Vassily Grossman: conciencia y destino en tiempos de miseria

 

Frans van den Broek

Ante obras maestras como «Vida y Destino» del escritor ucranio-ruso Vassily Grossman, es fácil descender al cómodo universo de los lugares comunes o al más cómodo aún de las hipérboles, y esto por varias razones. Uno comprende, al escribir sobre ellas, que es imposible hacerles debida justicia y que la afamada cortedad de las palabras es, en estos casos, cualquier cosa menos una metáfora vacía. Uno siente instintivamente que regalar a estas obras con epítetos gastados y frases hechas, sirve no sólo para saciar la natural ociosidad del pensamiento, sino también al propósito de adocenar una obra cuya vastedad de ejecución y de temática puede abrumar la conciencia más curtida o el espíritu analítico más objetivo. Pero sobre todo, las experiencias que relata Grossman son, literalmente, de carácter tan extraordinario que poco en nuestra experiencia personal puede evocarse en ayuda de su comprensión y propio enjuiciamiento.

 

Me refiero, claro está, a la experiencia personal de los habitantes de la Europa del Oeste contemporánea, pues supongo que muchas de las experiencias comunes de los habitantes de la Europa que cayó bajo el dominio de la Unión Soviética serán parecidas o análogas a muchas de las experiencias relatadas por Grosmman en esta y otras obras. Pero cada vez menos, por supuesto, ya que la generación que vivió la guerra fría irá poco a poco desapareciendo para dar lugar, por suerte, a una generación nueva en cuyo repertorio de vivencias no figurarán las colectivizaciones, los arrestos, las torturas, las denunciaciones, las cobardías o los actos valerosos que forman el tejido experiencias de «Vida y Destino». Y espero que no figure jamás la experiencia universal y sin embargo siempre extraordinaria de la guerra, el horror inimaginable de las matanzas sin parentesco que tuvieron lugar durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Incluso la imaginación ha de acudir a la experiencia como única fuente de conocimiento para instigar su movimiento creativo, pero al querer imaginar la realidad de la guerra, a través de una novela como la de Grossman o la de cualquier escritor en quien la fidelidad a la verdad sobrepase a la necesidad argumentativa o de propaganda, el lector se ve forzado a recurrir a experiencias que pertenecen tal vez a la misma categoría, pero que son sin duda de otro orden cualitativo. Alguna vez hemos estado en la cárcel quizá, pero ¿cómo imaginar diez años en un campo penal en Siberia? A muchos nos ha tocado vivir bajo una dictadura, pero ¿cómo imaginar una sociedad en la que el más mínimo comentario a la persona de mayor confianza podía significar la ruina total para uno y toda la familia, a veces de modo atroz? Todos nos hemos debatido alguna vez en la vida entre la necesidad de supervivencia y la lealtad a ciertos principios morales, pero ¿es posible imaginar una vida entera sujeta a estos dilemas, una conciencia jalonada desde el amanecer hasta la noche por torturas morales sin solución verdadera, y sin siquiera el consuelo de la esperanza, del olvido? Todos hemos sentido miedo físico intenso alguna vez, cuando no fuera más que en el dentista, pero ¿cómo hacernos una idea de días, semanas, meses enteros bajo el imperio de las bombas de artillería, los ataques aéreos, los combates mano a mano, los asaltos desesperados? ¿Cómo imaginar la segunda guerra mundial, en suma, y la batalla de Stalingrado en particular, si nada en nuestra vida ha visitado dicho orden de experiencia? La mejor manera, lo sabemos, no es a través de reportes o de textos de historia, ni siquiera a través del mejor periodismo, aunque su valor sea innegable, sino a través de la mejor literatura, la que de alguna manera construye un puente entre nuestra magra experiencia y los inenarrables horrores de la guerra o de la vida bajo una dictadura, y esto es así porque las mejores novelas discurren, para decirlo con un concepto de Lúkacz, en el universo de la particularidad, aquel que se encuentra entre las leyes universales y el destino individual específico, y logran dar sustancia vital no sólo al destino de sus personajes, sino al destino de toda una nación, de toda una época. Pero este salto de la imaginación sólo lo realizan muy pocas novelas, por razones diversas, pero sobre todo por su denodada objetividad, su ínsita compasión y su fidelidad a lo verdadero factual y emocional. Me atrevo a decir que «Vida y Destino» es una de esas novelas, a la par de otras como «Guerra y Paz» de Tolstoi, con la que tiene profundas relaciones, o «Nada nuevo en el frente oeste» de Remarque, otra novela que identifican los críticos como parte del marco de referencia que hizo posible la obra de Grossman.

 

La novela ha sido publicada en España hace no mucho y la crítica le ha dedicado la debida atención. Desconozco dicha traducción, empero, pues he debido leerla en la traducción de Robert Chandler, hecha en un inglés diáfano y poético que, me dejo instruir por los críticos, dicen que refleja bien el terso ruso del original. Puedo, sin embargo, concebir la idea de que una novela como esta resultaría genial incluso en una mala traducción, dada la naturaleza de su lenguaje y de los temas que trata. Esta novela es demasiado vasta como para poder resumirla, pero quisiera resaltar algunas líneas argumentales y conceptuales de la misma.

 

 «Vida y Destino» relata la vida de una familia y de gente que, de una manera u otra, está asociada con ella, a los que sigue en historias paralelas que se van entrecruzando, como se hacía también en «Guerra y Paz», con la que guarda similitudes estructurales. Los personajes principales son Viktor Shtrum y Lyudmila Shaposhnikova, el primero un físico nuclear, y la segunda su esposa, quienes al comienzo de la obra están exiliados en Kazán, debido al cerco de Moscú. Shtrum es un científico importante en su rama dentro de la Unión Soviética, y es, como el escritor de la novela, judío. Es en este personaje en donde Grossman proyecta más elementos de su propia personalidad e historia privada. La guerra, y los fracasos iniciales del ejército rojo, cuyas causas Grossman no deja de atribuir a la incompetencia de los dirigentes y de los oficiales, han dislocado a la sociedad soviética, por lo que la gente empieza a dudar, a poner en tela de juicio lo que hasta entonces había sostenido su existencia. Cuando el círculo de amigos de Shtrum se reúne a charlar en Kazán, por ejemplo, empiezan a decirse cosas que sólo unos años antes hubiera sido inconcebible decir sin temor a perderlo todo. Shtrum se atreve a criticar al partido, a dudar de la sensatez de sus superiores, a avanzar ideas que le pueden costar la acusación de occidentalista, de espía, de traidor al régimen. Todos hablan más abiertamente, pero la desconfianza, no sin razón, permanece, y es imposible evitar la sospecha de que algunos de dichos amigos hablan con tanta libertad para incitar a los demás a actos temerarios y denunciarlos en secreto. Shtrum está pasando por una crisis, tanto familiar como profesional, ha tenido un affaire con una joven estudiante, y su matrimonio con Lyudmila ha llegado a aquel punto en que uno no sabe si el cónyuge es un aliado o un enemigo. Pero llegan las buenas noticias y pueden volver a Moscú, tras lo cual empiezan a desencadenarse una serie de eventos que llevarán al desgraciamiento de Shtrum y su expulsión del Instituto donde ha trabajado hasta entonces y al que ha dedicado tanto tiempo. En dicho período había concebido una teoría física revolucionaria que iría a unificar todos los resultados contradictorios de los experimentos llevados a cabo en los últimos años, y que podría tener, lo sugiere Grossman, incalculables consecuencias prácticas, una de ellas, por supuesto, la bomba atómica. Shtrum es temporalmente famoso, espera la gloria de un premio Stalin, pero su carácter intransigente le ha enemistado con las autoridades, y de pronto ve cómo sus amigos más cercanos empiezan a tornarse contra él, a denunciarlo en las reuniones oficiales, a acusar sus teorías de platonismo capitalista, a impedir a sus esposas visitarlo (de una de las cuales, Shtrum se ha enamorado). Shtrum se niega a firmar una carta de autodenunciación y arrepentimiento, y no acude a la reunión de directiva en la que se decidiría su destino, decisión que puede costarle el arresto, el exilio, quizá la tortura, tanto a él como a su familia. Pero de pronto ocurre algo inusitado: Stalin le llama por teléfono, sólo para decirle que su trabajo le parece interesante y desearle buena suerte con el mismo. Su destino experimenta otro vuelco y aquella escueta llamada significa, lo sabe todo el mundo, el retorno al respeto, al trabajo, a la promoción profesional. Pero en un acto de suprema ironía, Shtrum, ya afincado de nuevo en la respetabilidad, recibe la petición de sus colegas de firmar una carta denunciando a ciertos doctores, acusados de haber conspirado para asesinar a Gorky. Shtrum sabe que dichos doctores son inocentes, sabe que él mismo ha estado en situación similar y conoce la tortura moral que dicha situación representa para aquellos pobres acusados, sabe que esto es un macabro juego más de Stalin para afirmar su poder, sabe que es un acto repugnante, en suma, y, sin embargo, firma. De no hacerlo podría perder en un instante la recién ganada restitución de su vida profesional, y lo hace con culpa y con remordimiento, pero lo hace, ganando con ello las ventajas del trato preferencial, y perdiendo el respeto de su rebelde hija que lo había admirado por su fortaleza moral anterior, de su familia, de su conciencia. Allí deja Grossman esta línea argumental que vertebra la novela.

