¿Y si quedamos terceros?

Guridi

Lamentablemente, en estas elecciones generales tenemos a los medios más pendientes de si habrá “sorpasso” al PSOE que de si el PP será desalojado de una vez del Gobierno de España. De momento, la tendencia que señalan las encuestas va en ese sentido. Pero con un montón de votantes socialistas indecisos, es pronto aún para dar por hecho que el engreído Iglesias vaya a conseguir el rencoroso objetivo de su maestro Anguita.

El PSOE, afortunadamente, es mucho más que Pedro Sánchez o Susana Díaz. Sus líderes, militantes y votantes aún pueden desarmar a los rivales que, a izquierda y derecha, quieren recrearse en la tendencia que marcó el 15M, castigar en exclusiva al PSOE, mientras se deja que el PP más corrupto, inmóvil y reaccionario de su historia se vaya de rositas de 4 años de mal gobierno y seis meses de gobierno en funciones, donde no han tenido problemas en negar legitimidad a un Parlamento recién elegido. Tal es su talante y su concepción de la democracia. Pero no es muy diferente de la de Monedero, que afirma que los guardias civiles y jueces que hay en las listas de Unidos Podemos esperan “la orden de Pablo Iglesias” para meter a todos los corruptos del PP en la cárcel. Eso sí, sólo veréis a Ferreras llamar “bufón” a Alfonso Guerra. Ferreras, que pide consejo en antena como “analista” a Verstrynge sin que le dé la risa.

Bufón. En fin.

Si el PSOE sigue adelantando en votos y escaños a Podemos y su cohorte de partidos, mareas, coaliciones y partidos unipersonales como Equo, repetiremos el panorama de la pasada legislatura: Pablo Iglesias volverá a tener que decidir si vandaliza unas negociaciones, monta espectáculos en el Congreso o realmente trata de sacar a Rajoy de La Moncloa.

Pero Pablo Manuel no puede estar sin vandalizar y, convencido de su “sorpasso”, no hace más que decir que el PSOE tiene que elegir entre el PP y ellos. Se hace llamar socialdemócrata y hasta lanza el anzuelo de que Zapatero le prefiere a él antes que a Pedro Sánchez. Anzuelo que todo el mundo se ha lanzado a morder. Y que no ha sido respondido por el PSOE, cuando es algo fácil a más no poder.

Pero, ¿y si hay sorpasso? ¿Qué ocurriría? La verdad es que, viendo cómo las ha gastado Sánchez durante estos días me atrevo a hacer la siguiente predicción: si nadie se lo impide, Sánchez saldrá a reconocer la derrota y a ofrecerse a iniciar con Podemos las negociaciones para un “gobierno del cambio”, con él de vicepresidente. Y no lo hará para desgastar a Podemos, como Podemos lo hizo con el PSOE, lo hará para hacer una de sus típicas jugadas de lanzarse hacia adelante, sin tener en cuenta a nada, ni a nadie, para salvar su cuello, desconcertar a sus adversarios, salir en la tele y tratar de forzar un nuevo silencio “por responsabilidad” de nuestros cobardes “barones”. 

Veremos.