Vísperas de crispación

 Jon Salaberría

Es casi un secreto a voces, pero a medida que avanzan las horas, la eventualidad de un adelanto electoral en la Comunidad Autónoma de Andalucía va tomando cuerpo y saliendo progresivamente del ámbito de las especulaciones, en el que ha venido siendo un tópico recurrente cada vez que han trascendido las desavenencias entre los socios de coalición. Si, como en anterior ocasión les comenté, fue Susana Díaz Pacheco (Sevilla, 1974), la que en primera instancia advirtió a Izquierda Unida que no admitiría que su militancia pusiese fecha de caducidad al Acuerdo por Andalucía, y ello propició cierta sordina a la catatara de rumores (incluso, declaraciones del líder regional de IU, Antonio Maíllo, sobre la voluntad de agotar la legislatura), es en estos  momentos la misma Presidenta de la Junta la que ha echado a andar los teletipos, como se decía en otros (felices) tiempos. Ayer conocimos cómo los secretarios provinciales del Partido Socialista serán llamados a capítulo mañana, martes 20 de enero, tras la celebración del Consejo de Gobierno, en noticia adelantada en exclusiva por El Mundo. Antes, el pasado viernes, conocimos su solemne voluntad de agotar la legislatura, pero no a cualquier precio. Hoy, en un día en el que Susana Díaz ha sido noticia por felices circunstancias personales, el matiz expresado el pasado viernes se ha explicitado y materializado en palabras de contundencia política: “Necesitamos (en Andalucía) un gobierno fuerte y estable, y ahora mismo no hay esa estabilidad”. Por la tarde, se reunirán los socios para debatir la continuidad del pacto. Susana Díaz pedirá a Izquierda Unida que garantice la estabilidad, lo que implica una marcha atrás al proyectado referéndum entre sus bases y una tregua en las declaraciones de sus dirigentes respecto del PSOE: que no vuelvan a repetirse alusiones como las de Alberto Garzón llamando indecente a la Presidenta por mor de la polémica visita de Diego Valderas a los campos de refugiados saharahuis. Izquierda Unida pedirá al PSOE que concrete los planes electorales para afinar sus propios procesos internos.

Todas las señales apuntan a un adelanto electoral inminente, y las interpretaciones son variadas. Desde el inevitable y simplón recurso a su situación personal por su confirmado embarazo (ya ha señalado Díaz que no determinará calendarios políticos) hasta las más obvias justificaciones (el deterioro de la relación entre los coaligados) pasando por el auge de Podemos como fuerza emergente y posiblemente determinante en la futura gobernabilidad de Andalucía. En mi opinión, las motivaciones suelen ser más complejas, y en ellas también puede incluirse el posicionamiento interno de Susana Díaz dentro del Partido Socialista a nivel nacional, y del que ya les hablé la semana pasada.

 El adelanto electoral se justificaría en el deterioro de la relación política entre los socios de gobierno. Izquierda Unida está a punto de girar hacia la definitiva diferenciación respecto del Partido Socialista de cara a unas elecciones municipales inminentes. La introducción en el tablero político de Podemos, con fuerza pero sin una estructura y una maquinaria electoral consolidadas, unida al descrédito del candidato popular, Juan Manuel Moreno Bonilla, malparado en las encuestas y discutido a nivel interno en el Partido Popular, son dos acicates para que una Susana Díaz fuerte y bien valorada pueda aprovechar la precariedad de ambos adversarios, sin dejar crecer al candidato popular y sin permitir la armadura de andamiaje de Podemos. Por último, una victoria socialista en marzo/abril, previa a los comicios de mayo, que permita una mayoría sólida de gobierno, incluso en solitario, sería una inyección de moral para las decaídas huestes socialistas en España, para las que Susana deviene en mayor referente nacional que su animoso (aunque desafortunado en sus primeros pasos) secretario general federal, de forma tal que afrontarían la primavera electoral con energías renovadas. De fondo, las Primarias Abiertas… 