 

Sobre las espaldas de Shtrum pesan, hay que decirlo, todos los acontecimientos de los últimos años, en los cuales la Muerte, uno de los rostros más frecuentes del Destino en dichos tiempos, ha fragmentado a su familia y a su conciencia. Su propia madre, a quien amaba, y en cuya memoria ha encontrado fortaleza en primera instancia para no arrepentirse frente a las exigencias del poder, ha sido asesinada por los nazis durante el exterminio de judíos en Ucrania. La última carta que Grossman hace escribir a la madre de Shtrum dirigida a su hijo, subrepticiamente enviada desde el campo previo al exterminio, es una de las más bellas cartas que haya yo podido leer jamás en novela alguna. En ella se refleja de algún modo la historia de Europa, con su idealismo revolucionario, su desilusión, su antisemitismo, su humanismo amenazado, sus demonios y sus ángeles. En ella triunfa, sobre todo, aquel simple amor, de madre, de ser humano, que Grossman parece decirnos es la última esperanza de una humanidad despojada de toda ilusión trascendente. Shtrum culpa a su esposa, hasta cierto punto, de la muerte de su madre, pues el hecho de que no se llevara bien con su suegra ha contribuido a que la madre haya decidido quedarse a merced del avance nazi en Ucrania, en lugar de ir a Moscú. Miembros de su familia directa o política también han muerto, como la hermana de Lyudmila o el propio hijo de ésta de un matrimonio anterior, hecho que contribuye a resquebrajar el frágil equilibrio familiar. Varios otros miembros han sido enviados a campos de concentración en los que las expectativas de supervivencia son menores, otros tantos amigos también han desaparecido. Sobre la espalda de Shtrum, en una palabra, pesa la historia entera del régimen soviético y la historia de siglos de antisemitismo y de opresión. La habilidad de Grossman consiste en evitar todo juicio moral al respecto y en dejar al lector toda consideración final.

 

Pero todo este tiempo ha estado decidiéndose la batalla de Stalingrado, la que forma el trasfondo histórico, social y moral de todas las historias paralelas de la novela. Todos los personajes tienen algo que ver con dicha batalla, bien sea porque pelean en ella, o porque han perdido algún familiar en la misma, o porque representa un cambio en sus vidas. Siempre será materia de disputa la cuestión de si dicha batalla y la victoria rusa fueron el principal punto de inflexión de la segunda guerra mundial. Hay quienes piensan que Hitler perdió la guerra desde el momento en que se decidió a invadir la Unión Soviética, otros arguyen que la entrada de los Estados Unidos de América decidió el conflicto, y hay quienes atribuyen a la invasión de Europa iniciada por el famoso día D la verdadera categoría de batalla decisiva. Fuera como fuere, Stalingrado significó el punto de inflexión para el espíritu de resistencia soviético, el momento en que el ejército rojo pudo empezar a vencer realmente a la maquinaria bélica de Hitler, y fue, de hecho, la batalla más simbólica en la gran guerra por la madre patria. Grossman había escrito ya una novela sobre estos avatares de la historia, más en concordancia con la línea oficial, titulada «Por una causa justa», y la novela que comentamos se concibe como una continuación de la misma. Pero no es una continuación en un sentido extensivo, añadiendo más detalles a las condiciones de vida de dichos años en Stalingrado, o expandiéndose sobre la vida de los personajes comunes, o exaltando el heroísmo del pueblo soviético en batallas de inmensa crueldad y creciente horror. Grossman se expande hacia adentro, siguiendo el movimiento de la conciencia de sus personajes, a quienes la guerra aglutina, pero la individualidad separa, a pesar del Estado y sus mecanismos de apropiación de la particularidad del individuo, a pesar de las necesidades de una guerra patriótica que supone el sacrificio de los deseos personales, a pesar de la real lealtad hacia la patria.

 

Grossman, como Primo Levi –también judío- había estudiado química en la universidad, y llegó a trabajar en este campo, pero desde muy joven comprendió que su vocación era la escritura, la que ejerció como periodista y escritor de novelas, con bastante éxito hasta que los poderes estatales empezaron a sospechar de su adherencia a las consignas del poder, y con toda razón. A Grossman le atraía genuinamente la exploración de la verdad, y esta característica se transparenta en su obra literaria y periodística. «Vida y Destino» es un monumento a la observación desapegada, tanto de los eventos externos, como de la conciencia de sus personajes, quienes son humanizados por sus contradicciones, deseos, anhelos, cobardías, estupideces, bajezas morales o aspiraciones espirituales. Por ello, la novela no se detiene con especial atención en los aspectos materiales de la guerra, no describe en extenso batallas gloriosas o encuentros militares épicos, y las observaciones sobre la devastación de la guerra se ven poetizadas por el estilo seco y contenido del autor. En un momento, por ejemplo, describe el efecto del sol poniente al atravesar las ventanas huecas de los edificios semiderruidos, sin ningún exceso de adjetivos, o intención poética evidente, lo que, como suele suceder, aumenta su contenido emocional. La naturaleza misma, que describe con la misma parquedad y, por ello mismo, superior efecto poético, parece existir a la vez en la indiferencia de un universo que está por encima de las imbecilidades y miserias de los hombres, y sólo en relación a la observación rememorativa o contemplativa de sus personajes.

