Vargas Llosa y los personajes históricos

Ricardo Parellada

En algunas de sus novelas, Mario Vargas Llosa, nuestro flamante premio Nobel, gusta de recrear y novelar la vida de personajes históricos. Yo disfruto y aprendo mucho con estas y con muchas otras de las mil historias y los mil análisis que ofrece el escritor. Pero he vivido con ambigüedad y cierto despiste algunos aspectos de estas recreaciones, y es lo que me gustaría comentar.

Leí con gran interés y pasión La fiesta del chivo y me interesó tanto el despliegue literario como la información sobre acontecimientos y personajes que no conocía. En mi ingenuidad, en plena novela no dudaba un momento de que todo lo narrado por el autor, con nombres de personas y lugares reales, tenía que ser cierto. Cómo imaginar que unas cosas habían sucedido y otras no. Pero al reflexionar un poco sobre ello, empecé a pensar que el relato de los movimientos y las palabras de los personajes históricos podía ser cierto, pero el de los personajes inventados no podía serlo tanto. Y era difícil que hubieran surcado realmente el aire las palabras de los personajes históricos dirigidas a los personajes de ficción. Entonces reparé en la riqueza, el detalle y la maestría de los monólogos interiores de todos los personajes.

Y me dije: por muy Vargas Losa que sea y por mucha documentación que haya consultado, se tiene que haber inventado tanto los monólogos de los personajes literarios como los de los personajes históricos. Desde luego, la miseria moral de Trujillo resulta perfectamente armónica en sus hechos y en sus pensamientos. Y da bastante igual que pensara una cosa u otra y, si alguna vez tuvo un pensamiento piadoso, bien está que no lo recoja Vargas Llosa. La imagen del dictador y pervertido es de una pieza y bien merece cargar con todo lo que el narrador quiera imaginar.

Por otro lado, empecé a leer con igual interés y pasión El paraíso en la otra esquina. Sin embargo, tuve que dejarlo bruscamente ante el mismo recurso literario: los detallados monólogos interiores del personaje histórico Paul Gauguin. Con la misma riqueza que dedica a la miseria y la impotencia del dictador, Vargas Llosa recrea la brutalidad del pintor hacia las negras del Pacífico. Y lo que en un caso daba una enorme fuerza al relato, en el otro me produjo un gran desconcierto y una profunda desazón.

Me he permitido narrar la diferencia en términos muy simples y viscerales, pues ese creo que es el primer efecto de las obras literarias. Pero también se me ocurre una racionalización que me gustaría saber si alguien podría compartir. A mi modo de ver, la recreación literaria de la vida y las experiencias más íntimas de personajes históricos no se puede hacer de cualquier manera. No todo vale y hasta un escritor de ficción debe cierto respeto a la memoria de los muertos. Al pensar en ello, no puedo dejar de considerar más que legítima la descripción detallada y cruel de la miseria política, física y moral de Leónidas Trujillo, al que casa mal el calificativo de dictadorzuelo porque parece quitar un poco de importancia al mal que causó.

Sin embargo, tampoco puedo dejar de considerar ilegítima la recreación de los pensamientos interiores de Paul Gauguin mientras montaba a las indígenas del Pacífico sur. Nos gusten o no los episodios de la vida del pintor francés, como el abandono de su familia, se trata de un personaje real, no de ficción, y el escritor no puede, me parece a mí, inventarse sus reflexiones más íntimas a voluntad. ¿Por qué esta diferencia entre Trujillo y Gauguin?

Con razón o sin ella, se me ocurre una respuesta. Trujillo era un personaje público, con altísimas responsabilidades políticas, mientras que Paul Gauguin no era un personaje público ni tenía responsabilidades políticas, aunque se hiciera famoso como artista. No es más que una idea, pero quizá el carácter público del personaje legitime recrear literariamente sus atrocidades y el carácter privado del otro deslegitime la narración omnisciente de sus entresijos morales y espirituales y obligue a respetar, en alguna medida, su memoria. El que quiera un crápula público, que lo saque de la historia si quiere. Y el que quiera un crápula privado, que se lo invente.

12 pensamientos en “Vargas Llosa y los personajes históricos

  1. Es signo de los tiempos que realidad y ficción se confundan y se mezclen promiscuamente. Entiendo muy bien la inquietud de Parellada. Yo tuve una experiencia similar leyendo el libro de Cercas sobre el golpe del 23-F, que además de ser excesivamente largo y de caer en la tentación de la voluntad de estilo, pretende llegar a lo más profundo de la mente de politicos como Suárez, Carrillo o Gutierrez Mellado, en un análisis de psicología de todo a 100. Y eso que no sale nada procaz. A mi lo que decepciona es la arbitrariedad del escritor, que una vez que decide explotar a personajes reales para su trama, no pone freno alguno a la espculación. Prefiero la fómrula de “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.

