Vive la France!

LBNL

¡Qué emoción anoche! El triunfo del Barça en el Bernabeu era muy poco probable y fue incierto hasta el último segundo. De la misma manera, mientras escribo Macron y Le Pen se disputan codo a codo el primer puesto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Dado que lo que queda por escrutar es principalmente el voto en las grandes urbes, me inclino a pensar que Macron acabara quedando primero, lo que sería simbólicamente importante. Pero solo simbólicamente. El 2 de enero escribí aquí que si Le Pen llegara a ser Presidenta de Francia, “2017 será sin duda mucho peor que 2016 porque supondría en verdad el fin del europeismo ilustrado imperante en el corazón de Europa desde el final de la segunda Guerra Mundial. Le Pen no sacaría a Francia de la UE, sino que la Unión se terminaría ipso facto porque no tiene sentido sin Francia y Alemania, entre otros, pero muy especialmente, porque la Alemania democrática no podría aceptar seguir trabajando codo con codo con quien representa todo aquello de lo que huye”. Ayer Le Pen perdió cualquier posibilidad de llegar a ser Presidenta. Consiguió llegar a la segunda vuelta pero frente a Macron, el candidato centrista que menos sarpullidos provoca entre los votantes de derecha e izquierda dispuestos a cortarle el paso a la derecha extrema, xenófoba y racista casi a cualquier precio. Y todos los demás, menos Melenchon, llamaron a votar a Macron.

Alabado sea el señor. El señor Macron, evidentemente, que hace unos meses era prácticamente un desconocido y que, con toda probabilidad, el próximo 7 de mayo será elegido Presidente de nuestro más poderoso vecino y uno de los dos motores fundacionales y fundamentales de la Unión Europea, a la que nuestro bienestar político, económico y social está indisolublemente unido.

En su primer tweet tras pasar a la segunda vuelta, Macron señaló que no se trata de ir a votar en la segunda “contra” sino por cambiar el país. Está bien y ya veremos que consigue cambiar pero lo importante es derrotar a la xenofobia, como ya hizo Holanda hace pocas semanas. El populismo facha está ahí, prácticamente en todas partes, y es imperativo que no llegue al poder. Francia lo ha conseguido, de nuevo. Es una pena que la ultraderecha consiga llegar a la segunda vuelta, como que Wilders consiguiera acabar segundo en Holanda, pero es un descanso que, a diferencia de Estados Unidos, en Europa los valores de la ilustración sigan triunfando.

La otra lectura de las elecciones de anoche es el fuerte varapalo a la política tradicional: hasta el 70% de los votantes dejó de lado a los partidos tradicionales de derecha e izquierda. La derecha optó en primarias por el catolicón Fillon que posteriormente ha demostrado que eso de la moral vale para lo público pero no para lo privado. La derecha catolicona francesa bien habría hecho en apoyar a Juppé. Ahora tendrán que aguantar una nueva presidencia centrista en lo económico y muy liberal en lo moral.

El batacazo del Partido Socialista era obvio tras la decepción que ha supuesto Hollande en política interior y la brutal división interna para sucederle. La pulsión izquierdista obligó a Macron a competir por fuera, en una jugada muy arriesgada que los analistas unánimemente interpretaron como una colocación para las siguientes elecciones. El surgimiento de Malenchon por la izquierda del PS acabó por darle la puntilla al candidato socialista primariado.

Tras su derrota estrepitosa, Hamon inmediatamente pidió el voto por Macron. Como también Fillon y todos los que compitieron contra él en primarias, excepto Sarkozy. Melenchon también calló. Como con Podemos, uno puede compartir con Melenchon gran parte de sus denuncias pero es prácticamente imposible encontrar coincidencias en cuanto a soluciones. Desde luego, que Francia se sume como observadora al pacto bolivariano no parece muy sensato, particularmente viendo como Venezuela se acerca cada vez más a la guerra civil abierta como corolario a la gestión política, económica y social bolivariana.

Con su pan se lo coman. Melenchon no apoyará a Macron pero gran parte de sus votantes si lo harán, como también los de Hamon y Fillon. Le Pen puede que haya acabado primera por poco cuando lean estas líneas pero apenas podrá sumar votos en la segunda vuelta. Subirá en porcentaje al tratarse de solo dos candidatos pero Macron sumará muchísimos más votos y será investido Presidente.

Menos mal. El jueves estuve en una reunión oficial en la que se trató de la lucha contra el terrorismo. Tras agradecer las múltiples declaraciones de solidaridad de todos los presentes, el delegado francés llamó a redoblar los esfuerzos contra el terrorismo y, muy importante, denunció el falsario vínculo causal que algunos pretenden establecer entre la libertad de circulación dentro de Europa y los ataques terroristas. Esa es mi Francia. Esa es la Francia que seguirá invariable tras el 7 de mayo.

Y ese es mi Messi, el que culminó un partidazo tan emocionante como pocos, con opciones para ambos, loco, que hizo que ambos porteros parecieran heróes. Pero ahí estaba dios y anoche quería. Y cuando quiere, Messi puede. Y pudo.