Verso suelto a la vizcaína

Millán Gómez

En política estamos acostumbrados a dirigentes cuyas declaraciones siempre son las mismas. Aburren a un santo. Apenas ofrecen información y siempre se limitan al discurso oficial. Al guión predeterminado. El interés informativo reside más en la interpretación de una palabra suelta que en el cuerpo principal de su alocución. Con eso ya hacemos debate. Con poco nos contentamos. Es más, los periodistas tendemos más a buscar las opiniones de los disidentes oficiales (aquellos que han hecho carrera paralela con un micrófono delante para marcar territorio y ganar popularidad, no tanto prestigio) o de aquellos, muchos menos, que simplemente dicen lo que piensan les parezca fantástico, bueno o gravísimo al receptor de turno porque son coherentes con sus propios principios. Porque sí, hay gente que los tiene, incluso existen políticos que tienen principios. Exclusiva mundial. En este último grupo se encuentra Antonio Basagoiti, presidente del Partido Popular de Euskadi.

Basagoiti es un dirigente del PP vasco y, por lo tanto, ya sólo por eso merece todo nuestro cariño, admiración y apoyo. Alguien que pone en juego su vida por luchar por la libertad es un modelo a seguir aunque pensase que la tierra es cuadrada, que no es el caso. Pero además de eso suma muchas otras cualidades. Y defectos, por supuesto, que no por ser de Bilbao va a ser perfecto. Porque ya saben que los bilbaínos nacen donde les sale de los cojones. Basagoiti en Madrid, por ejemplo.

Pues bien, el presidente del PP vasco ha sido entrevistado en la revista Vanity Fair (como ven, nadie es perfecto) y se ha despachado a gusto. Entre otras cosas, ha dicho lo siguiente sobre ese modelo de transparencia en la gestión que responde al nombre de Jaume Matas: “Matas es un chorizo, un jeta y debería pedir perdón público. Este caso no tiene ningún pase. Debería pedir perdón ya no sólo como miembro del PP, sino como representante de los ciudadanos a los que ha engañado. También debería limpiarse la imagen del partido en Baleares, donde sí hay gente honrada”. Es decir, ha llamado a las cosas por su nombre, algo que en Génova son incapaces de hacer y han tenido mucho tiempo para enmendar la plana. Pero ni por esas. Basagoiti, diplomático lo que se dice diplomático no es, pero no me negarán que es sincero. Puede gustar o no pero no cumple los rasgos típicos y tópicos del político medio.

También ha lanzado un dardo envenenado contra esa mujer que nunca aceptó no haber podido nacer en Galicia, Rosa Díez. Basagoiti dijo que “a esa señora aquí la tenemos muy calada y sabemos que es una oportunista. Sabemos que hoy piensa esto, pero, ¿y mañana? Le pongo un ejemplo, ella está a favor de quitar la pensión máxima a los diputados, sin embargo conserva la que recibe de cuando estuvo como consejera en la Cámara vasca. Uno nunca pierde su capacidad de asombro”. Lo firma el líder de los populares vascos pero yo lo subrayo. Sobre Rajoy fue menos duro pero suficientemente claro, dijo de él que es “un poco parado”. Y tampoco le falta razón. Si Basagoiti fuese el líder de la oposición en España otro gallo cantaría.

No es la primera vez que Basagoiti pone las cosas claras en su partido. Lo hizo para criticar en su momento a Camps afirmando en varias ocasiones que “hay quien entra en el partido y sólo se juega la bolsa y otros entramos en el partido y nos jugamos la vida”. En esta misma línea, el popular considera que el conocido como “El Bigotes” se acerca “a un partido más fácil, no a un partido donde te pueden matar”.

En un partido como el PP donde nadie se moja y están ahí todos acurrucados esperando el viento favorable (cuanto peor, mejor, ya saben) para llegar a La Moncloa, es ilusionante saber que hay políticos que siguen pensando que los principios están por encima de los partidos y antes que el programa común está la conciencia de cada uno. El presidente del PP vasco nunca se ha arrugado. Puede gustar más o menos pero dice siempre lo que piensa. De igual manera que cuando en plena campaña electoral dijo en los estudios centrales de ETB que en el ente público se daba “bola a eta” o cuando le espetó a esa mujer que desayuna en Madrid y toma el café de media mañana en Toledo que si están en contra del concierto económico vasco que vayan ellos y se presenten en Euskadi. Por supuesto, no hubo respuesta. No hubiese pasado lo mismo si fuese Basagoiti el receptor. Él siempre las recoge y, con más o menos razón, siempre las devuelve con un mismo denominador común: la coherencia siempre por bandera. Se agradece. Ojalá muchos otros siguiesen su ejemplo. Seguro que muchos otros dirigentes del PP no hubiesen aceptado dar el poder al PSE y no exigir como conditio sine qua non entrar en el Gobierno. Que nadie lo olvide. El líder del PP de Euskadi es la prueba irrefutable de que no todos los políticos son iguales.