 

La cantidad de estos últimos es propia de las novelas rusas clásicas, y el lector tendrá que consultar más de una vez la lista de personajes que debe tener una buena edición de esta novela. Incluso Stalin y Hitler aparecen en la misma, así como los principales generales y comandantes que participaron en dicha batalla. Los personajes pertenecen a todas las capas de la sociedad rusa, desde el antiguo zarista o menchevique hasta el campesino que a duras penas comprende las dimensiones de una catástrofe de tal magnitud como la que le ha acaecido al pueblo soviético durante aquella guerra. Este procedimiento le permite a Grossman retratar toda una época y toda una sociedad, como dije, como pocos han logrado hacerlo en la Rusia soviética, durante uno de los periodos más dramáticos de la historia de aquel país.

 

Como toda buena novela de la tradición rusa, en la que Grossman se inserta premeditadamente, la conciencia de los personajes es una conciencia atribulada, jalonada por fuerzas superiores a ella misma, escindida entre la natural tendencia humana a la compasión, y el egoísmo y falsedad propios de nuestra condición existencial. Grossman explora en esta novela uno de los temas más antiguos de la historia de la humanidad, presente ya en el título mismo: la relación entre el libre albedrío y el Destino, o, si se quiere, entre la voluntad y el determinismo, o entre el Estado totalitario y el individuo. Es difícil para nosotros, acostumbrados a sociedades democráticas y a la bonanza económica –y sin casi ninguna experiencia de catástrofes de magnitudes superiores-, imaginar que estos problemas puedan inquietar la conciencia de alguien. En tiempos de vacas gordas, en otras palabras, tendemos a ser en cierto modo voluntaristas, señores de nuestro destino, el que pensamos poder controlar según nuestros deseos y aspiraciones. Desgracias de magnitudes casi cósmicas –en total, unos 27 millones de habitantes de los territorios soviéticos murieron a consecuencia de la guerra, mientras que el Reino Unido y América juntos sufrieron unos 800,000 muertos, para dar una idea de la dimensión de la tragedia que le tocó vivir a la Unión Soviética- no pueden sino quebrar esta confianza en cualquier posesión de nuestro destino. Más aún si el pueblo a quien ha ahogado esta fuerza ciega de destrucción masiva ha estado sujeto a su vez a años de totalitarismo en una escala no vista jamás. Los pasajes en que Grossman describe el peso del Estado sobre la conciencia del individuo son dignos de un Dostoievsky o un Nietzsche, sobre todo por su sutileza psicológica y su honestidad. No es sólo el temor a las represalias, la angustia por el futuro, la constante amenaza de la policía, la falta de libertad lo que afecta a los individuos viviendo en estos estados, sino la sibilina y gradual aceptación de los mismos principios que gobiernan a esta fuerza implacable lo que retrata Grossman con maestría.

 

Grossman parece sugerir que es imposible sustraerse a la influencia de las fuerzas del Destino, cualquiera que fuera la forma que asuman –Estado, Guerra, muerte, locura-, pero que, a la vez, hay un último recodo de dignidad humana y de luz espiritual ante los cuales nada puede el Destino, ni en sus formas más brutales. En un pasaje que es una obvia referencia a Dostoievsky y al padre Zosima de «Los hermanos Karamázov», un prisionero de un campo de concentración ha escrito una carta en la que sintetiza su visión moral del mundo, carta que es descubierta por los nazis y comentada por uno de los comandantes del campo. Ikkonikov, el autor de la carta, es considerado algo así como un loco religioso, una figura de continua presencia en la literatura y sociedad rusas, que se ha condenado a muerte a sí mismo al rehusar trabajar en la construcción de los terribles edificios de la solución final nazi, las cámaras de gás. Ikkonikov postula que, al final, el mal no lucha contra la divinidad misma, o cualquiera de las abstracciones teóricas, se diría, con las que hemos intentado reemplazarla –llámese comunismo, iglesias, cruzadas o sistemas filosóficos- sino contra la simple y sencilla decencia humana que no puede ser destruida por nada. La decencia, la amabilidad que nos hace darle un pedazo de pan a un mendigo, o curar las heridas a un soldado herido del otro bando, o sonreir cuando podríamos haber despreciado, esta amabilidad es la que sostiene y sostendrá al hombre, cualquiera las circunstancias y reveses del destino.

 

Grossman es, cabe enfatizarlo, menos predicante que observante en la ejecución de su novela, aun cuando se entrega a la reflexión moral o filosófica. Tolstoi tentó la paciencia de sus lectores con verdaderos tratados filosóficos insertos entre las páginas de su gran novela. Grossman no lo hace jamás, y el relato transcurre con fluidez, aunque con cierta confusión, por la profusión de personajes y la necesidad de recordar, diez o veinte capítulos después, la relación de un personaje con otro. La lectura no se hace morosa jamás, empero, y la estructura conserva un ritmo pausado, pero ágil, por la cortedad de alguno de sus capítulos y la alternancia de puntos de vista y de escenarios. En este y otros sentidos, esta novela tiene más de cinematográfica que de tolstoyana. Guarda con el viejo maestro la preocupación moral, la amplitud de miras, el amor por la patria rusa, y la compasión por sus personajes, que es también Chekoviana.

 

Como sabrá el lector que ha seguido las recensiones de esta magnífica novela, «Vida y Destino» sólo se logró publicar después de la muerte de su autor. Grossman había suscitado la animadversión de las autoridades, y hasta se sospecha la directa mano de Stalin detrás de su caída en desgracia. A la novela le tocó el absurdo honor de ser una de las pocas obras literarias ‘arrestadas’ por los servicios de seguridad, mientras que su autor permanecía libre. No pudieron hacerse con todas las copias, sin embargo, pues Grossman había hecho un par de copias que repartió a dos amigos cercanos. Una de estas copias pudo fotocopiarse en microfilm y ser contrabadeada al Oeste –con la ayuda de Sajarov y su esposa-, donde logró publicarse en los años 70. Grossman no pudo gozar del reconocimiento final a su talento que merecía, si bien había sido un autor famoso durante la guerra y antes de ella. Grossman participó en todas las más importantes batallas del ejército rojo desde Stalingrado hasta Berlín. Sus reportajes de guerra eran leídos hasta por los soldados en las trincheras, quienes los leían y releían, se dice, hasta que quedaban en tiras. Grossman fue uno de los primeros que reportó testimonialmente sobre el exterminio de los judíos en los campos de concentración. Uno de sus reportes fue usado incluso como material de acusación durante los procesos de Nüremberg.

 

Pero la obra a la que había entregado diez años de su energía creativa –terminada en 1960- fue considerada demasiado peligrosa por el régimen, si bien se reconocía su calidad. Tan peligrosa que Grossman oyó decir al jefe de turno que no podía esperar publicación para su novela por al menos doscientos años. Y la única razón había sido la adherencia de Grossman a la verdad, a la realidad de una sociedad ahogada por el puño de Stalin, la realidad de una guerra que conoció valientes y cobardes, genios militares y borrachos incompetentes, héroes y desertores, gloria y miseria. En los últimos años ha habido un resurgimiento de interés en la obra de Grossman, sin embargo, y nada puede ser más justificado. Cuando el veredicto del tiempo haya sonado, después de algunas generaciones de lectores, podrá apreciarse sin resquicio de duda que «Vida y Destino» es una de las grandes obras maestras del siglo veinte, aunque decirlo ahora suene a cliché y lugar común.

