Violencia machista: un balance positivo

Barañaín

Uno de los datos positivos  de 2009 – en general  annus horribilis -,  es el descenso en un 40% del número de  muertes por violencia machista respecto al año anterior. La cifra (55 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas)  ha sido un 15% inferior a la media de los últimos cinco años. Los cinco años que acaba de cumplir la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que se aprobó el Día de los Inocentes de 2004. Me parece llamativo, sin embargo, que el dato no haya sido motivo de portadas de prensa o titulares en televisión ni se haya resaltado suficientemente su importancia. Ni siquiera por parte del gobierno. Tal vez sea por pudor o por un temor supersticioso a no echar antes de tiempo  las campanas al vuelo. Y es llamativo porque cuando el dato era negativo bien que se especulaba con ello.

Parece consustancial a la psicología colectiva de los españoles, si es que tal cosa existe, lo de regodearnos en la autocrítica mientras ignoramos o despreciamos los logros conseguidos. Si el éxito tiene que ver con alguna medida adoptada por  los poderes públicos pocos habrá dispuestos a reconocerse copartícipes –en cuanto ciudadanos que sostienen esas instituciones o han votado esas políticas- del logro. Si el éxito tiene algo que ver con la política impulsada por un gobierno que no hemos votado, se tenderá a menospreciarlo o, si no hay más remedio que reconocer la bondad de lo conseguido, se dirá que lo ha sido “a pesar” del gobierno. Y eso ocurre, en el colmo del  cainismo, incluso si la norma que se revela acertada –como ocurre en este caso-, salió adelante con el concurso de unos y otros, sin distinción.

Tras la entrada en vigor de esta Ley, se convirtió en un lugar común recelar de su utilidad real –aún reconociéndole sus buenas intenciones-, advirtiéndosenos, año tras año, que no parecía conseguirse que menguara el número de víctimas mortales, siendo ese el indicador más trágico del problema social que la norma pretendía atajar. A ello se aplicaban políticos y tertulianos, asociaciones de jueces y grupos de interés diversos, empeñados en cuestionar la efectividad de una Ley que, al decir de los más agoreros, podía incluso haberse convertido en un factor estimulante de esa violencia. O sea, no sólo no disminuían los crímenes sino que aumentaban.  Según esta visión hipercrítica la nueva Ley daba una falsa seguridad a las víctimas de la violencia doméstica empujándolas a denunciar al agresor lo que en algunos casos precipitaba el desenlace del crimen.

Siguiendo una ancestral tradición española, lo que predominaba era  la desconfianza hacia la iniciativa legal, hacia las medidas de todo orden (normativo, judicial, policial, etc.)  que impulsaba y hacia el despliegue de recursos que ponía al servicio de las mujeres maltratadas. Algunas polémicas sobre la “ideología del género”  o sobre el supuesto carácter discriminatorio del agravamiento de penas para el hombre agresor, las críticas de algunos sectores judiciales por la insuficiencia de medios con que se dotaba a los nuevos juzgados dedicados en exclusiva a estos casos  y la cantinela reiterada sobre el exiguo número de policías dedicados a la protección de las víctimas amenazadas, componían un trasfondo de recelo que los medios de comunicación amplificaban con ocasión de cada balance anual de mujeres asesinadas. 

La Ley también tuvo su particular viacrucis de validación constitucional. Se ha recordado estos días que a pesar de haberse aprobado por unanimidad –es una rara avis de nuestra producción legislativa-, es esta la ley orgánica de la democracia contra la que más recursos de inconstitucionalidad se han interpuesto, todos ellos desestimados por el Tribunal Constitucional. 

Es posible que, como dicen algunos, cincuenta y cinco sea un número de asesinadas todavía  demasiado alto. Francamente, no lo sé; más allá de la obviedad de que cualquier número, por pequeño que sea, representa una tragedia, carezco de criterio o referencias sobre la cifra “tolerable” o “razonable” en una sociedad con la población y el nivel de desarrollo de la nuestra (como ignoro cuál pueda ser el óptimo nivel de fallecimientos por accidentes de tráfico o de trabajo). En cualquier caso, lo interesante es la lectura detallada de esas cifras: los tres datos quizá más relevantes o que ilustran mejor los obstáculos que hay que superar son la juventud de muchas de las víctimas y de sus agresores (casi un tercio de las asesinadas tenían menos de treinta años), que más de un tercio de ellas fueran extranjeras y que más del 60% convivieran con su asesino.

