Veranito catalán

LBNL

Por lo que tengo entendido este será el último artículo de DC hasta la vuelta del verano, cuando tendremos las cosas algo más claras sobre cuál será el escenario “catalán” al que nos enfrentaremos. Imagino a la mayoría de los más de 600 lectores diarios de DC tumbados en la playa – algunos en el porche de la casa rural tras la sufrida excursión matinal – devorando páginas de periódico – con la tradicional vuelta al papel estival por aquello del consumo de datos y la habitual falta de conectividad de los destinos vacacionales – para ver si o cuando Puigdemont y su cuadrilla – cada vez más homogénea tras la última limpia de Consellers – se bajan del burro – catalanísimo, por supuesto.

Según El País, mañana martes la Generalitat desafiará a la legalidad con el acuerdo para la compra de urnas, que será inmediatamente recurrido al Constitucional por el Gobierno. Y luego las Cortes aprobarán la ley de convocatoria del referendum, acto legislativo que será también recurrido, y finalmente el Govern convocará el referendum para el primero de octubre. Si es que no se han vuelto atrás antes dejando claro que iban de farol.

Lo que es seguro es que referendum no habrá. Al menos, no un referendum en condiciones. Puede que los soberanistas estén verdaderamente decididos a asumir todas las consecuencias penales – detenciones y querellas – y económicas – multas e indemnizaciones por los daños causados al erario público con sus decisiones manifestamente ilegales. Pero es evidente que incluso en tal escenario, carecerán de los medios materiales para llevar a cabo el referendum. Así que todo lo más, habrá una votación amateur, sin censos oficiales, en locales ad hoc… Con un resultado unánime a favor de la independencia pero con un porcentaje de voto ínfimo respecto del censo oficial.

Y por supuesto, con incidentes, a poder ser con soberanistas esposados por la policía tras rebelarse ante la autoridad legal que habrá sido instruída, porque de eso se trata; con la guinda final que hará el paso por el calabozo verdaderamente satisfactorio, de que el Gobierno central invoque el artículo 155 de la Constitución y suspenda la autonomía catalana.

Es decir, como ya escribí aquí hace pocos días, Cataluña tiene el mayor grado de autogobierno de su Historia, y sus ciudadanos nunca han tenido sus derechos individuales mejor garantizados como bajo la Constitución española de 1978. Lo de Freedom for Catalonia no cuela ni siquiera en Cataluña, pero desde luego no en Europa o el resto del mundo. Ahora bien, resulta algo más creíble si sus dirigentes democráticos son detenidos y su autogobierno es suspendido. O sea, cuanto peor, mejor.

¿Mejor para quién? Solo para los interesados en tensar la cuerda hasta que se rompa. Desde luego no mejor para España ni para Cataluña, que está perdiendo crédito internacional a marchas forzadas. Cuando el ínclito Pujol Sr. viajaba por el mundo, era recibido por todos, en parte por ser un representante democrático español pero también por el prestigio económico y social de Cataluña. Mas ya vivió en sus propias carnes el ostracismo, Puigdemont es directamente un apestado con quién nadie quiere salir en la foto.

El Gobierno debería haber hecho muchas cosas para tratar de evitar llegar hasta el punto en el que nos encontramos y especialmente el PP es cómplice en gran medida de haber provocado la huida al monte de Convergencia. De aquellos polvos estos lodos. Pero estamos donde estamos y las opciones son limitadas. Por supuesto, no cabe ceder ante el desafío a la legalidad democrática por parte de una banda de irresponsables que, salvando las distancias con el uso de la violencia, parece estar dispuesta a emular a los poseidos de la razón divina que no atienden a razón alguna. Están en posesión de un supuesto Derecho – debe ser divino dada la falta de apoyo popular suficiente – que quieren realizar caiga quien caiga.

Los soberanistas se están comportando como si Cataluña fuera una unidad de destino en la universal cuya independencia todo lo justifica. Pero no, no están locos ni son irracionales.

Me decía un buen amigo muy catalán el otro día que está convencido de que acabarán bajando del monte antes de que llegue la sangre al río. Pero para que el berenjenal tenga sentido, necesitan un grado suficiente de represión. Debían, me decía, haber interpretado el resultado de las últimas elecciones catalanas como un refrendo de sus demandas y argumentar que estaban casi a punto de caramelo, posponiendo la independencia hasta la siguiente legislatura, dedicando esta a “construir país”. Pero se equivocaron, y optaron por la vía rápida: “construir país” a base de polarizar para ver cuántos de los votantes de Podemos optan por la independencia y llegar al ansiado 50 por ciento mas uno. Para lo cual la represión es indispensable.

De ahí que la mejor respuesta por parte de la legalidad constitucional sea evitar la conculcación de la legalidad pero con la mayor serenidad y contención posible. Es fácil de decir pero complicado de aplicar, sin duda. Cuesta admitirlo, pero que el gallego Rajoy sea el timonel es una garantía. Esperemos que mantenga su proverbial tranquilidad y distanciamiento y se mantenga al márgen de las peores pulsiones “populares”.

Hala, a leer ávidamente y volvemos a examinar la cuestión en septiembre. Que disfruten todo lo que puedan.

4 pensamientos en “Veranito catalán

  1. Este verano, los Debateros de Guardia van a estar más de guardia que nunca.

  2. Ciertamente la situación no es fácil para nadie y todos podemos reconocer que no sabemos por donde puede salir cada uno. De hecho lo del artículo 155 http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/titulos/articulos.jsp?ini=155&tipo=2 tampoco es un pimpam, “previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.”; es decir el presidente de España tiene que primero requerir al presidente de Cataluña y luego habrá un debate y votación en el Senado, que puede resultar muy ilustrativo y que en cualquier caso será interesante y no sé si del agrado de varios sectores del PP. Tampoco sé cuan restrictivo serán esas “medidas necesarias” si van al Senado o simplemente el Senado le da al gobierno esas atribuciones y el gobierno las va dosificando.

  3. El famoso 155 es una estaca cuya sola contemplación debería ser suficiente para disuadir a los irresponsables.
    Está bien que no se haya desarrollado con casuísticas impredecibles y mucho mejor que nunca se haya utilizado.
    No obstante, la morosidad reglamentaria es una invitación a la prudencia y a la sensatez de todos. Pero la sombra de la fuerza debe ser garantía de la libertad.
    En mi opinión , que solo puede ser una manifestación de mis deseos por la ausencia de precedentes , ocurrirá algún tipo de “ fuese y no hubo nada “.
    Pero en este verano , como en casi todos , elogiaremos la sombra y su quietud.
    Felices vacaciones a todos !

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