Y el Manzanares navegable

Averlitas

Estoy de campaña electoral hasta las gónadas masculinas generadoras de la secreción interna específica del sexo y de los espermatozoos, perdonen que me haya vuelto tan fino, pero es que estoy hasta los cojones de tanta hipocresía y mentira y no quiero señalar, ya no sé si la AVT pide la ilegalización de la ANV o si la ANV pide la ilegalización de la AVT, no entiendo nada, no entiendo que Zapatero se halle acorralado, sitiado, a la izquierda por los batasuneros, a la derecha por los peperos. Dado que los extremos se tocan, debiera celebrarse en TVE un debate entre Oteguí y Rajoy sobre quién odia más e insulta mejor y gana en la manipulación y, de tanto repetirse, en el empalago. Tampoco entiendo a Rajoy cuando se manifiesta presto a ayudar a Zapatero en el proceso de marras siempre que Zapatero haga lo que quiere Rajoy, es como el tristemente célebre artículo 2 de la fraguiana y, sin embargo, franquista Ley de Prensa, o sea y resumiendo: el periodista podrá decir lo que quiera siempre que se atenga a las consecuencias.

Hasta las gónadas estoy de que si un honesto y capaz contrincante le pregunta al candidato más gallardo por los parquímetros, reciba la sulfurada respuesta de que “de mi vida privada ni hablar��?, ¿pero qué es un parquímetro para considerarlo su vida privada?, será una máquina del tabaco que al meterle unas calderillas te sale una foto de Gallardón dedicada y su número de teléfono particular. Y hasta los mismísimos gallardones estoy del Madrid propiamente dicho, municipal y espeso que Cela había definido como “una mezcla entre Navalcarnero y Kansas City”, ya no vale, este gallardo Madrid es más espeso y municipal que nunca y a mayor abundamiento un híbrido de aparcamiento subterráneo y aeropuerto internacional, ¡socorro, pido el amparo del defensor del Pueblo!, los aeropuertos son una especie de aparcamiento sólo que alicatados hasta el techo y los aparcamientos son una especie de aeropuerto sólo que sin alicatar, no los soporto, me exasperan, los veo claustrofóbicos, me dan miedo, ¡un poco de Leroy, por favor!, es que me muero nada más de pensarlo.

—Gracias.—¿Está bueno?

—El Contact Ceys siempre está superior. Permítame otra vasodilatación.

Es Madrid un gentío que no cabemos continuamente cediéndole el paso en los pasocebras a los vehículos automóviles, son los árboles centenarios y umbríos del paseo del Prado por talar o ya talados con una baronesa encaramada, y cuando una baronesa se encarama algo grave debe de estar pasando en España, por menos tuvimos una República, la cuestión es que este guapito de cara con gafas de empollón que tenemos de alcalde a poco que lo animes declara zona edificable El Retiro, y con lo que le gusta cortar árboles se pone las botas. De momento nos ha soterrado la M-30 sin importarle hipotecar al Ayuntamiento per sécula seculórun, hace unos días lloviznaba y como llevaba el descapotable me cobijé en la M-30 pero a los cien metros el agua del aguacero empezaba a sobrepasar la linea de flotación de mi cabriolé y temí que por error me hubiese metido en una alcantarilla pero, según me informó un colega de ruta, “sí, se encuentra usted en la M-30, y como está soterrada es lógico que cuando llueve se inunde, pero ya escampará, usted tranquilo, Gallardón nunca defrauda a sus votantes��?.

—Es que yo no lo voté.

—Pues si no lo votó, ¿cómo quiere que no llueva? Jódase y aprenda para la próxima.