La disputa electoral en Andalucía va a estar determinada, sin duda, por la crispación en la batalla dialéctica. A unos niveles que no se recuerdan desde las Elecciones Generales de 2008. En esta ocasión, el primer agente electoral que ha ofrecido su carta de presentación ha sido la fuerza emergente, Podemos, con el desembarco en Andalucía de su omnipresente líder, Pablo Iglesias Turrión, en un acto multitudinario en Sevilla el pasado sábado 17 de enero. Como acto de investidura y bendición de la autopostulada Teresa Rodríguez como candidata a la Presidencia de la Junta en un acuerdo desde arriba con el sector crítico de su partido, el mediático dirigente ofreció un discurso agresivo, convertido en declaración formal de guerra y que centró sus invectivas sobre los/as socialistas andaluces y su ejecutoria al frente de la Junta de Andalucía, discurso reforzado por la candidata in pectore, que no dejó fuera de juego ni siquiera a los socios de gobierno de Díaz. Un acto fervoroso de aclamación al Líder del que los andaluces y andaluzas no podrían extraer ni una sola propuesta, ni una sola señal de por dónde se va a construir la oferta podemita para solucionar los problemas de la Comunidad, especialmente el desempleo, drama estructural de esta tierra, pero sí un amplio catálogo de imputaciones, algunas rayanas en lo humorístico y las más, desafortudamente, en la descalificación. Acto que incluyó un abominable episodio cuando el líder de la formación acusó a Canal Sur de anular, por órdenes de la Presidenta, una entrevista previamente concertada. Tanto el canal como sus profesionales, apoyados por el Sindicato de Periodistas, han negado la mayor de forma explícita y enérgica.

 https://www.youtube.com/watch?v=3CYFNfTsDYU 

En la misma senda, Moreno Bonilla (PP), justo un día después, sacó en la Intermunicipal de los populares andaluces celebrada en Málaga toda la artillería pesada y confirmó que la carrera que puede estar a punto de comenzar estará caracterizada por ese tono: para criticar al gobierno autonómico andaluz por las malas cifras de desempleo, no tuvo complejos en solicitar a la Presidenta que pida perdón todos los días, ni en usar adjetivos como incapaz, inútil y vago para definir a su equipo de gobierno. La presunta falta de colaboración con los Ayuntamientos y el colapso de los servicios de urgencia fueron otros argumentos de fuerza en un acto en el que brilló el protagonismo de su poder municipal muy por encima de su propia figura personal. Como en el acto de Podemos, uso de la situación interna del PSOE y de las especulaciones sobre las pretensiones nacionales de la Presidenta andaluza. Por supuesto, menos fervor (y menos expectativas regionales) que en el acto de la formación de Iglesias. 

Será difícil sustraerse a un ambiente muy cargado y que muchos/as quisiéramos ver desterrado del mundo de la política. Las prisas del enésimo proyecto del PP para Andalucía y la propia conciencia de su grey sobre la debilidad del liderato impuesto digitalmente, unidas a la ausencia de un proyecto ilusionante y de referencia nacional en un momento de descrédito del partido posiblemente lleven a un discurso basado en las acusaciones de trazo grueso sobre la corrupción en Andalucía como monotema, lo que nos va a retrotraer a las campañas electorales de los noventa. Atentos al tú ERES como latiguillo, y por supuesto, a los movimientos judiciales en torno al escándalo como alimento argumental de los populares. Por la parte podemita, cabalgar la indignación es el argumento, y el ataque con fruición el medio. Hablar de fontanera autoritaria para referirse de forma clasista a una adversaria, o de echar a esa gentuza como sinónimo de desalojar democráticamente al rival político son los aperitivos de lo que espera. Como afirma Málaga Hoy en su editorial, “desembarco fallido (el de Podemos), quizá no para sus acérrimos seguidores, pero sí para una sociedad que no busca charlatanes de feria que venden un milagroso crecepelo para una inexistente alopecia, sino alternativas políticas serias, sensatas y concretas para lograr más igualdad, progreso, empleo y recuperación del Estado de Bienestar”.  

El Partido Socialista y su actual socio, Izquierda Unida (que cuenta con el problema adicional de luchar contra la campaña de liquidación que se dirige contra ellos por parte de los emergentes) tienen la responsabilidad política de centrar el debate que bien sobre esos ejes: una salida justa a la crisis que implique creación de empleo como fundamental objetivo. En el caso particular de Susana Díaz, sabiendo que estará en el centro de las miradas del centro-izquierda español.

 Posdata: Las alusiones machistas y llenas de lenguaje reaccionario recogidas en las redes sociales con motivo de la noticia del embarazo de la Presidenta son una muestra de hasta qué punto eran (son) necesarias las medidas legislativas en materia de igualdad y de educación para la misma puestas en marcha en mejores tiempos, cuando presidía el Gobierno de España un leonés. Lamentable que algunas provengan no de elementos conservadores, sino de los que se dicen enarbolar las banderas de la nueva política. Queda mucho camino por andar.