Son datos relevantes porque evidencian la dificultad de incorporar a la educación  – a todo el proceso de socialización-, los conceptos de igualdad y de resolución pacífica de conflictos, algo que la Ley prevé, o la lentitud con que cabe esperar avances sobre otros sustratos culturales –que la inmigración masiva ha hecho presentes entre nosotros-, o, en fin, que son aún muchas las mujeres que no son conscientes de que son maltratadas y de que eso, que tienden a considerar “normal”, no es algo que deban soportar.

Que queda mucho por hacer y muchas trampas por sortear lo demuestran episodios como el último protagonizado por el juez titular del juzgado de familia número 7 de Sevilla, que ha criticado la Ley que, según él, está inspirado en la “dictadura del feminismo radical”,  porque “castiga al hombre por el hecho de ser hombre” y es fuente de abusos, en forma de falsas denuncias de mujeres; la “persecución” que según este personaje estarían sufriendo los hombres  se reflejaría en la elevada proporción de suicidas en este género respecto al femenino, suicidios que él relacionaba  –se ignora en base a qué evidencias-, con los  traumáticos divorcios. Al ser criticado por su carencia de rigor y “falta de conocimiento de las estadísticas judiciales y de las características del maltrato a la mujer”, por la vocal del Consejo General del Poder Judicial y presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, Inmaculada Montalbán, el juez ha reaccionado interponiendo una denuncia por injurias y amenazas. ¡Eso sí que es una denuncia falsa!

La historia esa de las denuncias falsas ha sido últimamente aireada por asociaciones de padres divorciados. Pero no hay datos que sostengan esa acusación. No quiere decir que no exista esa posibilidad de denunciar en falso por despecho o para obtener algún beneficio secundario en un proceso de divorcio (aunque sólo sea para que el asunto se tramite en uno de los Juzgados especiales de violencia de género, previendo mayor agilidad que en los juzgados ordinarios de familia) pero ese hecho  ni es exclusivo de este tipo de asuntos ni alcanza, al parecer, un volumen de casos tal como para dejar de considerarlo una mera anécdota. Al menos por esta vez, expertos y asociaciones de jueces han sido unánimes al descartar esa supuesta inflación de denuncias falsas.

Lo que no es anecdótico es que sigue siendo limitado el número de denuncias que se presentan –aunque haya crecido mucho-, en relación con las situaciones de violencia que se padecen.  Lo que es cierto –en contra de lo que alegaban los críticos más malintencionados de la Ley-, es que la denuncia es un factor que objetivamente protege a  la mujer maltratada y no al contrario. 

Valorar un balance positivo que rompe una tendencia trágicamente alcista es importante porque legitima una determinada política –de la que la citada Ley es su principal instrumento-, y con eso se hace más fuerte. Impulsa a seguir avanzando por esa senda. Felicitémonos pues, por ese 40% de descenso que,  pese al dramatismo de las cifras, de cualquier cifra, y de las historias que se esconden debajo de las mismas, es positivo. Progresamos, que no es poco.

18 pensamientos en “Violencia machista: un balance positivo

  1. Gran artículo de Barañaín. Los argumentos rebuscados y tortuosos contra la ley, como dice el autor, se han prodigado mucho estos años, incluso en este blog de vez en cuando. La ley a mi me parece cojonuda: llama a las cosas por su nombre (violencia machista o de género), identifica la posición de debilidad estructural de la mujer, le da recursos e incentivos para que denuncie y además la ley ha permitido una campaña de concienciación en la sociedad.