Y tanto que me jodí, el caudal de la torrentera no menguaba y ya navegábamos por el Manzanares, aprendiz de río, ¿aprendiz?, y un cuerno, ¡mismamente el Amazones era o así lo percibí!, los demás automóviles empezaban a estrellarse en los meandros pero como yo viajaba en cabriolé colgué la camisa de la antena de la radio a modo de velamen y manejándolo controlaba las curvas y circulaba tan ricamente, y a la altura de un lugar que le dicen Seseña me encontré con El Pocero y Zaplana cogiendo del río calderos de agua para llenar las cisternas de la urbanización, ¡tate!, me dije, por eso no participa Zaplana en la campaña, claro, está ayudándole a El Pocero.

A propósito de la campaña electoral la que me pasó anteayer es de cine. Como seguramente ustedes no ignoran en este gallardo Madrid si le pones algo de malicia a la conducción no gastas nada en gasolina. Circulamos tan apretados que siempre hay un coche por detrás empujándote, entonces tú desconectas el motor y déjate llevar. Así viajaba yo por La Castellana y la riada de coches iba empujándome por detrás a la vez que emparedándome a diestra y siniestra y por delante y acabé en el patio de la Residencia Sanitaria La Paz. Se detuvo la caravana que me detuvo y de los automóviles con cortinas y cristales tintados se apeó doña Espe y el séquito de fuerzas vivas que la arropaban, y de tres autobuses que esperaban turno para descarga fue descendiendo el personal de figuración, a saber, unos abuelos del Inserso esputando ácaros, unos componentes de los coros y danzas de la Sección Fenenina con la Pantoja presidiendo y las estanquera de Ammacord cerrando el séquito.

Preguntando supe que doña Espe iba a proceder a la solemne inauguración de la SALA DE LACTANTES PARA FUMADORES del servicio de PEDIATR�?A, me adherí al show y vive Dios que no me vi defraudado. Se encontraban en la sala, sentadas y muy propias, unas mamás de figuración fumándose una farias de la real fábrica de A Coruña y con unos bebés, también de figuración, en el regazo dándoles teta, y los viejales igualmente fumando, tosiendo y mirando y enseguida el recinto viose envuelto en una niebla de aromático y nicotímico humo, qué gozada, tú, cuanta teta y cuánto humo, y si un niño dejaba de mamar la figurante madre le metía un farias en la boca y los viciosos prematuros chupaban y chupaban con embeleso y como si no fuera la primera vez, “qué bonita es la libertad individual —comentó Ana Botella— , pero este gobierno represor y bolchevique no nos deja fumar, ni beber, ni conducir a la velocidad que uno quiera“, y en este punto, según lo previsto y ensayado, se presentó la estanquera de Ammacord desabotonándose la pechera para que saltaran al viento y ondearan, igual que dos banderas de una manifestación de la AVT/Ynestrillas/Rajoy/Buesa, sus descomunales y bambolinas pechugas y dijo señalandose el canalillo: —A los gobiernos represores de la libertad individual me los paso por el canalón.

La Pantoja se arrancó a cantar el himno nacional y los coros y danzas a bailarlo y la estanquera acercó el tetamen a los viejales y los arengó de tal guisa:—Tomad y bebed y fumad de estas ubres, ¡viva la libertad individual!Los viejales tomaron, bebieron y fumaron a dos carrillos, pero uno se empachó de tanto tragar y otro falleció por asfixia al empotrarse de narices en el canalón, qué más da, para lo que le quedaba de vida, y doña Espe cerró el acto con prisa y estas palabras:—Nunca el papá Estado podrá limitar muestra libertad individual, ¡viva el liberalismo! Como si me da la gana de desnudarme. Se desnudó la concejala de Lepe y mira la que armaron… Son unos estrechos. ¿O por ser del PP no podemos desnudarnos? Estaría bueno.Y los viajales, todos menos el muerto y el empachado, gritaron “¡que se desnude, que se desnude��?, y doña Espe pidió silencio con una mano y sonriendo: —Hoy no toca, otro día. Tiró del cordel, descubrió la lápida y concluyó: — Qeda inaugurada la  SALA DE LACTANTES PARA FUMADORES del servicio de PEDIATR�?A.