59 comentarios en “Vassily Grossman: conciencia y destino en tiempos de miseria

  1. Tengo sensaciones contradictorias después de leer las reflexiones de van den Broek sobre el novelón del que habla. Por un lado, me dan ganas de abandonar mi natural rechazo hacia la literatura y leer de una vez la obra de Grossman. Pero por otro lado, después de leer la extraordinaria reseña de nuestro articulista, casi que la doy ya por leída.

    No me queda claro, empero, si el protagonista, Shtrum, vaya nombre, hubiera exigido la dimisión de Esperanza Aguirre. No descarto que ese asunto pueda hoy suscitarse en el blog y que se establezca una conexión entre la batalla de Stalingrado y la batalla de Madrid.

  2. «Vida y destino» lleva mucho tiempo ocupando un lugar en la cada vez más voluminosa columna de libros de mi mesilla de noche. Voy aplazando su lectura, quizás por no encontrar un tiempo largo seguido para meterme con un novelón de su calibre. Después de leer a Van den Broek me dan ganas de empezar su lectura ya mismo.

  3. Delego mi opinión del artículo de hoy en el camarada Pratxanda, reconocido experto en Frans van den Broek. Estoy seguro que él, con su natural y juvenil entusiasmo, habrá podido leerlo de un tirón. Yo me he quedado en «la natural ociosidad del pensamiento». Aunque en «afamada cortedad» ya noté los primeros síntomas de mi desorden cardiaco. Espero algún día concluir este Tourmalet con éxito y poder decir serenamente que Grossman la jodió completamente cuando convirtió esa terrible realidad en…¡una novela!

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    Proveedores habituales de Pedro José.

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    Feliz año

  4. Buenos días a todos. Frans, Vida y Destino, he ahí la cuestión… Un placer.

    He buscado el enlace para colgar lo siguiente pero no he podido… por lo que corto y pego:

    Javier Valenzuela: Cuando escucho a nuestra derecha envidiar la vida norteamericana me entran ganas de reír
    «Sobre el patriotismo, la bandera y la religiosidad de Estados Unidos»

    A la hora de arrimar cualquier agua a su molino, la derecha española puede ser francamente patética. Vemos así como, tras haberse pasado ocho años de rodillas ante Bush («siempre a tus órdenes, presidente»), intenta ahora presentar a Obama como una especie de correligionario suyo, como si fuera un conservador de toda la vida, sólo que de color negro. El oportunismo es tan obvio y risible que no merece mayor comentario.

    Algo más sutil es ese lamento de algunos personajes de nuestra derecha porque en España, dicen, sea imposible una ceremonia de toma de posesión «con tanto patriotismo, tanta bandera y tanto himno nacional» como la que hemos visto esta semana en Washington.

    Magnificencia
    Permítanme en primer lugar una palabra sobre Inauguration Day, la toma de posesión del presidente norteamericano (asistí personalmente a dos: la de Bill Clinton en enero de 1997 y la de George W. Bush en el mismo mes de 2001). La magnificencia de esa jornada obedece a dos hechos que no se pueden transplantar a España. El primero: el que toma posesión en Estados Unidos es el jefe del Estado, que no el jefe del Gobierno; es decir, Inauguration Day está mucho más cerca de una coronación que de una sesión parlamentaria de investidura, y de ahí su clima consensual y sus fastos. El segundo: la pasión de los norteamericanos por el espectáculo, y su buen hacer; no en vano son los líderes mundiales del show business.

    Ganas de reír
    Vayamos ahora a lo del patriotismo y la bandera. Cuando escucho a personajes prominentes de nuestra derecha envidiar estos aspectos de la vida norteamericana me entran ganas de reír: es como si los partidarios de la monarquía absoluta de finales del siglo XVIII hubieran declarado que echaban en falta en sus países el entusiasmo con el que los revolucionarios franceses exhibían la bandera tricolor y cantaban La Marsellesa.

    Conceptos
    Excusez-moi, señor marqués, el himno y la bandera expresan conceptos políticos e ideológicos, y los suyos no son los mismos, ni tan populares, como los de la Revolución Francesa.

    Estado federal
    ¿Son patriotas los estadounidenses? Sin duda. Lo son de una patria fundada como espacio de libertades y derechos y constituida en Estado federal. Sí, señor, un Estado federal donde, desde las placas de matrícula hasta muchas leyes trascendentales, incluida la pena de muerte, pasando por los impuestos sobre el consumo, difieren bastante entre, por ejemplo, Maryland y Texas. Basado en las ideas de librepensadores como Thomas Payne, Benjamin Franklin y Thomas Jefferson, el patriotismo norteamericano es, justamente, lo contrario del fundamentalismo nacionalista y/o religioso.

    Freedom of speech
    Resulta que en Estados Unidos la libertad de expresión (freedom of speech) es un concepto tan sagrado que, mire usted por donde, no es delito pitorrearse en público del jefe del Estado. Tan es así que ni siquiera el inglés es la lengua oficial del país. Los Padres Fundadores no quisieron fijar nada semejante en la Constitución, con el muy ilustrado criterio de que la lengua estadounidense sería aquella que libremente hablaran sus habitantes en cada momento de la historia. Así que hay millones de personas en el país que apenas chapurrean inglés. Y si tú quieres que tu factura de la electricidad te llegue en, por ejemplo, castellano, pues tus deseos son órdenes, el cliente siempre tiene la razón. En el mismísimo Washington DC, yo pasé el examen teórico del carné de conducir en la lengua de Cervantes.

    Santiago y Cierra España
    Patriotas, pues, pero no nacionalistas reaccionarios a lo Santiago y Cierra España, los estadounidenses son asimismo religiosos, muy religiosos. Pero, claro, allí no hay religión oficial, ni tan siquiera dominante. Y por supuesto, su Constitución no le concede a ninguna de ellas una mención singular y posición privilegiada como las que aquí tiene la Iglesia Católica.

    Multiculturalidad
    Los norteamericanos son judíos, presbiterianos, budistas, anglicanos, musulmanes, evangélicos, budistas, católicos, de la cienciología o de lo que les apetezca, pero a ninguna, absolutamente a ninguna, de esas confesiones se le ocurre protestar porque sus símbolos no estén en las escuelas públicas. Hasta lo de Feliz Navidad (Merry Christmas) va siendo sustituido desde hace años por Season´s Greetings (Felicitaciones de la Temporada) para no ofender a los millones de estadounidenses que no son cristianos.

    En todas partes
    En cuanto a la bandera, la de las barras y estrellas es exhibida, ciertamente, en todas partes, incluso en los gayumbos y los tampones (sin que esto suponga el menor desacato). Es una bandera nacida de una revolución antimonárquica y anticolonial, nacida con la intención de proclamar como valores supremos la libertad, la tolerancia, el pluralismo y el federalismo. By the way, fue más tarde la enseña de los progresistas que ganaron la guerra civil a los reaccionarios esclavistas de la Confederación. O sea, que mejor no hacer comparaciones trasatlánticas.

    Quemar la bandera
    Pero es que, además, uno puede quemar esa bandera en un acto público sin que pase absolutamente nada. Incluso en plena era neocon, en 2006, el Senado rechazó una propuesta de enmienda constitucional que pretendía convertir en delito la injuria a la enseña estadounidenses. Años antes, el 21 de junio de 1989, el Tribunal Supremo había declarado nula, por anticonstitucional, la prohibición de profanar la bandera norteamericana que entonces regía en 48 de los 50 miembros de la Unión. El Supremo sentenció que el principal valor constitucional de Estados Unidos es la libertad de expresión (amparada por la Primera Enmienda) y que, en consecuencia, el acto de quemar en público la enseña de las barras y estrellas con intención de manifestar una discrepancia política no podía ser objeto de persecución policial y/o judicial. La histórica sentencia es conocida como Texas versus Johnson.

