llegar a la línea de meta de los gobiernos autonómicos. Con casos que serán sangrantes, como en Aragón y decepcionantes, como en Castilla-La Mancha o Madrid. Pedro Sánchez no se dará por aludido, dirá que peor estábamos antes y que no hay mejor candidato a Presidente del Gobierno que él. Mientras, él y Luena se dedicarán a contar votos, delegados y congresos para parar los pies a una Susana Díaz que sigue convenientemente empantanada, como si PP, Podemos y Ciudadanos estuvieran haciendo el juego a Sánchez. De hecho, por las agrupaciones de Andalucía corre el rumor de que Sánchez y Rajoy han pactado estorbar a Susana para no estorbar a Pedro. Salvo cambios en las baronías que supongan auténtica renovación, pocas novedades tendremos.

Podemos va a hincharse hasta ocupar el espacio de los mejores tiempos de IU, pero su carácter se sectarios sin humor, su afán de expulsar del mundo a todos lo que no sean como ellos y su activa colaboración con IU en destrozar a la coalición de Cayo Lara, haran que se queden con los restos humeantes de la llamada “izquierda transformadora”, que no ha conseguido transformar nada más que a sí misma: del PCE a IU y de IU a Podemos, más los restos que queden dispersos por baronías irrelevantes como Equo. No harán coaliciones, ni apoyos en ningún caso, dado que ya han decidido que son tan puros y tan dignos que no deben ser tocados por los demás. Una táctica de obstruccionismo que tampoco les hará ningún favor en las Generales. En Podemos tampoco se darán por aludidos, dado que la realidad es lo que ellos tienen escritos en sus actas y no lo que pasa fuera de las asambleas. Igual que Dios sólo se manifiesta entre los fieles reunidos en su templo, el Pueblo sólo es aquello que divaga en sus círculos y la gente que vota no tiene ni idea. Su sectarismo y esa actitud de negar a los demás el permiso para hablar de ellos, van a terminar por pasarles factura.

Digamos adiós a UPyD. Rosa Díez hará su canto del cisne y pasará a tener la misma relevancia que Equo, donde Juancho Urralde, tan pagado de sí mismo como Rosa, también se ha quedado solo con sus cuatro amigos. Ya saldrá de nuevo Gorriarán a insultar a la gente y a echarnos en cara que no somos daneses. Le deseo suerte en las próximas elecciones al ayuntamiento de Copenhage.

Y digamos hola a Ciudadanos. El PP ha logrado ser tan terriblemente impresentable para la derecha de este país, que han decidido montar una nueva “operación Roca” con un chaval fotogénico, bien dispuesto y que pueda encajar bien en cualquier consejo de administración. Ciudadanos hará mucha pupa al PP, pero sólo a la hora de contar los votos. Cuando los “naranjas” den su apoyo al PP, pasarán a ser indistinguibles de éstos y se terminarán ensuciando de la misma inmundicia en la que los “populares” llevan años chapoteando. 

Por cierto, digamos igualmente adiós a IU. Demasiado tarde se ha dado cuenta Alberto Garzón de que ha hecho el juego a los de Podemos y ha colaborado en destrozar su propia organización desde dentro. La renovación de IU no podía hacerse por decreto y desde fuera, sino desde dentro y con mano izquierda. Para lo que han quedado, sirven mucho mejor otras fuerzas a sus propios votantes. Puede que, con el tiempo, con los restos que se han dispersado entre Podemos y Equo vuelvan a recomponer IU. Pero me da que va a pasar demasiado tiempo. Tampoco Garzón se dará por aludido. Como todo el mundo sabe, las conclusiones de las reuniones del PCE ya están en el orden del día.