    Otra cosa es afirmar que la reducción del 40% en 2009, gran noticia, se deba a la ley. No se puede descartar, desde luego, pero para convencer al escéptico sería necesario explicar por qué la ley no consiguió tener efecto antes y lo ha tenido ahora. Quizá es que si no hubiera habido ley el número habría sido aún más alto, algo difícil de confirmar. El escéptico tratará de conectar la crisis con el descenso de víctimas mortales: por ejemplo, sabemos que se han reducido mucho los divorcios y separaciones por culpa de la crisis. Según este argumento, una reducción del número de divorcios produciría una disminución machista, con lo que el efecto no se debería a la ley, sino a la crisis.

    Los amantes de estas disputas tendrán amplio margen para discutir. A mi me parece que la ley era necesaria en cualquier caso, que los efectos a veces no son inmediatos, que en el medio plazo siempre es mejor tener una ley como esta que no tenerla.

    PD: lo de la denuncias falsas estoy seguro de que existe, pero, como señala Barañain, no solamente con respecto a la violencia de género. A mi lo que me sorprende es que sean precisamente las denuncias falsas por violencia de género y no muchas otras las que causan alarma. Por otro lado, aunque sea cierta la existencia de denuncias falsas, ¿cuántas denuncias no llegan todavía a materializarse simplemente por el machismo que sigue imperando en muchos grupos sociales, medios de comunicación, etc.? Me temo que son muchas más que las falsas.

  2. Qué enternecedor, que hayamos tenido que esperar 5 añitos para ver publicado este artículo de autobombo por la sencilla razón de que desde la entrada en vigor de la ley de “género” (horrible palabro copia de los anglosajones, que equipara a varones y mujeres con nombres y adjetivos gramaticales) las muertes de mujeres a manos de sus compañeros o excompañeros no había hecho más que aumentar. Tengo curiosidad por saber si este año el número de mujeres asesinadas es equiparable (por bajo) al que había antes de la ley zapaterista. A ver si lo aclara Barañain comparando cifras con por ejemplo 2002 ó 2001.

    Posiblemente la crisis, la elección de Obama o el tener a Saturno retrógado en 2009 haya tenido que ver más con este descenso que la ley de marras, si lo comparamos por ejemplo con el drástico e inmediato descenso de las muertes en carretera nada más implantar el carné por puntos, que es el único logro objetivo achacable a los gobiernos zapateriles, pero como dice Barañain, hay que dar alguna alegría a los acólitos deprimidos, aunque sea tan falsa como la sonrisa del jefe.

    La ley de género seguirá tratando a todos los hombres como presuntos delincuentes y a todas las mujeres como “estructuralmente débiles” (Cicuta dixit), mientras las estadísticas de muertes y maltratos tendrán su propia lógica completamente ajena a la letra de una ley estrictamente ideológica.

    ——-

    No es de extrañar la aversión de este foro a los héroes o idealistas capaces de significarse y arriesgarse contra la injusticia, ya que un partido formado por antihéroes, trepas, y arribistas de todo pelaje, se tiene que sentir insitintivamente incómodo al verse confrontado en su mediocridad y mezquindad a las actitudes desinteresadas y quijotescas de otros.

    Comprendo la dificultad estructural de quien remueve Roma con Santiago para ser invitado al Zalacain y luego presume de ello, en comprender los resortes que llevan a los activistas por los derechos humanos a recurrir a la huelga de hambre, o a políticos situados y con su carrera ya definida a dejarlo todo y emprender aventuras inciertas. Como cree el ladrón que todos son de su condición, siempre encuentran tranquilizadoras respuestas que se ajusten a sus esquemas mentales: lo hace por llamar la atención, por afán de protagonismo, por egolatría, por tocar los cojones al Sonrisas, porque le pagan, etc…

  3. La marca catalana del PSOE y sus socios nacionalistas preparan alborozados su ensayo de estado totalitario en esa maltratada región:

    http://www.elpais.com/articulo/espana/Montilla/prepara/respuesta/unitaria/sociedad/catalana/recorte/Estatut/elpepuesp/20100106elpepunac_4/Tes

    Es una pena que la gente decente de esa comunidad haya caído en la más absoluta apatía política y dejen a esta casta de iluminados pergeñar experimentos estalinistas, mientras ellos se limitan a aprovechar los días de elecciones y plebiscitos de todo tipo para ir al bar, a la playa o a rascarse los gayumbos en casa.