Depositó un besito en la palma derecha y de un soplo lo esparció sobre los figurantes del Inserso que aplaudían a rabiar. Tiene gracia la cosa, ¿no? Es que la señora Aguirre, señorita Rotenmeyer en círculos íntimos, no para, por la mañana inaugura una estación de metro y por la noche lo desinaugura para poder inaugurarlo a la mañana siguiente, da gusto con esta mujer tan hacendosa y precavida. Cuando Penélope Aguirre no tiene estación de metro desinaugurado pues inaugura lo que sea, no puede estar mano sobre mano, como cuando inauguró la sala de fumadores de la Paz. Son cosas de la Villa y Corte sobre las que uno elecubra cuando viaja solo, como ahora, que viajo por el Jarama hacia el Tajo y amaneciendo. Son escenas revividas de un Madrid pleno de banqueros sin piedad, locos de atar, habilitados de clases pasivas, matones de discoteca, ejecutivos con motorola, jefes de negociado abrumándonos con los pliegos de papel del Estado, original y fotocopia, soy un pisacharcos de Piñeira de Arcos perdido en una selva de luz y sonidos, de ruidos, un viandante espachurrado en el interior de una resma de folios matasellados y numerados del uno al cuatro millones, ni lo sé, es Madrid, kilómetro cero de todas la burocracias, firme usted aquí, es Rappel parando un taxi, es Curry Valenzuela ejerciendo de estrella sexy de la Telespe, es el gallego renegado que tiene por alias el de Rajoy a quien nunca escuché una palabra en gallego que tradicionalmente ha sido lengua del rural y la taberna, todo un registrador de la propiedad por fuerza tiene que optar por el inglés, que es lengua de casino y touroperator, así que helo ahí, el acérrimo hincha de la unidad de España y abanderado de monopolizar el castellano desde Gata al Finisterre helo en el programa “Tengo una pregunta para usted” respondiéndole a un curioso impertinente interesado en conocer sus planes educativos en caso de que llegase a gobernar:

—Lo primero, el inglés, mucho inglés, es la lengua universal…

 Cuando el gallardo alcalde acabe de incorporarle a Madrid las torres florecientes y florentinas de la ex Ciudad Deportiva de Real Madrid, galimatías de verticalidad y vértigo, laberinto estrafalario, faraónico y horrísono, un Cuelgamuros laico cemental, cementerial y acristalado, la Villa y Corte quedará totalmente neoyorkina al imponerle el inglés como primera lengua oficial. Sí, el inglés, lengua de esnobistas analfabetos, de arribistas con pretensiones, de negociantes sin escrúpulos, de políticos intrusos, de especuladores avarientos, de turistas con mochila, de mamachichos con graduado escolar, es particularmente indicado para en los zocos de la multinacionalidad y la globalización discutir el método más idóneo para quemar los excedentes de mantequilla mientras Somalia es un millón de cadáveres y a los niños de Ruanda el hambre eterna les hincha la barriga antes de definitivamente ser devorados por las moscas, oye, y con lo mal que huele, si llegan a adultos acabarán invadiendo España a bordo de un cayuco o una patera para que los antipatriotas Zapatero y Caldera los nacionalicen españoles, seguro, lo propio sería que se murieran de niños por no haber nacido en el barrio de Salamanca, ¿o qué?

—Pues claro —asintió con la cabeza una joven que agitaba la badera rojigualda tras el mitineante orador.

Ande, apresúrese, vayase a Londres o a Nueva York a hacerse un mángold, un máster, un seminario, lo que sea, algunos regresan de Londres o Nueva York hechos unos bilingües muy apañaditos, además de idiomas se aprenden modales y compostura, ahí tienen, sin ir más lejos, a Fraga Iribarne, que estuvo de embajador en Londres y retornó con bombín y paraguas proclamando aquello de “la calle es mía��?, y no se olviden del políglota Aznar, que luego de dos horas con Bush arreglándonos la vida al llegar a Barajas declaró en perfecto inglés: 

—Irak tiene armas de destrucción masiva.