    Fracaso de Bush
    Al señor registrador de la propiedad y los suyos cabe reconocerles que tienen razón en una cosa: la derecha extrema norteamericana, la de ese Bush al que tanto admiraban, lleva años intentando hacer oficial el inglés, intentando penalizar la profanación de la bandera, intentando que la oración sea obligatoria en las escuelas y cosas semejantes. Pero no lo ha conseguido ni en los momentos en que gobernaba con amplia mayoría. Los cortafuegos democráticos de Estados Unidos lo han impedido una y otra vez. Ahora es el Estados Unidos de esos cortafuegos, el de los principios y valores fundacionales, el que ha triunfado con Obama.

    Yonquis
    No me cabe la menor duda de que la derecha española puede engañar con sus tergiversaciones sobre Estados Unidos a sus yonquis de siempre. Pero, por favor, no nos tomen a los demás por iletrados. ¿No es paradójico que los dos países más admirados por nuestros conservadores por su desacomplejado patriotismo, Francia y Estados Unidos, sean dos repúblicas surgidas de sendas revoluciones, y donde el jefe del Estado es elegido democrática y directamente por los ciudadanos? ¿Es ése el modelo que se pretende importar? Por mí, no hay el menor problema, siempre y cuando el modelo se importe en tu totalidad, no sólo en la parte del relumbrón.

    Javier Valenzuela es periodista y escritor. Ha sido corresponsal de El País en Beirut, Rabat, París y Washington y director adjunto de ese periódico, así como Director General de Información Internacional de la Presidencia del Gobierno entre 2004 y 2006

  5. a) Como agnósctico occidental me siento «ofendido» por la celebración pública del año nuevo chino. Los que celebramos el cambio de año el 1 de enero no merecemos esto. Que pasa? a Rouco le funciona!

    b) Interesante el artículo de Javier Valenzuela pero no estoy de acuerdo con meterse con la bandera sudista. Y si el abolicionismo fuese una excusa? Y lo dejo silbando el dixieland.

    c) No confunda el escepticismo majaderil con el juvenil entusiasmo, Sr Polonio. Precismanete yo me abono a los comentarios de Don Cicuta sobre los textos del articulista peruano. Por no leerlos. Me pasa lo contrario que con Vargas Llosa… no quiero leerlo y acabo una novela, con Broek es querer… y no poder.

    d) Qué bueno. Lo de MAdird es Stalingrado. Veremos para quien. Es el principio de la controfensiva final del ejercito Rojo del Camarada Gallardonov? El principio del fin de la ofensiva de las Waffen liberales? Y la FSM qué és. Suecia? Portugal?

  6. Los temporales gallegos han agravado una bronquitis que ya arrastraba de las escarchas madrileñas y me veo en casa febril y delirando:

    ¿será posible que los comentarios de «a la mar pelillos» de ayer no hayan sido eliminados ipso facto del blog?

    Sarah: a mi toda esta obsesión de los dos partidos mayoritarios («el peor gobierno con la peor oposición» que dice Rosa) por intentar apadrinar la figura de Obama y convertirlo en combustible de la lucha partidista doméstica, me parece que alcanza cotas de esperpento inauditas incluso en esta democracia bananera.

    Obama está a años luz de las mediocridades supinas que engendra nuestra casta política, y si no tuvieran esa falta de vergüenza característica, jamás osarían intentar identificarse con él.

    No hay más que echar un vistazo a la biografía de Obama para ver las diferencias esenciales que separan a ese hombre excepcional de nuestros casposos y apoltronados patrios : hijo de un economista keniata y una antropóloga estadounidense blanca, sus padres se separan muy pronto, la madre se vuelve a casar con un indonesio y se llevan al niño a vivir a Yakarta.

    De las escuelas locales indonesias, tras volver a Hawaii a vivir con sus abuelos maternos (un negro criado por su familia blanca), y tras una etapa adolescente en la que coquetea con las drogas duras, acabará siendo un brillante estudiante (sobresaliente cum laude) de la escuala de leyes de Harvard, su segunda carrera, tras estudiar ciencias políticas en Columbia.

    A partir de ahí, ya famoso por haber sido el primer director negro de la revista de leyes de Harvard, se dedica al trabajo social voluntario, organizando comunidades en los barrios más desfavorecidos de Chicago.

    Tras sólo cuatro años como senador, consigue derrotar en las primarias presidenciales a Hillary Clinton, ahí es nada, y tras ganar unas elecciones históricas, ficha a su antigua adversaria para dirigir la política exterior de EEUU.

    Podría comparar este currículum abreviado de Obama con las credenciales de oscuro apparatchik provinciano del monolingüe que nos gobierna, pero no quiero hacer sangre en la herida.

    Frente al cosmopolitismo y la brillantez de un hombre que sólo con ganar ya ha hecho historia, el aroma a adosado, veraneo en Asturias y café con leche de la luminaria que nos guía hacia los 4 millones.

  7. Yo también me enteré hoy de que el tal Marcos Peña fue el que se inventó el bulo sobre las gestiones de Jorge Blázquez desde la Oficina Economíca del Presidente en el caso Afinsa. Bulo entre los bulos, claumnioso donde los haya y carente del más mínimo fundamento, como así reconocieron los tribunales. Este tipo de gente es el que trabaja para doña Esperanza y sus consejeros. ¡Que Dios nos coja confesados! Y me temo que saldrá indemne. Como salió después del escándalo de la compra de votos a aquellos dos sinvergüenzas para hacerse con la presidencia de la Comunidad. Es espeluznante oír a los tertulianos y a los conductores de programas radiofónicos (con los periódicos de la misma cuerda seguro que es igual, pero no los leo), todos a una, respondiendo a la misma consigna (se ve que les reporta beneficios) de ocultar la mierda e incluso de achacar a otros las culpas. No entiendo nada.

  8. Buenos dias Frans van den Broek,caballeros callejeros y cabelleras al viento:

    Yo al contrario de los que han leido el articulo del Sr Puente…me he asustado ante las primeras frases:

    «Ante obras maestras como “Vida y Destino” del escritor ucranio-ruso Vassily Grossman, es fácil descender al cómodo universo de los lugares comunes o al más cómodo aún de las hipérboles, y esto por varias razones.»….

    No he podido seguir…lo siento….he leido despues los comentarios y me he asustado muchisismo mas.
    Es evidente que soy un miedoso,sectario ,pero miedosos…si llegar a ser un sectario cobarde…eso no lo permitiria mis ganas de salir corriendo ante problemas que se visualizan en menos de un segundo.

    En fin,gracias por vuestros comentarios y le pido disculpas al sr Puente, por dejarme llevar por ese miedo congenito ,que tengo ante retos intelectuales ,de los escritores, que saben plasmar con letras ,lo que no ven los OjOs.

  9. Sigo con mis miedos…¿Los estados febriles y deliriums tremes,se contagian a traves de la red o con un buen antivirus se controlan ,estos problemas pandemicos de la red?.
    ¿Existe alguna vacuna contra la gripe nerval?.
    ¿Estan Millan G. y Pablo F. detras de los temporales gallegos ,para agrabar una «hypepitis» producidas por la escarcha madrileña?