    La gran desgracia para esta troupe grotesca que pretende gobernarnos indefinidamente es que en el resto de España aún existen “tontos de los cojones” y otros asimilados que se movilizan para decirles no, en la calle y con el voto, formando movimientos cívicos y/o creando partidos políticos nuevos e ilusionantes, un no rotundo al sectarismo, a la incompetencia y a la mentira.

    Esperan que la crisis, el paro, los subsidios y la falta total de espectativas acaben doblegando también a esa parte aún viva, aún no sometida de la sociedad, que acaben recluyéndoles (como a los catalanes) también en casa ante la Play o ante una televisión pública ya sin publicidad que interrumpa la monótona retahila de propaganda política.

  4. 3
    ¿este alguna vez ha sido capaz de leer algo hasta el final?

    Este post te lo pongo facilito ¿eh?

  5. Jwergón, por favor, ¿pero no tienes un niño? Dedícate a él por lo menos hoy, que es día de Reyes y deja un poquito el blog, que aburres a las ovejas.

  6. ¡Qué interesante artículo, Barañaín!, plagado de datos importantísimos -esa eficacia demoledora de nuestra ley de violencia de género- que yo al menos ignoraba. Comentaba yo aqui el otro día que un editorial de Le Monde hace pocas semanas ponía como ejemplo a seguir nuestra ley contra la violencia de género, pero desconocía las cifras que tu hoy mencionas. Ha sido una apuesta valiente e inteligente, que, como cabía esperar en nuestro bendito país, trajo consigo toda esa crítica petulante -y rancia en este caso- que acaba por aburrir a las ovejas. Lo que es más sorprendente es que, como tu resaltas, ni siquiera ahora se aireen esos resultados tan positivos de la ley. Gracias por sacarlos a la luz. Sí me había enterado de la noticia de ese juez de Sevilla, – mastuerzo del que habría que protegerse- y también de la respuesta que le dió la presidenta del Oservatorio de la Violencia de Género,a quien oí por la radio: “de las más de 150.000 denuncias por violencia de género durante 2009, no llegaban a 20 las que se había demostrado que eran falsas (y se había hecho un seguimiento de todas ellas, precisamente para garantizar la fiabilidad de los datos).
    Sí se ha hablado en los medios, en cambio, de la drástica reducción de muertos en carretera: dato tremendamente sorprendente también: el mismo nº de muertos que en 1964, cuando entonces no se llegaba a 3 millones de coches y ahora hay 31.

    En otro orden de cosas, me hago eco de algo que he oído a Ramoneda un par de veces ya por lo menos, y es que dice que él no entiende -y yo tampoco- lo poco que se valora, por no decir que no se valora en absoluto, el hecho importantísimo de haber gozado de paz social en el peor año de crisis de nuestra historia. No es difícil imaginar las terribles consecuencias que habrían tenido en nuestra maltrecha economía una etapa de huelgas y conflicto tras conflicto. ¿A quien habrá de agradecer esa falta de conflictividad social en época tan difícil: a este gobierno o al impresentable líder de la CEOE?
    Sí se habla continuamente, en cambio, del tremendo déficit, pero primero: ¿no es algo archisabido hoy que el incremento del déficit parece una condición necesaria para salir de las crisis gordísimas? Y, segundo: ¿no tendrá algo que ver ese aumento del déficit -que permite una cobertura del seguro de desempleo de casi un 80% (frente a un 48% en 2003) con esa paz social?

  7. Contesto de entrada a Jergón, aunque no he entendido muy bien qué es lo que quiere decir exactamente; deduzco, eso sí, que no es partidario de la Ley. De entrada no se qué quiere decir con eso de “artículo de autobombo” pues nada hay en el artículo que me glorifique y nada tengo que ver con el Gobierno en general ni con el Ministerio de Igualdad en particular. No tengo datos de 2001 o 2002 pero sí de 2003 y 2004, es decir, previos a la entrada en vigor de la Ley.

