Vuelta al cole

LBNL

Y vuelta a Debate Callejero. Imagino que la mayoría de ustedes habrán vuelto ayer de vacaciones o quizás lleven ya unos pocos días de vuelta, como es mi caso. Ojalá hayan disfrutado y hayan podido cargar las pilas porque el nuevo curso viene calentito. Por estos lares, la siembra y recogida de lacitos amarillos se intensifica a medida que se acerca la Diada, tanto como la batalla judicial en Bélgica, incluyendo traducciones falsificadas. De otra parte, el Gobierno parece estar decidido a avanzar en la exhumación del dictador, generando adhesiones incluso entre sus críticos de izquierdas y poniendo ante las cuerdas a la “derecha moderna y sin complejos” que pretende liderar Casado. En el exterior las cosas están todavía más calientes. Turquía está en caída libre, poniendo en riesgo a muchas divisas de economías en desarrollo; la de Irán está en ebullición, también por culpa la presión de Estados Unidos; Trump sigue intensificando la guerra comercial con China; la ofensiva sobre Iblid en Siria ya ha empezado y Arabia Saudí sigue bombardeando Yemen con escasos réditos. Ni siquiera hay paz dentro de la Unión Europea. Por un lado, estamos en plena recta final de las negociaciones para el Brexit y es perfectamente posible que, pese a que todos perderíamos, fracasen, en cuyo caso nos enfrentaríamos a un divorcio por las malas. Reino Unido perdería mucho más pero los demás también. Y encima tenemos el cisma a costa de la inmigración con el xenófobo Salvini tratando de liderar una alianza de acólitos ideológicos – el austríaco Kurz, el perenne Orban húngaro – que solo funciona contra Bruselas como enemigo común porque sus intereses particulares son encontrados.Vayamos por partes. Hace un año muchos pensábamos que el Govern de la Generalitat no celebraría el referendun y convocaría elecciones victimistas para hacer caja. Principalmente porque era lo que más le convenía. Pero hizo justamente lo contrario y tuvimos tortas, suspensión de la autonomía, querellas, encarcelamientos preventivos, fugas, demandas de entrega europeas, nuevas elecciones, etc. Tras muchos avatares el Govern vuelve a ser autónomo y tiene enfrente a un Gobierno que, en cuanto pudo, trasladó a los políticos presos a cárceles catalanas y quiere dialogar. Pero dentro de la Constitución, claro. Y por lo que declaran los dos Presidents de la Generalitat (NB: ¿por qué Puigdemont no toma ejemplo de Benedicto XVI?) la idea es redoblar la apuesta. Afortunadamente Sánchez lo ha dejado claro: en supuesto de desacato, aplicación de la ley. Sin ambajes. No cabe otra opción hasta que los nacionalistas catalanes sensatos se decidan a romper amarras con los flautistas de Hamelín que les han llevado hasta el abismo.

Sánchez también ha sido claro respecto al Valle de los caídos: Franco no tiene cabida porque no es caído. Jose Antonio si pero no en lugar pre-eminente. Dicho lo cual, por supuesto la cruz o el monasterio no se van a demoler. Faltaría más. ¿En qué cabeza cabe demoler un templo religioso en el Siglo XXI? De lo que se trata es de convertir el Valle de los caídos en un lugar de concordía que recuerde la memoria de TODOS los caídos en la guerra civil. Para lo que resulta indispensable desalojar al dictador. Es a mi juicio evidente que Sánchez actúa en esta dirección en parte para recuperar el voto de izquierda y arrinconar a Podemos. Lo que no es óbice para que sea una decisión imprescindible e impostergable para cualquier democracia que se precie.

Todo esto son minucias comparado con lo que está pasando allende nuestras fronteras. Trump sigue a tortas con el mundo y las consecuencias se están empezando a dejar ver de forma muy tangible. El Presidente turco Erdogan es otro peligro público, particularmente para los turcos, pero Trump no le está presionando por ser una amenaza para la democracia o por mantener en prisíon a un pastor norteamericano. No, en realidad la bronca viene por sus escarceos con Rusia, tanto en Siria como, sobre todo, por su declarada intención de adquirir el sofisticado sistema de misiles anti-aéreo S400. No es aceptable que un miembro de la OTAN como es Turquía de entrada a un caballo de Troya similar así que, en este caso, Trump tiene razón.

El problema es que la inestabilidad cambiaria se está extendiendo por las economías en desarrollo y podría perfectametne degenerar en una crisis económica global. Especialmente teniendo en cuenta las sanciones que Trump le ha impuesto también a Irán, Rusia y su guerra comercial con China.

Lo de Irán es capítulo aparte, en el que Europa trata denodadamente de contrarrestar, sin demasiado éxito, la deriva belicista y conseguir mantener a Irán en el acuerdo de suspensión de su programa de desarrollo nuclear. Lo de Rusia es otro cantar. Su actuación en Ucrania y Siria, su interferencia continuada en los procesos electorales occidentales y, sobre todo, los ataques con armas químicas en suelo europeo, justifican plenamente la adopción de sanciones adicionales aunque sea altamente dudoso que Putin y los suyos vayan a cambiar por más alto que sea el precio a pagar.

