Y no contento con eso…

Padre de familia

 

ahora la va a montar en Cuba! Lo de Barak Obama es la milk, dicho clara y llanamente. Decíamos anteayer que su primera gira por Europa iba a marcar un antes y un después, al menos frente al pasado reciente y de cara al futuro previsible, que yo auguro – creo que es una apuesta facilona – durará más bien ocho años antes que cuatro.

 

Hubo algunos que respondieron a mi artículo de hace quince días – no sin razón – argumentando que la realidad es más dura, que los cambios, por necesarios y deseables que sean, llevan tiempo y que las Cumbres diplomáticas, en el mejor de los casos, son una terrible pérdida de tiempo. Pero oigan, Obama está empeñado en darme la razón, o más bien, en permitirme seguir soñando. Porque en su primer periplo por el viejo continente el jovencito recién llegado ha lidiado con la más guapa y la más fea y todas se han ido contentas. Y él también.

 

En el G20 no le hizo falta una palabra de más para superar la barrera de cortoplacismo y cerrazón articulada por Merkel y Sarkozy, que pese a no profesarse demasiada simpatía mutua, decidieron que la situación económica no es lo suficientemente grave como para adoptar medidas verdaderamente excepcionales. ¡Es alucinante que tenga que venir un norteamericano a presionar a Europa para ser más intervencionista en la economía! Pero lo es todavía más que algunos líderes europeos se opongan a adoptar medidas extraordinarias cuando sus más grandes empresas están beneficiándose directamente de las medidas de urgencia adoptadas por EEUU.

 

Por ejemplo, cuántas empresas financieras europeas, alemanas y francesas incluidas, no quebrarían ipso facto si EEUU dejara de dilapidar sus recursos para mantener a flote a la aseguradora AIG? Para los que no lo sepan, AIG es la mayor tenedora de los tóxicos CDS. Los CDS son un pedacito de papel que comprabas por apenas nada a cambio de asegurarte contra la quiebra de determinada empresa. En el fondo, era parecido a apostar a rojo o a negro en un casino: por dos duros apuesto a que la empresa X va a quebrar y si me sale bien, AIG me paga un pastón. AIG incurrió en riesgos suicidas al cubrir tales apuestas, de ahí su hundimiento cuando los riesgos de quiebras aumentaron exponencialmente con el estallido de las hipotecas subprime. Pero EEUU se está gastando el oro y el moro para que AIG no quiebre, y gracias a ello todos los bancos europeos no tienen que provisionar los riesgos que AIG puede seguir cubriendo vía CDS gracias a seguir con vida. En otras palabras, si Obama y Geithner dejaran quebrar a AIG, la economía americana sufriría mucho pero la europea igual o más.

 

Bueno, pues con la ayuda de Gordon Brown – los británicos siempre prestos a mantener la ficción de la “relación especial”– y de algún otro, tipo Zapatero, que supo argumentar sensatamente sin que nadie – especialmente el amigo Sarkozy – se sintiera traicionado, Obama consiguió que el G20 aprobara planes de intervención públicos mucho más ambiciosos de lo que se esperaba y, de paso, que no es moco de pavo, aceptara recapitalizar las instituciones financieras internacionales, clave para que los países emergentes y en desarrollo no se hundan irremisiblemente. ¿No era Europa la campeona de la ayuda al desarrollo? Entonces, ¿por qué es EEUU el que más presiona para no dejar caer a Ucrania, Turquía, Argentina, etc. mientras la UE se niega a acortar el camino para la entrada en el euro de sus nuevos miembros?

 

Y de paso, Obama aprovechó para hacer una conveniente reverencia ante el monarca saudí que ha cosechado tantas críticas entre los neocon como alabanzas en el mundo árabo-musulmán. Por mucho que nos indignen las violaciones de Derechos Humanos en Arabia Saudí y, más grave, su exportación del wahabismo integrista, el Custodio de los Santos Lugares no es un gobernante cualquiera. De ahí que sólo Arabia Saudí sea capaz de “obligar” a Hamás y a Fatah a superar sus irreconciliables odios y formar un Gobierno de coalición, por ejemplo. O ser el impulsor de la Iniciativa de Paz de la Liga Árabe que, de golpe y plumazo, ofreció a Israel el reconocimiento y normalización de relaciones con todo el mundo árabe a cambio de la retirada de todos los territorios ocupados, iniciativa que se antoja como la única viable para pacificar Oriente Medio a medio plazo.