    El número de mujeres asesinadas por violencia de género ha sido en este período el siguiente:

    2003: 71
    2004: 72
    2005: 57
    2006: 68
    2007: 71
    2008: 75
    2009: 55

    En condiciones normales sería normal cuestionar si la importante disminución tienen algo que ver con la Ley o es debida a otras causas. No es un argumento en favor de esta última posibilidad, en mi opinión, el hecho de que haya sido ahora y no antes cuando disminuye el número de víctimas, cumpliendo ya cinco años la ley. Como bien dice Cicuta eso puede ser normal pues para cualquier ley nueva ha de transcurrir un cierto tiempo antes de que se aprecien sus efectos.

    Pero la cuestión -aquí, en este país y en nuestras condiciones políticas-, ni siquiera es esa. El hecho es que con esta ley se ha estado especulando abiertamente sobre su influencia en el numero creciente de asesinadas (57, 68, 71, 75,…) o se le ha criticado porque no disminuían las víctimas. Entonces, sería lógico aplicar el mismo criterio cuando el número disminuye y relacionarlo con la Ley ¿no?

    En cualquier caso lo importante es el dato en sí. Una disminución de un 40% debería ser motivo de alegría para todos (incluido Jergón).

    Por cierto, coincido con él en la extraordinaria efectividad que está mostrando también la política respecto a la evitación de los accidentes de tráfico, que tanto coste social suponen para nuestro país. Si no fuera porque en España estamos acostumbrados a una percepción muy limitada de lo que es la política (circunscrita a lo “institucional” y a la esgrima entre las élites partidarias) resultados como el de la lucha contra la violencia de género, la prevención de los accidentes de tráfico o la lucha contra la corrupción (que está teniendo espectaculares resultados), por poner tres ejemplos concretos, deberían bastar para colmar un buena hoja de resultados de un gobierno, porque esos resultados tangibles no caen del cielo ni son fruto de la evolución normal o natural de las cosas sino que son producto de una voluntad política concreta plasmada en unos determinadas estrategias e instrumentos legales.

  8. Hoy hay un dato en el periódico que me produce estupor, indignación y honda tristeza: “Los islamistas fuerzan a la ONU a suspender la ayuda al sur de Somalia: el organismo paraliza una red que distribuye comida a un millón de necesitados”….”La pobreza es extrema. De hecho, Somalia sufre la mayor crisis humanitaria del planeta por la prolongada sequía, combinada por dos décadas de conflicto”. Casi 4 millones (alta proporción de mujeres y niños) de una población de 10 necesita ayuda para sobrevivir. “El 75% de la asistencia se concentra en el sur y el centro, controlados por la milicia islamista Al Shabad”. “Las demandas que los grupos armados somalíes imponían a la ONU para poder realizar sus labora humanitarias en la región eran, según la ONU inaceptables: Entre la docena de condiciones se incluía despedir a las mujeres que trabajasen y un pago de 13.875 euros cada seis meses en concepto de seguridad. Eso hacía “virtualmente imposible” distribuir la ayuda a la población necesitada.”
    Y yo me pregunto: ¿qué quieren estos jodidos hijos de … de terroristas islamistas, acabar con sus propias poblaciones? Creo que lo más sensato es intentar acabar con ellos como se pueda.

    Y aquí va otra perla de nuestro querido Ahmadineyad: “Irán prohibe a sus ciudadanos cooperar con 60 organizaciones extranjeras: la lista negra incluye ONG´s como Human Rights Watch y cadenas como la BBC”. Más de 300 personas permanecen detenidas desde el pasado 27 de diciembre, etc etc etc. Y China se opone a nuevas sanciones contra el régimen iraní.

  9. Existe un matiz diferenciador entre unos y otros, Barañain (enhorabuena por el artículo): el concepto de “rédito político”. Existen “endivíduos” como éste, que pululan por las filas del PP y de su “marca blanca”, UPyD, que ante noticias o balances objetivamente positivos para toda la sociedad (bajada de la mortalidad en accidentes de tráficos, de las víctimas de la violencia de género, de las víctimas de atentados terroristas, etc …), de las que se benefician todos y cada uno de los ciudadanos/as con independencia de su adscripción, pasan inmediatamente a ponderar qué beneficio político reportará al que está en el poder, ahora (gústele o no, que es que no, al sujeto) el PSOE. Suele ser porque piensa el ladrón … Esto se ha visto confirmado en no pocas ocasiones, siento mencionarlo, con motivo de las capturas de comandos y de significados miembros de la banda terrorista ETA, ante las cuales el Mariano, la Rosa o el Bizcotur de turno no han podido disimular cierto malestar con sonrisa fingida.