    ¿Alguien u otros ,me quitan estos miedos?.

    Gracias….ejem.

  10. No entiendo algunos de los comentarios que suscita el artículo de hoy. Yo, con este y con los otros que ha publicado el autor en este blog, siempre he tenido la misma sensación: la de empezar a leerlos y no poder parar hasta el final, fascinado por su escritura. Es lo que tiene la diversidad humana.

  11. Esta noche es su gran noche.

    Después de haber usado una vez más los votos nacionalistas para evitar comparecer antes en el congreso para explicar en sede parlamentaria la crítica situación económica, Zapatero le birlará el Prime Time a Mira Quien Baila, y competirá con Gran Hermano para someterse a las preguntas de un puñado de desconocidos ansiosos de un minuto de fama.

    El NoDo lleva al menos desde el jueves pasado publicitando el magno evento, con entrevistas incluidas al tipo que preguntó lo del café con leche, que fue, según el siempre fascinante criterio de los periodistas, lo más destacado de la anterior edición del programa.

    ¿Veremos a Zapatero como un Escrivá redivivo, pero sin sotana, micrófono en mano, en amena plática con ese público escogido que le lanzará preguntas aún más audaces que en la anterior ocasión? (cuanto cuesta un carajillo, cuando voy a tener curro- a partir de marzo sin duda, estamos trabajando en ello)

    Suongo que nos AC hará el objetivo y habitual resumen del magno acontecimiento, porque habrá foreros como yo que tengamos cosas más interesantes que hacer que presenciar ese circo demagógico y prescindible con el que quieren torturarnos esta noche.

  12. Supongo que los lamentables? farragosos? ininteligibles? comentario de pelillos a la mar de ayer no han sido borrados por Alguien porque no infringen las reglas de este blog, como debe ser.
    No me extraña que los CVs de Obama y de Zapatero sean distintos. Sin embargo, los dos tienen una similitud: ambos han sido capaces de ser elegidos primero para encabezar sus partidos y después para liderar sus respectivas naciones, algo de lo que Rosa Díez no puede y no podrá nunca enorgullecerse.

  13. Lo del espionaje de la Comunidad de Madrid es acojonante. Cada vez parece más claro que en el PP de Madrid se espían todos unos a otros. Qué tendrán que esconder? O será que piensa el ladrón que todos son de su condición?

  14. Una nueva muestra de que cualquier paralelismo entre los programas de gobierno de Zapatero y Obama es pura estupidez:
    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/FAO/insta/duplicar/produccion/alimentos/reducir/hambre/elpepusoc/20090126elpepusoc_2/Tes
    «En un vídeo emitido durante la conferencia, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, ha agradecido a José Luis Rodríguez Zapatero haber ofrecido Madrid como sede de la reunión y ha elogiado el papel de España por haber «tomado la iniciativa» de desplegar «esfuerzos globales adicionales en busca de una solución a largo plazo para el problema del hambre». En este sentido, ha ofrecido el «apoyo» de la Administración de Barack Obama al Ejecutivo de Zapatero. La ex primera dama ha subrayado que el presidente Obama ha dejado claro que la lucha contra el hambre es una «prioridad absoluta» para su Administración. «Como dijo en el primer día de su mandato: ‘A los ciudadanos de los países pobres os prometemos trabajar a vuestro lado para hacer que vuestros cultivos florezcan y corran las aguas limpias, para alimentar a los cuerpos y las mentes hambrientas», ha recordado.»
    No será todo una puritita invención de El País al estilo de la de los espionajes entre peperos madrileños?

  15. No me extraña que los CVs de Obama y de Zapatero sean distintos. Sin embargo, los dos tienen una similitud: ambos han sido capaces de ser elegidos primero para encabezar sus partidos y después para liderar sus respectivas naciones

    en ese denominador común, padre de familia, también entra Adolf Hitler, o incluso Aznar.

    Obama, sin embargo, no dirige el partido demócrata, como bien debería saber, sino que simplemente ha sido su candidato presidencial.

    La disciplina de voto y otros engendros totalitarios son desconocidos al otro lado del charco, donde los congresistas y senadores se deben a los electores y votan en conciencia, y no siguiendo el interesado criterio dictado por absolutas medianías en el papel de dirigentes.

  16. PMQNQ 10….mi caso,te lo explicare mejor,mi miedo es a quedarme fascinado y que no vuelva…creo que me entiendes,,¿verdad?….todavia no lo he leido…pero seguro que habra algo en el dia ,que me haga armarme de valor y disfrutar como tu lo has hecho…ejem.

  17. Nerva 15 no se ha enterado todavia que los senadores se deben a los que han sufragado su campaña politica y a sus electores en segun d¡plano…claro esta que con Obama vienen aires nuevos ,pero con olores un poco matizables.

  18. ¿Se imaginan, a ustedes mismos ,sentados en los escaños de «tengo una preguntita para usted» con la participacion de Rosa Hype?

    ….pues eso,Nerva 11,pues eso…jeje.

  19. 14
    de todos modos Padre de Familia, como bien entenderás, no se trata tanto de alimentar el ego de los políticos con triunfos y victorias jaleadas por los medios, sino de ver cual es la consecuencia de esas victorias en la vida de los ciudadanos y en el funcionamiento de la nación.

    En nuestro caso ya llevamos casi 5 años de prueba y los resultados están a la vista de todos. Quizá el único gran logro objetivo de Zapatero en su lustro sin lustre, es que si quieres casarte con alguien de tu mismo sexo, lo puedes hacer, con padrinos y todo.
    Realmente es escaso bagage para quien se creía ungido por el destino y llevó al congreso del 2000 un decálogo tan melifluo como fraudulento al cabo de los años, que creo que sería bueno recordar aquí para dar un toque de humor al foro:

    # Construir una sociedad que acepte a todos los inmigrantes.
    # Dar prioridad a la educación y crear empleo estable.
    # Dar a los padres más tiempo para pasar con sus hijos y cuidar a los ancianos.
    # Promover la cultura.
    # Convertir a España en un país admirado por ayudar a los más necesitados.
    # Ayudar a éstos con iniciativas de calidad.
    # Fomentar la democracia, adecentar la política y promover los valores por encima de los intereses coyunturales.

    Mirándolo bien no es decálogo, que los principios del que nos gobierna no son más que siete, y además el sexto no es más que un anexo del quinto, y tanto el segundo como el séptimo son, en la situación actual, una broma de mal gusto.

    No creo que pase a la historia esta triste enumeración, no.

  20. #15

    Adolf no fué elegido por el pueblo alemán, lo fué por el Canciller de turno, sin tener mayoría en el parlamento alemán. A posteriori la tuvo, pero no exactamente igual que ZP y Obama.

  21. este Nerva 19 me ha tocado las pelotas…¿será?…¿será?….¿será?…¿por que no encuentro la palabra adecuada en el diccionario?…..jó.

  22. no me resisto, antes de dejar de daros la tabarra, a hacer una actualización de los siete puntos, que en realidad son seis.

    destruir una economía para que no pueda absorber más inmigrantes
    conseguir los últimos puestos en el informe PISA y más de un millón de nuevos parados
    dar a los parados todo el tiempo del mundo para cuidar de sus hijos, ancianos y pasar los lunes al sol
    promover la SGAE y a los artistas afines
    convertir a España en un país necesitado
    fomentar el sectarismo y el «todo vale» con tal de agarrarse al poder como a un clavo ardiendo

  23. ¿De vardad, Neva, que esta noche vas a tener algo interesante que hacer? No me lo puedo creer, dada la inusitada atención que le prestas a este blog. ¿Y total pa qué? Pa na.

