Venezuela: ¿Nueva Crisis de los Misiles?

Magallanes

Desde que el Presidente Maduro inhabilitó en 2017 la Asamblea Nacional, donde había perdido la mayoría, utilizando al Tribunal Supremo y sustituyéndola por una Asamblea Constituyente, se abrió la veda para destruir cualquier institución de la democracia venezolana. Su discurso televisivo comentando la inhabilitación con risotadas mostrando su idea de lo fácil que es cargarse la democracia burguesa fue notable. Si además, la producción petrolera fue reduciéndose a la mitad en los últimos años y la inflación fue convirtiéndose en una hiperinflación, el terreno estaba abonado para un profundo descontento mayoritario de la población venezolana. El gobierno, después de confiscar supermercados por abuso en la subida de precios, inventó el reparto de las cajas mensuales de alimentos básicos para por lo menos seguir teniendo de su lado a las clases sociales más pobres.Pero el 23 de enero ya no pudo evitar que gran parte de las personas necesitadas acudieran a la gran manifestación del 23 de enero convocada por los partidos de la oposición para destituir a Maduro, que el 10 de enero había sido nombrado presidente para gobernar durante los seis años siguientes. El pretexto fue que no había jurado su cargo ante la Asamblea Nacional. En medio de la marea de manifestantes un joven, Juan Guaidó, del partido de Leopoldo López, desde su autoridad como Presidente de la Asamblea Nacional, se auto proclamó Presidente del Gobierno en funciones. Se trata de un nombramiento condicionado a convocar elecciones en un futuro inmediato.

Enseguida Maduro y la Asamblea Constituyente desautorizaron este nombramiento. Simultáneamente, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina, Colombia y otros países suramericanos reconocieron como presidente a Guaidó. Y poco después, Rusia, China, Turquía y otros lo condenaron. El conflicto interno venezolano ha pasado a la primera línea de la creciente guerra fría global que se desarrolla en el presente. En este caso, el parecido del actual conflicto con la crisis de los misiles de 1962 de la guerra fría que surgió después de la II Guerra Mundiales, es notable.

Del lado occidental, obviamente EEUU es el líder y en este caso se trata de su patio trasero. El principal impulsor de que el Presidente Trump haga todo lo posible para acabar con al régimen chavista ha sido el senador de Florida Marco Rubio. A las pocas semanas de que Trump fuera investido presidente, Marco Rubio consiguió que recibiera a Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, el arquitecto del ascenso de Guaidó. Trump quedó muy bien impresionado de ella y le pidió que informase regularmente a la Casa Blanca de los acontecimientos en Venezuela.

El martes 22 de enero, Marco Rubio visitó a Trump poniéndole al día de la gran manifestación que iba a producirse en Caracas, donde se proclamaría como presidente a Guaidó. De ahí la inmediatez del reconocimiento del mismo por parte de EEUU. Además de Rubio, el Secretario de Estado, Michael Pompeo, también ha jugado un papel importante. En efecto, a comienzos de enero viajó para hablar con los dirigentes de Brasil y Colombia. Esas entrevistas consiguieron que 12 países suramericanos no reconocieran la renovación del cargo de Presidente de Maduro el 10 de enero. También consiguió el no reconocimiento de Canadá mediante el apoyo de Chrystia Freeland, ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, quien siempre fue muy crítica del régimen venezolano.

Volviendo al reconocimiento de Guaidó, es importante resaltar que también varios miembros del partido demócrata de EEUU se han sumado a su nombramiento. El congresista Adam B.Schiff, normalmente muy crítico de Trump, aplaudió el reconocimiento de Guaidó. Y añadió: “Debemos recordar que el apoyo de EEUU a favor de la democracia y los derechos humanos debe ser universal si queremos que sea creíble”. Estoy de acuerdo con él, si bien reconozco que por razones históricas y culturales me afecta especialmente la ausencia de estos valores en países latinoamericanos.

En definitiva, no sabemos cómo va a acabar este episodio de la nueva guerra fría. En el anterior conflicto de Siria, donde intervinieron tanto Rusia apoyando al dictador Assad, como EEUU apoyando a los kurdos sirios, ambos países mantuvieron una fina línea de separación entre ellos. Posteriormente, Trump ha decidido que sus tropas y aviones abandonen Siria, cediendo a Rusia todo el control de la zona. Hay una probabilidad de que, como en la crisis de los misiles de 1962, ambos países vuelvan a evitar un conflicto. En aquella ocasión la URSS retiró sus misiles con cabeza atómica de Cuba y EEUU cerró una base militar en Turquía y la guerra fría prosiguió sin calentarse. Aquí lo deseable sería que Rusia y Cuba obliguen a Maduro a convocar elecciones transparentes y respetar el resultado de las mismas, respondiendo a la retirada de Siria de los aviones y tropas norteamericanas.

6 comentarios en “Venezuela: ¿Nueva Crisis de los Misiles?