  10. Si un año en vez de ser 60 las víctimas pasasen a ser 80, ¿querría eso decir que la ley no funciona? Con cifras tan bajas, no hay relación causa/efecto valorable. Si se huye de adjudicar millones de desempleados a una política económica, menos lógico es pretender establecer parámetros cuando los cambios representan una simple decena, o inclusos pocas unidades, de individuos afectados. ……. pero si hay que aplaudir, se aplaude.

  11. Fernando, te garantizo que si, por desgracia, las cifra de sesenta víctimas (mortales) por violencia de género pasara a ochenta en un año (cosa que nadie desea), ya habría quien haría la jergonada de establecer la oportuna e indiscutible relación causal. Y con el tema del desempleo, idem de idem. Si se produce la deseada recuperación en el tono de nuestra economía (cosa que todos desean, salvo algunos antes de 2012), pues tú lo has dicho. Pero como son cosas que benefician a la comunidad, se aplaude, hasta con Marianico en la Moncloa si es menester.

  12. 11
    Exacto. Pero es que eso es lo que se ha estado diciendo cuando el número de víctimas era de 71 o 75. Incluso se ha dicho que el aumento era consecuencia de esa Ley al empujar a las mujeres a denunciar a sus agresores.

  13. Me felicito, con Barañain, del excelente dato de la disminución de muertes por violencia machista. También coincido con él en resaltar que la ley fue aprobada por todos, algo que debiera hacer meditar un poco a los incondicionales partidistas, siempre tan atentos al marcador ajeno. Pero discrepo que ese buen dato anule las críticas razonadas y sensatas (las otras sobran siempre) que a la ley y sus medios se han hecho y se hacen.

    Tengo muy claro que un aumento de las muertes por violencia machista no hubiera desactivado la necesidad de esta ley ni hubiera bendecido las críticas que se le han hecho, pero tampoco creo que el buen dato de este año, del que todos nos felicitamos, pueda ocultar que la ley tiene aspectos discutibles, como haber dejado fuera de ella la violencia en matrimonios del mismo sexo o determinadas formas de violencia de la mujer sobre el hombre. Por no hablar de sus medios.

    Discutirlas no quiere decir negar la ley ni su necesidad. Junto a la ley es indispensable una labor de educación urgente en este terreno. Para ello se debería empezar por repudiar, e ilegalizar, determinadas conductas machistas promovidas por colectivos religiosos. La exaltación de un determinado tipo de familia frente a otras formas de convivencia, que son repudiadas y condenadas a pesar de ser legales, como hizo Rouco hace unas semanas en Madrid, debería condenarse por ser causa y origen de esta violencia.

  14. Como se dice en 11 y 13, el número de muertas, en relación con el número de mujeres que hay es tan bajo, que es muy difícil atribuir 20 muertes más o menos a la legislación. Estamos hablando que de unos 20 millones de hombres hay de 50 a 75 asesinos, difíciles de parar. POr otro lado, debe tenerse en cuenta que la población española se ha incrementado en estos años, por lo que de mantenerse la tasa constante, el número de muertas aumenta. Además, si se miran las estadísticas por nacionalidad, se verá que desciende entre los españoles. Esto se puede interpretar como que la población española lleva más años siendo sensibilizada por las campañas contra la violencia de género que los recién llegados.

    Resumiendo, el debate sobre la utilidad de la ley no debe centrarse en el número de muertes, sino en cómo ha mejorado las posibilidades de escapar de este horror a las mujeres que la sufren. Hace poco más de 10 años ni siquiera había casas de acogida, por no hablar de programas de reinserción, no solo laboral, sino también para que se recuperasen de los daños psíquicos. Creo que es un mejor indicador de los beneficios de la ley ver todos los miles de mujeres que se están beneficiando de estos nuevos derechos, en vez de entrar a discutir sobre un hecho tan aleatorio como el número de muertes, aunque sea mucho más vistoso en los titulares de prensa.