  24. Como era previsible, el diario El Mundo ha comenzado a defender a la mafia madrileña que lidera la Condesa de Bombay. Lo hace en una doble dirección: descargar de responsabilidades a su lideresa y aprovechar que la trama delictiva pasa por Génova para atacar, una vez más, a Mariano Rajoy (usurpador del trono). A fin de cuentas, que nadie lo olvide, estamos en una guerra entre familias de la camorra madrileña. Vuelve a utilizar El Mundo uno de sus argumentos preferidos contra el diario El País (no tiene otro, según parece, para intentar desactivar lo evidente; se ve que la cosa está chunga): el tema GAL. Algo parecido ya hizo en enero de 1996, en pleno tsunami, cuando retó al diario de PRISA a demostrar que él, gran señor de los tirantillos, hubiera defendido alguna vez el terrorismo de estado. Los chicos de Polanco, en aquel momento, no se cortaron ni un pelo e inventariaron lo que todos habíamos podido leer durante años en Diario16: aquí una pequeña entrega

    Una cosa sí hay que reconocerle el mérito a Pedro José: haber conseguido que su “periodismo a la valenzuela”
    pase como animal de compañía en algunos antros de la fiel infantería que se nutren de esta basura. Seguirá.

    ::

    Demostrado que Magdalena Álvarez fue la responsable de las grandes nevadas del pasado, ahora se confirma que Alfredo Pérez Rubalcaba es el autor de los fuertes vientos de este fin de semana. Desafortunadamente sigue en paradero desconocido el pertinaz creador de la gota fría.

    ::

    Si él es el moderador cómo serán los participantes.

  25. Nadie ha visto a La Razón? De otra forma no se explica que nadie mencione la foto de Aznar en portada. En la versión digital hay otra que no es mala pero es menos espectacular.
    http://www.larazon.es/noticia/podemos-salir-de-la-crisis-pero-con-una-agenda-de-reformas-muy-amplia
    De cualquier manera, lo peor es que ahora que hasta Bush Jr y Greenspan se han ido con el rabo entre las piernas, Ansar insiste en que lo que hace falta para salir de la crisis es más desregulación, menos Estado, más caos, viva la Fox! Y la super espía madrileña pregona lo mismo! Será para que Ansar deje de apoyar a su amigo Blesa en Cajamadrid? O porque no tiene un pelo de lista?

  26. Por una vez estoy de acuerdo con Nerva 22 «fomentar el sectarismo y el “todo vale” con tal de agarrarse al poder como a un clavo ardiendo»….
    Pero me pregunto ,si Nerva,dejaria de cobrar una nomina del estado (aunque provenga del fonfo de reptiles),con la que esta cayendo ….jeje.

    No me importa ser, en tiempos de crisis, un «estomago agradecido» dentro de un «sectario iluminado»,no tengo ningun remordimiento por participar en Debate Callejero, con otros ilustres funcionarios del estado….jeje.

    Todo por la patria.

  27. Abundando en el post 29, ademas, se de buena tinta que a mas de uno de aqui nos van a a conceder titulos nobiliarios amén de otras gabelas, ventajas, prebendas, mercedes varias e incluso puede que alguna otra canonjía… (pocas a tenor de lo poco píos que somos nosotros y ZP).

    Yo me iba a pedir el Ducado de Alba, pero como ya está cogido me he conformado con un feudo cualquiera del tres al cuarto en el milla de oro de Madrid.
    En lugar de como antaño, que incluían detalladamente un censo de tierras de labranza, bosques, rios , lagos, molinos de agua o viento, poblados, casas de labor y siervos de la gleba, ahora me dicen que me han tocado unas cinco manzanas entre Serrano y Ortega y Gasset, con varias tiendas de extremo lujo, algun restuarante pinton, puede que una galeria de arte, cuatro o cinco plazas de garaje y, lo que mas ilusión me ha hecho, tres bufetes y dos notarias de la gleba. A manera de reforma, el lugar de feudo pienso constituirlo en califato independiente, que mola mucho más. Es que lo de satrapía ya no le suena a nadie.

    Todo por la patria, como dice amistad (y según se rumorea, inminente Khan de Ibiza)

    Me hubiera encantado leerme el articulo de hoy, pero es que temia que me reventase la novela.No obstante gracias a Frans «Fanderbruk» por su cuidadisimo castellano.

    Por cierto, lean ustedes Gomorra de Roberto Saviano. Pedazo de libro.

  28. Sobre Gomorra:
    No me he leido la copia que nos a mandado «el ministerio» para que comprendamos lo que esta pasado en Madrid….pero he visto la pelicula…..y me parece que en la pelicula ,no lo cuentan todo…Gallardon no aparece por ningun lado….ejem.

  29. Lo de Sicilia no tiene nombre. A mí solo me mandan un sobre a final de mes (y tampoco es para tanto, por cierto) y nadie me habló ni de ducados, ni de canonjías y menos de la milla de oro de Madrid. Es verdad que Sicilia escribe artículos y yo no, pero me parece demasiada diferencia. Yo hago lo que puedo y defiendo a ZP todo el tiempo. Me quejaré a Moncloa.

  30. 33
    Evidentemente es porque o no haces valer tus derechos o nos estas engañando y te dan mas.

    Creo que a D Cicuta le ha caido un Obispado, por aquello del derecho a representación… y a Padre de Famila le han concedido el monopolio del comercio con las Indias, preguntaselo….

    Te estan levantando la camisa fijo fijo..

  31. Lo que pasa es que es un envidiosos….y no acepta que Zapatero se dirija a nosotros personalmente ,a Sicilia como analista sobre la crisis economia en un Mundo de libre mercado y a mi como profesor de codigos decomportamiento ante la audiencia televisiva…..y eso duele…¡a que si! PMQNQ 33….jeje.

  32. Pol cierto…un Glan Khan de Ibiza ¿puede excomulgal a un Doctol Honolis causa que se apellide Aznal?…¿me lo culsalan por «el ministelio» o tendre que hacello pol la Iglesia?.
    Cleo que el podel de Zapatelo ,es tan glande o más ,que la Luna de Valencia.
    ¡Cleo que lo conseguile!…JAJAJA…que nelvios.

  33. Pues sí, Amistad, duele, claro que duele. A mí no se me ha dirigido nunca personalmente, solo el sobre a final del mes sin una sola palabra de reconocimiento. ¡Cómo no va a doler!

  34. Camarada Pratxanda: vale así o seguimos probando?

    ::

    [30] Sicilia: «Me hubiera encantado leerme el articulo de hoy, pero es que temia que me reventase la novela.No obstante gracias a Frans “Fanderbruk” por su cuidadisimo castellano».

