Venezuela, ¿eso es una estación de metro?

Guridi

Albert Rivera se ha ido a hacer campaña a Venezuela. No sólo porque en Venezuela la democracia se haya degradado hasta volverse irreconocible, sino porque Ribera cree que hacer campaña en Venezuela perjudica a Podemos. 

Es posible, la verdad. Podemos aún tiene que explicar sus relaciones con la Venezuela chavista, que le vienen de antes de que Iglesias fuera profesor. Pero no creo que eso haga que Podemos pierda votos. 

Lo que puede hacer que Podemos pierda votos es algo que no está al alcance de Ribera. 

Podemos puede perder votos cuando se demuestren sus principales defectos. El primero de ellos es que es un partido caudillista. Más incluso que Ciudadanos. Todo lo que hace y dice Podemos, como arrogarse la invención de la democracia o de las primarias, se contradice con su elaboración de las listas, sus sistemas de ascensos y nombramientos internos, la gestión de su grupo parlamentario y hasta con la decisión de a quién le toca salir en el programa de Ferreras hoy. 

Lo segundo, el que Podemos también se arroga ser el partido que representa a la clase trabajadora, sin recursos, la gente más perjudicada por la crisis. Pero no es verdad. Si se miran las encuestas, se ve claramente que Podemos es el partido de los universitarios enrabiados porque no han conseguido trabajo nada más salir de la carrera. Las clases populares no se reconocen en los deseos e inquietudes de estos universitarios ceñudos. 

Cuando no tienes transporte público hasta el trabajo, el colegio de tus hijos tiene goteras, no tienes dinero para el comedor escolar y tu jefe insinúa que te iría mucho mejor en el trabajo si te dejases tocar el culo, las inquietudes de Rita Maestre, las páginas web de Pablo Soto, las magdalenas de Carmena o los títulos que tenga el Kichi te dan igual. Y, desde luego, las divagaciones de estos tipos en la tele te enervan. Porque no te las puedes creer. Puede que seas pobre y sin estudios, pero no eres tonto. Así que cambias la tele para ver telecinco y no pensar en tus problemas. Mientras, Artal te llama tonto en twitter por no votar lo que ella quiere. 

¿Y Venezuela? ¿Qué importa Venezuela? Importa no haber visto un inspector de trabajo en la vida. Importa más aún haberlo visto y que no haya pasado nada. Importa que hayan quitado la ayuda de la dependencia a la abuela, o que ésta no pueda pagarse las medicinas. Importa que el día 20 te queden sólo 25 euros para pagar el mes. 

Pero eso no le importa a tipos que no conciben que pueda haber gente en tu situación. Y si se fijan en ti, es sólo para señalarte con desprecio y burlarse de ti porque sigues votando al PSOE o, peor aún, al PP.  

Venezuela es una milonga. Las bajadas de impuestos de Rajoy son otra. Las bicicletas de Carmena y sus coches eléctricos solo para dentro de la M30 son una milonga.

Ninguno de los candidatos está pensando en la gente así. Rajoy y Ribera porque creen que son pobres porque no trabajan. Pablo Iglesias porque se ha leído “Chavs” pero no le ha aprovechado nada y porque para él lo pobres son el equivalente de los indios para un conquistador: o se les evangeliza o se les ordena.  

Y Pedro Sánchez porque… ¿Pedro Sánchez por qué?

 

6 pensamientos en “Venezuela, ¿eso es una estación de metro?

