Water of the time

Julio Embid

El pasado fin de semana volví a Londres de turista. Justo un año después. Tuve la suerte de no tener todavía que marcharme como tantos coetáneos amigos y conocidos que ahora llenan la capital británica. Son casi 700.000 los jóvenes españoles los que se han marchado. Como dice uno de los últimos documentos de la Fundación Alternativas España ha pasado de ocupar el puesto 14º como emisor de emigrantes laborales al Reino Unido en 2010 al 2º en 2013, tan solo por detrás de Polonia. No hay cafetería o pub donde uno de los camareros no sea eurosudaca como nosotros: españoles, portugueses o italianos. Intenté pedir unas pintas en un pub junto a Leicester Square y me fue más sencillo hacerlo en italiano que en inglés –Vorrei tré birre di quelle, capisci?

Una chica, madrileña y laísta, me dijo que cómo camarera, con propinas, gana más del doble que en España haciendo exactamente lo mismo y echando más horas. Sin embargo nuestro dominio del inglés deja mucho que desear. La mayoría dominamos el inglés nivel medio, nos juntamos con nuestros paisanos para ver nuestra liga y bebemos lo mismo que cuando estamos en España. Sin embargo algo falla cuando con nuestro sistema educativo damos tres horas de clase semanales desde los 3 años y al final cuando llega un camarero le dices: -A bottle of water. Water of the time please!

Cada vez estoy más convencido de la necesidad de crear un entramado público y social que permita el retorno de los españoles. Hará falta tiempo y dinero, pero es necesario pensar, que no muy lejos habrá que permitir créditos blandos y ayudas a aquellos jóvenes que se marcharon varios años y que habiendo mejorado su inglés o no, tienen el derecho a poder volver. Otros países ya lo están haciendo. Antes que salvar la banca, el fútbol o a la iglesia, no estaría nada mal mirar por nuestros jóvenes.