    Por otro lado, aprovecho para recordar algo que ya he comentado en otras ocasiones. Unos compañeros han comenzado una campaña contra los abusos patronales. Al igual que la violencia de género, tanto patronos como trabajadores comparten como válida una sitiación que atenta a derechos fundamentales, a saber, que cuando uno cruza el umbral de una empresa, los derechos quedan en la calle. Si nos limitamos a los fríos números, frente a menos del centenar de mujeres que muere al año, los trabajadores que mueren en el tajo están próximos al millar. Ciertamente la causalidad entre la responsabilidad del patrono y la muerte del trabajador no es tan clara como en la violencia de género, pero las condiciones que dicta el empresario, por ejemplo, con salarios a destajo, generan en ocasiones situaciones de riesgo fácilmente evitables.
    Visita http://www.abusospatronales.es/

  15. Mas que vielencia de genero esto es violencia entre las personas sean del sexo que sean, la condicion, el color, sean apreja, casados en fin la situacion no cambia solo se puede llamar violencia y esa violencia siempre le toca la peor parte al mas debil, en este caso es de suponer que la mujer se lleva la peor parte, es muy triste que se tengan que contabilizar las victimas en la cantidad cada año, sean menos a sean mas que el anterior es seguramente la lacra mas grande que nos invade. La vilencia está presente en las religiones, entre las naciones, entre los colores de la raza humana. Es violencia el hambre en el mundo los derechos de la mujer en muchos paises en los que es practicamente una esclava de su familia, una mercancia como lo estan siendo muchas mujeres que estan esclavas de la prostitucion en manos de desalmados, hay muchisimas formas de violencia en todos los sentidos, este nombre de vilencia de genero es una forma de definirlo como otra cualquiera. Por muchas leyes que se pongan, por muchos informes que se den, la violencia está ahi y estará por desgracia porque el pilar que la sostiene es la maldad de las personas, el abuso del unos sobre otros, el fuerte sobre el debil y es una cadena que nos asficia desde siempre, las formas de tortura siempre las ha ideado la raza humana ( llamese así entre parentecis) por lo que es muy dificil erredicar esta lacra que es el asote de la humanidad. Los sistemas represivos siempre los ha ideado, sostenido y llevado a cabo el colectivo de personas que con su mala condicion dan lugar a los holocaustos mas agresivos, esto siempre se ha venido haciendo en todas las culturas, en todas las epocas y en todas las religiones.
    Es responsabilidad por tanto de las personas el buen trato a sus semejantes, nunca dando lugar al abuso sobre la otra persona. Es lamentable todo lo que esta sucediendo con el mal trato a la mujer, hay muchos hogares que estan padeciendo la violencia , la reciben, mujeres, niños y hombres porque no decierlo, hay muchos tambien padeciendo violencia por parte de sus conyuges, y vuelvo a decir lo mismo el mas debil es el que mas sufre esta violencia en este caso la mujer. Pienso que es bueno fomentar debates, fomentar leyes, denunciar la vilencia y en resumen concienciar a la humanidad que por el camino de la violencia no se llelga mas que a la degradacion, a la ruina moral de la humanidad.

  16. Está claro que la disminución del asesinato de mujeres por sus parejas o ex parejas es un dato para felicitarse. No sé si se debe a la ley o no, pero uno tendería a pensar que sí. Sin embargo, lo que a mí me parece más valioso de la ley es la posibilidad que da a la mujer maltratada de escapar del infierno en que vive. No sólo de la posibilidad de ser asesinada, que es el caso extremo. Yo, cada vez que se conoce la noticia de un nuevo asesinato, no puedo evitar pensar en la horrorosa vida que habría llevado esa mujer antes de llegar a morir. Los años de desprecios, golpes, humillaciones…. Y supongo que por cada mujer que es asesinada, hay muchos miles que sufren esa situación en silencio sin llegar a morir y, por tanto, sin que la opinión pública conozca su situación. Creo que eso es lo más importante, que las mujeres, con la ley, se atrevan a denunciar y a escapar de esa situación terrible porque saben que van a ser protegidas por el Estado.

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