  1. ¿Guerra fría?….¡que va!.

    Leído por ahí.

    Torra es Nerón.Ahora tiene pretorianos.Que a nadie se le ocurra darle una lira que quema Barcelona.

    ¿Guerra fría?…..glups!.

  2. A pesar de lo sugerente que resulta siempre la propuesta de una repetición de la historia como farsa después de una fase inicial de apariencia trágica – ambas en grado tentativo – pienso que el soufflé de la amenaza se ha venido abajo , y justamente por falta de calor, el calor que proporciona la creencia en un propósito teleologico.

    La Rusia actual ha menguado su poder, su población y recursos y , lo que es más importante , participa de manera sumamente imperfecta en el sistema capitalista sin tener nada que ofrecer como modelo. Mientras que desde la II GM crecía su área de influencia y control , ahora Rusia se presenta como una amalgama de mafias sujetadas por un autoritarismo político que es ejemplo , en lo polìtico , y solo en lo político , para otros aprendices mafiosos : Irán , China y Turquìa , justamente aquellos países que apoyan a la Venezuela de Maduro , o mejor a la de sus generales narcotraficantes.

    Mientras que la URSS era objeto de una verdadera amenaza a su modelo social , hoy en dìa es muy difícil sostener que lo que queda de su territorio reciba amenazas en ese sentido porque participa del mismo modelo pero sin las libertades económicas que permiten su desarrollo.

    Federar una troupe mafiosa no es lo mismo que la Komintern.

    Lo único que podríamos deducir de una semejanza asì es más bien una simpatía por los métodos y su reconocimiento mediante una retórica contraria al imperialismo.

    Apunta Magallanes , con razón , la agresividad del oso ruso en su área de influencia y de fronteras movedizas, una manera de contener el desafecto de sus pueblos y reforzar sus intereses estratégicos; los EEUU de Trump tratan de construir un muro en su frontera con Méjico y maniobran para tumbar al régimen bolivariano.

    Pero con ser en sí mismos conflictos graves y revestir la apariencia de peones en una guerra frìa , falta el elemento del miedo global, determinante para hacer creíble una situación similar a la de la Cuba de los misiles, incluso a pesar de la infiltración masiva en los servicios de seguridad bolivarianos por miles de agentes de la isla , para garantizar el imprescindible abastecimiento de petróleo barato.

    En fin , artículo brillante el de Magallanes que mueve a la reflexión en estos tiempos convulsos.

  3. Venezuela vende algo asi como el 80% de su producción petrolera a EEUU. Recibe a cambio dolares y gasolina. Esta última le hace falta porque el subsuelo venezolano produce un petroleo excesivamente viscoso y necesita para refinarlo gasolina y disolventes que le proporciona EEUU. La venta la hace PDVESA a su filial en norteamerica, CITGO, con sede en Houston, que es la que recibe los dolares. Este es el escenario en que se desarrolla actualmente el drama de Venezuela. El Presidente Trump ha congelado las cuentas de CITGO, por lo que no va a poder remitir sus fondos a Venezuela causando una crisis de divisas muchoo peor que la actual. Claro esta, que el gobierno venezolano puede haber anticipado la jugada acelerando en envio de los fondos actuales de CITGO a Venezuela. Puede que no, pero además seguramente quedan deudas de empresas norteamericanas por reembolsar que serán congeladas. También Venezuela puede suspender inmediatamente sus exportaciones de petroleo a EEUU, pero debe establecer rápidamente otros compradores y eso lleva su tiempo aunque Rusia y China le faciliten la tarea. El problema con China es que la exportación de petroleo venezolano a China hasta ahora se utilizaba para reembolsar la enorme deuda financiera contraida con China, por lo que no va a ser tan fácil que China le pague al contado futuras remesas de petroleo. También la gasolina que EEUU exporta a Venezuela, tan importante para la extracción de su petroleo, puede sustituirse por la de otros paises, pero nuevamente eso lleva su tiempo para solventarse y Venezuela no puede esperar.
    Volviendo al simil con la crisis de los misiles, la retención de los fondos de CITGO por parte de Trump, sería como el envio de destructores de la marina norteamericana en octubre de 1962 al Atlántico para impedir que barcos rusos custodiados por barcos de guerra rusos, lleguen a Cuba. En aquella ocasión, después de una larga y tensa espera, Kruchov ordenó a sus barcos a dar la vuelta y , a cambio, EEUU desmanteló su base aerea en Turquía, llena de misiles. Igualmente, ahora nos encontramos a la espera de que Putin ordene a Maduro que convoque elecciones presidenciales a cambio de suspender la congelación de las cuentas de CITGO. Cualquiera sabe como responderá, pero la pelota está en su tejado.

  4. Agradezco mucho los comentarios de A. Mulligan y Laertes, vamos a ver como sigue este drama tardio en el Socialismo del siglo XXl es protegido Rusia y China que tienen ya muy poco de dictaduras del proletariado.

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