En inglés han invadido Irak y los ingleses nos han invadido la gramática, le han quitado a la eñe el palo de arriba, de modo que en lo sucesivo acabaremos siendo espanoles, y cono el coño. Lo que pase con Espana me importa dos gónadas, pero los coños merecen un respeto. Con eñe los coños nos parecen más golferas. Más expresivos. Más divertidos. Sin eñe son como un ombligo con pelos. Pero no el ombligo de Claudia Schiffer, ni siquiera el de Ana Obregón, sino el de Acebes.

 — Para salvar la eñe no me importaría perder Gibraltar –dijo, algo antes de morirse, el profesor y académico Lázaro Carreter.

¡Coño, ni a mí! 

Pero a Rajoy parece no importarle Gibraltar, ni España ni los coños, vaya por Dios, ya sospecho por qué el AntIcristo Zapatero le haya espetado:

—Usted es un patriota de hojalata.
—Sí, pero de hojalata inglesa, entérese, bobo solemne.

Y como si con el amontonamiento de coches Madrid no tuviera suficiente avería, ahí está otro gallego, Rouco le dicen y luce capelo cardenalicio, qué últimamente anduvo muy ocupado con el bautizo de la infanta y por eso no ha salido de ganchete con Rajoy a manifestarse contra El Anticristo. A Rouco le gusta más bautizar infantas que a Zaplana las chocolatinas, monseñor Rouco y monseñor Rajoy cuando se aburren salen en procesión contra la enseñanza pública o las bodas gays, no quieren gays ni matrimonios gays, los gays no procrean, el santo matrimonio es para hacer hijos, no guarradas, eso lo sabe cualquiera, hasta Rajoy, es que yo veo a Rajoy con los purpurados en una manifestación y al momento retrocedo a cuando Franco con monseñor Gomá, monseñor Eijo y Garay, monseñor Segura y otros lerendas se hacían el rosario de la aurora. Por cierto, en aquel entonces nacionalcatólico se procreaba a todas horas y a conciencia, el semen español era de calidad suprema, pero hogaño según las últimas investigaciones está muy devaluado por malgasto y despilfarro, pero en aquel entonces, jo, qué calidad, era un semen muy reposado, elaborado y denso, sin conservantes ni colorantes, con el semen de dos días podías hacer leche frita para cuatro, pues el personal lo administraba prudentemente y sólo expulsaba para engendrar y, excepcionalmente, para hacer leche frita. Cuando Franco caminaba bajo palio cogías un puñado de semen y es como si metieras la espumadera en un cocedero de mariscos y la sacabas colmada de langostinos, sí, los espermatozoides antañones y nacionalcatólicos semejaban langostinos.

— ¿Por el sabor?
— Por el tamaño.
—¿Y por el sabor, no?
—Eso va en gustos.

 Ya el semen no es lo que era, qué va, por falta de principios éticos y religiosos y exceso de gays y de despilfarro, en el imperio de la comida light y de la leche descremada también el semen es light y descremado, una especie de horchata con gaseosa… ¡Huy!, he llegado, a pique me vi de desembocar por Lisboa  en el Atlántico, así que torcí el velamen, aparqué plácidamente contra el malecón, puse pie en tierra y de toda la singaldura deduje que el Manzanares se había transformado en navegable y si era navegable es que Madrid se había transformado en puerto de mar gracias a que Gallardón nos ha soterrado la M-30, qué listo el tío, me han contado que si sale reelegido le pondrá exclusas a la M-30 para regular los caudales y hacerla navegable en tiempos de pertinaz sequía.

Ah, se me olvidaba, ¿alguno de ustedes sabe de un Leroy Merlin que abrá el próximo 27, que es domingo?, hay que estar preparados para lo peor.