  1. Termina la entrevista del grupo de periodistas de 24 horas a Carolina Bescansa sin sorpresas . Las preguntas , no por esperadas menos interesantes , las despacha como Iglesias, con su infantil argumentario irritante y machacón al modo de un discurso de Fidel Castro al que imita con descaro.
    El bajo perfil de las críticas de Sánchez a Podemos, inhibiéndose en el asunto de Venezuela , muestra a las claras su falta de valor y la intención estratégica de salvaguarda de futuras alianzas.
    La exaltación de la televisión como propaganda que « enseña a pensar » resulta inquietante siempre.
    La cuestión Venezolana de Podemos es muy relevante, menos por la financiación , sobre la que existen indicios abrasadores, que por ser el modelo social de país al que admiran sus fundadores.
    Entonces, si la situación allí es lamentable ( en el sentido normocerebral , no en el de la esfinge Bescansa ) será en alguna medida por los asesoramientos recibidos.
    No creo que Podemos tenga una agenda oculta, ni Colau y Carmena , ni mucho menos Errejon. Van cabalgando el tigre, a salto de mata y apretando las riendas de la televisión .
    Aficionados al poder y a las series televisivas, en especial ” Juego de Tronos “; convencidos por sus amigos batasunos de la inutilidad de la violencia para perseguir fines políticos , prefieren la eficacia del reductor sentido común como resumen del sinnúmero de agravios que experimentan millones de ciudadanos en esta muy larga crisis.
    Es la clase media su objeto deseo porque ahí se generan las mayores frustraciones.
    Lo hemos dicho varias veces en este foro, Podemos piensa que es ahora o nunca, y por eso tienen tanto anhelo de conquistar el poder. Saben que el segmento más débil de la clase media es aquel que se encuentra más indefenso y no asume la dialéctica de la recuperación que postulan los estabilizadores y aquel más frustrado porque su hijo no consigue empleo después de los enormes sacrificios familiares, difícilmente se mantendrá constante en su apoyo. Lo importante es el poder, aquí y ahora , porque
    como vemos en la incapacidad de Colau , el imperio de la ley es un condicionante menor si se posee la fuerza y la determinación de ejercerla invocando la legitimidad que da el apoyo popular. Ya lo hemos visto antes en Venezuela y su Socialismo del Siglo XXI. También con Tsipras y Syriza.
    Con esta retórica es muy difícil discurrir racionalmente los proyectos que se explican al estilo Bescansa , Carmena, Colau o el sin par Kichi, que ocultan su impotencia con fuegos artificiales o efectos especiales, narcotizando a un auditorio formado por gente joven y resentida , que ve con agrado como la alcaldesa de Madrid invita a cenar a los pobres en el más puro estilo Viridiana o a Carolina conciliando en el Congreso de los Diputados.
    En suma , coincidiendo con Guridi ¿ qué hace Sanchez con esta gente ?
    Un partido dirigido con mano de hierro que en menos de seis meses ha cambiado su programa , ha humillado al Partido Socialista, a las víctimas del terrorismo, al Congreso de los Diputados con sus payasadas y que junto al inmovilismo del sector Marianista de la derecha es el mayor freno para acometer las reformas imprescindibles para modernizar el estado.

  2. Carmena es la mejor alcaldesa que ha tenido Madrid en mucho tiempo (bien es verdad que el nivel era el que era).Yo lo pienso cada vez que la oigo. Mi voto en las últimas municipales autonómicas fue el de Gabilondo y Carmena, y muy contento. Creo que Gabilondo es otro político muy importante, por lo mesurado de sus formas a la vez que lo muy atrevido de algunos planteamientos.
    Con una cierta dosis de humor me pregunto si Guridi tiene algún político existente madrileño que no sea merecedor de descalificaciones crudas. El o sus magdalenas.
    Salvable.
    Madrileño o de donde sea.

  3. De Jorge Bustos en El Mundo:

    “(…) En un país tan desmemoriado como España es lógico que la memoria histórica venda tanto como la última tendencia. Lo vetusto, lo superado, lo probadamente pernicioso siempre encuentran una segunda oportunidad sobre esta tierra porque parecemos una estirpe condenada no a cien años de soledad, sino de farsa. Todos los partidos comercian con el tiempo, pero mientras que lo habitual en retórica política es vender futuro, el tiempo más vendido en una precampaña hispánica es el pasado, se reconozca o no. Unidos Podemos vende esperanza pero sus ideas son de otro siglo, bestias congeladas en el hielo soviético de Siberia que echarán a andar, piensan, si las calientan lo suficiente. El PSOE de Sánchez apenas camufla el PSOE cosmético y nebuloso de Zapatero. Rivera se apunta ahora a la estrategia oblicua del casandrismo bolivariano, cuando tiene más cerca un ejemplo del todo veraz: antes de degenerar hasta inverosímiles grados venezolanos, los españoles gobernados por el populismo rojo haríamos una parada forzosa en la Grecia de Tsipras, aquel puto amo del cambio cuya esperanza quedó atrapada un verano en un cajero automático. En cuanto al PP, la oferta no puede antojarse menos estimulante: ofrece el pasado imperfecto de la corrupción, el presente pasado del marianismo crónico y el futuro distópico de toda alternativa. Su gran ventaja son sus votantes, que no necesitan acudir a la lonja para seleccionar propaganda fresca porque salen convencidos de casa. De cuna, casi.

    El único cambio leal, el único progreso digno de ese nombre en la política española sigue pendiente de reestreno desde 1978, cuando se proyectó con gran éxito en escenarios de toda España, y se llama acuerdo transversal. Reformas de Estado. Ley electoral. Separación de poderes. Pacto educativo. Pero estas locuras futuristas no se atisban tampoco sobre la mesa de la negociación posterior a las segundas elecciones (…)”.

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