Lo de la guerra comercial con China, en cambio, es intolerable, como la imposición unilateral de tarifas a Canada, Japón, India o la Unión Europea. Afortunadamente el Presidente de la Comisión Europea consiguió convencer a Trump en julio de parar la escalada bilateral. Al menos temporalmente. Pero la cosa pinta muy mal con China. Y una guerra comercial entre ambos tendría grandes efectos destructivos para todo el mundo.

Casi tantos como tendría en Europa un Brexit sin acuerdo. Para simplificar, la Unión Europea y Reino Unido están negociando los términos de la salida de este último, que tendrá lugar a finales de marzo del año que viene. Para que un eventual acuerdo pueda ser ratificado a tiempo por ambas partes, tendría que ser concluído en octubre. Al menos eso era lo que se decía hasta hace un par de semanas cuando, ante las tozudas dificultades que persisten, se ha empezado a hablar de noviembre. En caso de no alcanzar un acuerdo, Reino Unido dejaría la Unión Europea a finales de marzo de 2019 a las bravas y todo se paralizaría.

Por ejemplo, antes de que un avión de, digamos, Indonesia, pueda tomar tierra en Europa y viceversa, tiene que haber un acuerdo bilateral que determine las respectivas autoridades reconocidas para certificar la seguridad del avión en cuestión. Pues bien, con Reino Unido tal acuerdo no existe porque son parte de nosotros y si no hay “divorcio” de común acuerdo todos los vuelos entres las islas y el continente tendrán que cesar. Lo mismo vale para las exportaciones ante la falta de autoridades certificadoras reconocidas o para muchos otros intercambios.

La broma aquella del paisano británico que leía el tiempo por la radio y tras anunciar que había niebla en el Canal dictaminaba que el continente estaba aislado es graciosa porque es una conclusión ridícula. En caso de divorcio por las malas Reino Unido lo pasaría muy mal. Pero el resto de la Unión Europea también lo pasaría mal. Más vale un mal acuerdo que un buen pleito, dice el dicho. Ojalá ambas partes sean conscientes de ello y consigan superar el principal escollo pendiente: qué hacer con la frontera entre Irlanda y el Ulster.

De todas formas, el peligro más candente ahora mismo es el xenófobo Ministro del Interior italiano Salvini, al que no le duelen prendas en actuar contra sus colegas de Transportes y de Defensa si es menester. Su cruzada anti-inmigrantes es sagrada y trabaja activamente para cerrar alianzas con el Canciller austríaco Kurz, el Primer Ministro húngaro Orban y el Ministro del Interior baviero de Merkel. El problema es que necesitan a Europa como pegamento porque en su universo xenófobo sus intereses particulares son contrapuestos. Ninguno quiere a ningún inmigrante más pero como los inmigrantes siguen llegando, no pueden ponerse de acuerdo sobre cómo repartirse su acogida.

Que la anti-inmigración se haya convertido en el principal asunto político en Europa ahora mismo es, además de lamentable, absolutamente ridículo. Es cierto que Europa necesita de políticas verdaderamente comunes para la inmigración y el asilo. Tanto como que las cifras de inmigrantes y refugiados llegados a Europa este año equivalen a la mitad de las del año pasado, que a su vez fueran menos de la mitad del año anterior. En otras palabras, quizás hubiera cabido un debate en 2015 o 2016 pero ahora es absolutamente espureo y determinado por los intereses particulares de la derecha sin complejos europea, a la que amenaza con sumarse Casado.

En fin, esperemos que como casi siempre, este curso consigamos superar total o parcialmente los retos que se nos presentan y que sigamos debatiendo sobre ellos.

7 pensamientos en “Vuelta al cole

  1. Es de admirar lo fuerte que viene LBNL de vacaciones, e irrespetuosamente Psanchez lo contraprograma en la SER.

  2. Comparto la buena disposición de ánimo de LBNL y sus deseos para este curso que comienza , en especial la superación de los retos que se nos presentan, cuya prolija enumeración- por inabarcable- , se hace a todas luces imposible.
    Si es posible , por el contrario , dejar constancia de su fugaz descripción de lo que sucede en Cataluña , un tanto equidistante y frívola , con la reducción a un intercambio de “ lacitos ” tal y como insinúa la posición inexplicable y suicida de un PSC que busca en Madrid el voto perdido por su mala cabeza y demás pingüinadas .

    Afirmar que es impostergable -después de reconocer su valor instrumental y la despreocupación al respecto de años de mayoría socialista ( esto lo añado yo ) – la exhumación de la momia , suena a broma , tanto como la inabordable comisión de la verdad.

    Su no mención del próximo juicio de los ERE; su desdén ante la formidable rebelión , de momento retórica , del diálogo con lacitos del presidente vicario , cada más inflamada , y que NO ha solucionado el innoble traslado de unos enemigos de este estado y de , por tanto, de la libertad , cediendo su custodia a poderes desleales al estado , marcan , a mi juicio , una sanción positiva del gobierno de un Presidente de saldo.

    Tengo muy claro que solo la capacidad de reacción de los constitucionalistas hará posible la estabilidad de nuestro país , y para ello no es suficiente la disposición de ánimo de un Sánchez trivial y oportunista sino la accion coordinada con sus adversarios .

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