    Menos mal que los malvados aquí éramos Averlas y yo 🙂

    ::

  35. Hola
    Como Don Cicuta, yo también tengo reparos con la literatura, ¡es todo inventado!… 🙂 , pero estoy leyendo este libro, no tanto por su valor literario como por su valor testimonial. Pero hay otros libros que nos pueden sumergir tan bien en esos mundos terroríficos, sin ser novelas. Por ejemplo «Gulag: Historia de los campos de concentración soviéticos»de Anne Applebaum es uno de los libros más terroríficos y estremecedores que he leído en mi vida. Otro de esos libros que me traumatizó totalmente fue el Stalingrado de Beevor (que bebe de Grossman). Pero, por ejemplo, para hacerme una idea de lo que fue la purga del comunismo por Stalin, prefiero «El cero y el infinito» de Koesltler a la a la autobiografia de Artur London «La confesión». Koeslter hace más concesiones al lector, para hacer un libro de amena lectura, fabulado a partir de varias historias reales, mientras que el de London, para mi gusto, se pierde en detalles que ya no son tan relevantes.

  36. Para quienes estén interesados en el tema, les recomiendo el libro de Margarete Buber-Neumann, “Prisionera de Stalin y de Hitler”. Margaret estuvo casada en segundas nupcias con Heinz Newmann, uno de los máximos responsables del comunismo alemán. Ella y su marido huyen de la Alemania nazi a la seguridad de la “casa del padre” (Stalin) y se alojan en el famoso Hotel Lux, donde viven todos los altos funcionarios extranjeros de la Tercera Internacional. Ninguno de los que allí residen se salvará de la represión de Stalin. Unos desaparecerán directamente, como el marido de Margarete, y otros, como ella misma, después de un angustioso año de espera que relata magistralmente en el libro, con el marido ya desaparecido, será condenada a cinco años en un campo de concentración ruso por traidora a la causa. De allí saldrá, después del pacto de Hitel y Stalin, para un campo de concentración nazi. El relato de estas dos experiencias, sin ficciones, es aterrador y muestra muy bien lo que fue el stalinismo. De su estancia en el campo nazi escribió también un libro titulado “Milena”, por Milena Jasenka, uno de los amores [¿platónicos?] de Kafka («Cartas a Milena»), con quien compartió prisión hasta la muerte de Milena, creo recordar que murió en sus propios brazos en el campo de concentración. Una obra muy emocionante.
    ::

    La obra de Beevor sobre Stalingrado no está mal, aunque este autor tiene una cierta tendencia en su escritura al modo de “novela histórica” que no me gusta mucho. A su “Guerra Civil española” le pasa también. “GULAG”, de Anne Applebaum es obligado e imprescindible. Por supuesto Koesltler. Más reciente, todavía vive, Imre Kertzse. O las memorias de Sandor Marei : ¡Tierra, tierra! Y muchos otros. Un tema apasionante, sin necesidad de ficciones.

  37. No puedorll con Grossman, a pesar de Frans…y no creo que pueda tras haberme autoconvencido de que lo he intentado duranter años. Yo hace tiempo, que he dejado de tenerlo en la mesita de noche, ahora tengo, apenas empezado, la Gran Gerra por la civilización de Robert Fisk (Oriente próximo, Oriente Medio…) y tengo un lio con su padre que no sé si llegaré al hijo…

    Lo que me pone es lo de mi paisito: Oir a J. Egibar decir eso de las banderas de conveniencia, oyendo a quienes han propuesto como símbolo telar de Euskadi la bandera de SU partido, aceptada por los demás, hablar de banderas de conveniencia es de risa floja.

    O ese saber estar del Lehendakari en funciones cuando afirma, tan atinadamente como senerva, que ni Patxi ni Antoñito conocen el paisito,,,¿será porque no lo recorren en tandem con Fernandez?.

  38. Ah pero, ¿recibís dinero y mayorazgos por vuestra labor?

    Pensaba que las recompensas eran algo más simbólicas, como poder sentaros en Su presencia, o asistir cada mañana, por riguroso turno, a la ceremonia del Despertar en Moncloa, auxiliándole incluso los más privilegiados a colocarse las zapatillitas rojas de seda, con las siglas del partido bordadas en oro.

  39. En busca de alimento
    iba un Lobo muy flaco y muy hambriento.
    Encontró con un Perro tan relleno,
    tan lucio, sano y bueno,
    que le dijo: «Yo extraño
    que estés de tan buen año
    como se deja ver por tu semblante,
    cuando a mí, más pujante,
    más osado y sagaz, mi triste suerte
    me tiene hecho retrato de la muerte»
    El Perro respondió: «Sin duda alguna
    lograrás, si tú quieres, mi fortuna.
    Deja el bosque y el prado;
    retírate a poblado;
    servirás de portero
    a un rico caballero,
    sin otro afán ni más ocupaciones
    que defender la casa de ladrones»
    «Acepto desde luego tu partido,
    que para mucho más estoy curtido.
    Así me libraré de la fatiga,
    a que el hambre me obliga
    de andar por montes sendereando peñas,
    trepando riscos y rompiendo breñas,
    sufriendo de los tiempos los rigores,
    lluvias, nieves, escarchas y calores»
    A paso diligente
    marchando juntos amigablemente,
    varios puntos tratando en confianza,
    pertenecientes a llenar la panza.
    En esto el Lobo, por algún recelo,
    que comenzó a turbarle su consuelo,
    mirando al Perro, le dijo: «He reparado
    que tienes el pescuezo algo pelado.
    Dime: ¿Qué es eso?» «Nada».
    «Dímelo, por tu vida, camarada».
    «No es más que la señal de la cadena;
    pero no me da pena,
    pues aunque por inquieto
    a ella estoy sujeto,
    me sueltan cuando comen mis señores,
    recíbenme a sus pies con mil amores:
    ya me tiran el pan, ya la tajada,
    y todo aquello que les desagrada;
    éste lo mal asado,
    aquél un hueso poco descarnado;
    y aún un glotón, que todo se lo traga,
    a lo menos me halaga,
    pasándome la mano por el lomo;
    yo meneo la cola, callo y como»
    «Todo eso es bueno, yo te lo confieso;
    pero por fin y postre tú estás preso:
    jamás sales de casa,
    ni puedes ver lo que en el pueblo pasa»
    «Es así» «Pues, amigo,
    la amada libertad que yo consigo
    no he de trocarla de manera alguna
    por tu abundante y próspera fortuna.
    Marcha, marcha a vivir encarcelado;
    no serás envidiado
    de quien pasea el campo libremente,
    aunque tú comas tan glotonamente
    pan, tajadas, y huesos; porque al cabo,
    no hay bocado en sazón para un esclavo»

    Félix María Samaniego

  40. A un panal de rica miel
    dos mil moscas acudieron,
    que por golosas murieron
    presas de patas en él.
    Otra dentro de un pastel
    enterró su golosina.
    Así, si bien se examina,
    los humanos corazones
    perecen en las prisiones
    del vicio que los domina.

    Ya se sabe: cuando seas mosca, come aceitunas.

  41. dedicada a Leona-10: ¡¡SALABERRIA VUELVE, COÑO!!

    Es voz común que a más del mediodía
    en ayunas la zorra iba cazando.
    Halla una parra, quedase mirando
    de la alta vid el fruto que pendía.
    Causábale mil ansias y congojas
    no alcanzar a las uvas con la garra,
    al mostrar a sus dientes la alta parra
    negros racimos entre verdes hojas.
    Miró, saltó y anduvo en probaduras;
    pero vio el imposible ya de fijo.
    Entonces fue cuando la zorra dijo:
    «Â¡No las quiero comer! ¡No están maduras!»
    No por eso te muestres impaciente
    si se te frustra, Fabio, algún intento;
    aplica bien el cuento
    y di: ¡No están maduras!, frescamente.

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