 

De Londres Obama viajó a los fastos de la OTAN. De nuevo los líderes europeos con sus cosas, Sarkozy a un lado del puente y Merkel al otro, desde el que le dio la bienvenida a un Berlusconi demasiado ocupado con el móvil. Bueno, Obama a lo suyo. Dado que el General Petraeus ha conseguido mejorar sensiblemente la situación en Irak a base de “comprar” la colaboración de los líderes indígenas menos intransigentes, Obama ha decidido aplicar la misma fórmula a Afganistán. Y así se lo contó a nuestros jerifaltes, de los que reclamó contribuciones adicionales en tropas mientras él aportaba el grueso del león: hasta España ha acudido solícita al llamado aportando 500 efectivos más para apoyar el futuro proceso electoral! Como dijo Zapatero, Obama formuló una estrategia en la que lo político primaba sobre lo militar. Al tiempo pero me da que en menos de un año la situación en Afganistán habrá mejorado sustancialmente a base de reducir las expectativas y apuntar mejor al objetivo, que no era otro, desde el principio, que impedir que Afganistán pueda volver a ser un campo de entrenamiento del yihadismo más radical que a todos nos amenaza.

 

No contento con eso, Obama viajó a Praga para mantener su primera Cumbre con la UE. ¿Escucharon de su boca alguna reprimenda a los obtusos gobernantes checos? ¿Para qué, si les quedan dos telediarios? Al contrario, Obama a lo suyo, a subrayar que EEUU desea una Europa fuerte – Europa, ¿estás escuchando? – con la que poder colaborar de igual a igual, y a mantener reuniones bilaterales con los líderes con los que todavía no había podido reunirse, Zapatero incluido.

 

Hasta el más Zapaterista – entre los que me cuento – tuvo que darse cuenta del “tamaño político” de Obama cuando compareció ante la prensa junto al Presidente del Gobierno: inundaba la sala, con Zapatero, que le lleva cinco años de experiencia, encantado de posar junto a él. ¿Lamentable? ¿Indigno? Puede, pero no más que la baba que se les cae también a Brown, Sarkozy y Merkel, por no hablar de otros que todavía esperan a poder fotografiarse con el Mesias de Chicago.

 

De Praga a Turquía y tiro porque me toca. Al final saludó a los participantes en el Segundo Foro de la Alianza de Civilizaciones – a medias entre participar y boicotear – pero lo más relevante, aparte de su voluntad de visitar un aliado clave como Turquía, fue su comparecencia ante el Parlamento turco. No cayó en el error de recurrir al típico argumento norteamericano de que la UE debe ampliarse a Turquía: no le hace falta verbalizar obviedades que ofenden a quien tiene la potestad de decidirlas. Pero lo verdaderamente impresionante fue su valentía y su habilidad para, en el foro de la soberanía turca, hablar del genocidio armenio y cosechar una salva de aplausos. No mencionó el controvertido término, que ha apoyado en el Senado norteamericano, pero sí habló del pasado tortuoso con Armenia, tanto como el propio de EEUU, y de la necesidad de esclarecerlo a base de diálogo con el país vecino. Y de paso, remachó que no es el líder de un país cristiano, ni musulmán, ni judío, por si alguien necesitaba alguna prueba suplementaria de la diferencia con su predecesor, cristiano renacido…

 

Bien, vale, puede que todo lo anterior no les importe demasiado: la crisis va a seguir por un tiempo pese a lo que haya decidido el G20, Afganistán no se va a arreglar en dos días, a la UE le queda un tiempo para superar su parálisis institucional, la Alianza de Civilizaciones avanza a paso de tortuga y Turquía es un país que queda muy lejos porque no nos manda inmigrantes.

 

Muy bien, de acuerdo, pero ¿qué me dicen de Cuba? Este tío, Obama, lleva escasos cuatro meses al mando de EEUU y zas, de golpe y plumazo le ha puesto una carga de profundidad al régimen castrista que tiene a todos los maleantes de La Habana tiritando de miedo. El embargo, que Cuba siempre ha utilizado como excusa para justificar todos los males, lleva en vigor desde 1962. Clinton y Bush jr. comparten el dudoso honor de haberlo reforzado, por diferentes razones. Soy de los que piensa que la interlocución con Fidel, y supongo que con su hermanito, no tiene ningún sentido: viven del enfrentamiento así que cuando hay algún riesgo de que el diálogo de resultados, lo crispan y lo interrumpen. Pero oigan, ¿hay algo mejor que medidas unilaterales que los cubanos de Miami desean más que nadie?

 

Cuando visité Cuba hace ya muchos años concluí que el día que EEUU levantara el embargo, el régimen duraría menos que el lamentable Gobierno checo: no habría poder humano que pudiera poner freno a la invasión de dólares que se desataría. No es que yo sea un genio, es que era obvio, pero ningún Presidente americano tenía el coraje, o el suficiente interés, para desatar una ofensiva al estilo de la invasión de “bikinis” que empezó a cambiar la faz de España. Obama sí, y lo hace en la víspera de otra de esas pesadas e inútiles Cumbres, en esta ocasión, la que le llevará a reunirse con los líderes de las Américas en Trinidad y Tobago este viernes.

 

Me queda una duda: ¿perderán el control los talibanes antes que los Castro o al revés? Lo que es seguro es que Obama no lo va a perder, y ello pese a lo duro de la crisis: en momentos duros la gente agradece el liderazgo claro, honesto y acertado. Yes we can, por supuesto que podemos, basta con ponerse a ello.