    Si tienen un momentito, no dejen de leer el artículo magistral de Ignacio Zubiri en la Cuarta de El País. Ya lo había escrito antes en Público, pero en en las páginas de El País como que suena con más fuerza. Lo recomiendo sobre todo a quienes piensan que ZP no tenía más remedio que congelar pensiones, recortar sueldos a los funcionarios y demás ajustes tras la exigencia de la UE de reducir nuestro defícit. Zubiri explica con muchísima claridad todas las cosas que se pueden hacer para reducir el déficit aumentando los ingresos y que nuestros expertos desdeñan con un sumario “eso es imposible” o “eso es demagogia”.

  2. Perdón por el off-topic.
    Dos noticias para dos ex-coblogueros que espero que todavía nos lean.
    La primera buena: Han tocado 9 millones de euros de la primitiva en Piñeira de Arcos, el pueblo que ha hecho famoso nuestro añorado A Verlas Venir. Ojalá él esté entre los afortunados.
    La segunda mala. Dos trabajadores de la planta de Meirama están en huelga de hambre a la espera de que nuestro compañero de blog y ministro Miguel Sebastián los reciba. Ministro, Galicia ha hecho los deberes, tenemos dos plantas que contaminan menos y son más rentables que el resto de térmicas de carbón de España. No nos castigues por ello. Por favor, recibe a estos trabajadores para que puedan abandonar su huelga de hambre.

  3. Gracias, Parellada.

    Interesante lo que planteas.

    En mi opinión, la novela lo admite todo como materia prima. La maestría del novelista hace que los ingredientes del mejunje lleguen o no a cuajar en algo susceptible de ser disfrutado. En el caso de Vargas, a mí el resultado me ha parecido casi siempre convincente. También me gusta lo que ha escrito Cercas. Obviamente, la tarea del novelista no es la del historiador. Entiendo que un académico, con sus entendederas necesariamente obturadas por la actividad siniestra a que se dedica, no pueda entrar en el juego de la mezcla de la ficción y la realidad, que es, en el fondo, la esencia de toda buena literatura. Por otro lado, no veo clara la distinción que haces entre personaje público y personaje privado. ¿Era Gauguin un “crápula privado”, como dices, y hace eso que su vida no sea materia de legítima fabulación? No lo creo.

    Confieso, sin embargo, que a mí si me creó dificultades una película que da un paso más: no es que recree biografías reales adornándolas con elementos de imposible verificación, sino que utiliza personajes que sí existieron para contar hechos verosímiles pero que sabemos falsos. Se trata de la última película de Tarantino (no recuerdo ahora el nombre), en la que se retrata un supuesto episodio de la Segunda Guerra Mundial que acaba, ni más ni menos, con la muerte de Hitler a manos de un comando de soldados estadounidenses. La peli me pareció, cuando la vi, una gansada y un derroche, una especie de falta de respeto a quienes combatieron y padecieron en la guerra.

    ___

    De acuerdo con Cicuta: estupendo Zubiri en El País. Contradice, además, a Taguas, que escribió hace unos días otro artículo infumable. La verdad es que uno se asombra de que ese hombre fuera el principal consejero económico del Presidente tanto tiempo. ¿De dónde saldría? Ahora, asesorando a la patronal de los constructores (ese benemérito gremio al que tanto debemos) parece estar más en su sitio.

    Abrazos para todos.

  4. Buenos dias Ricardo Parellada,caballeros callejeros y cabelleras al viento:

    Esperando que el comentario de Pablo Franco surta efecto inmediato ,continuo con el tema del dia ,que no es otro que el valor de la palabra escrita.

    “El que quiera un crápula público, que lo saque de la historia si quiere. Y el que quiera un crápula privado, que se lo invente.” sentencia Ricardo Parellada.

    ¿Como catalogariamos a un ‘politico que usa la literatura para ” caer en la tentación de la voluntad de “estilo” y pretender llegar a lo más profundo de la mente de los politicos “(como bien dice Don Cicuta) apropiandose de un crapula publico ,sacandolo de la historia para reinventar a un crapula privado como Zapatero para reforzar sus tesis politicas ante la crisis que vivimos?

    “Zapatero se parece a Trujillo, tiene el armario del PSOE lleno de cadáveres políticos”, ha declarado Cristóbal Montoro a Esther Esteban, en el diario El Mundo. El entrecomillado pertenece al título de la entrevista. La periodista le preguntó a este ex ministro de José María Aznar y actualmente responsable de Economía del PP: “¿Qué personaje de Mario Vargas Llosa sería Zapatero?” Y la respuesta fue la siguiente: “En su forma de concebir el poder, que no de ejercerlo, Zapatero se parece al personaje central de La fiesta del chivo, que era Trujillo. No es un dictador, pero tiene una concepción del poder parecida a la suya. Se parece en cómo designa o liquida a sus colaboradores a través de la prensa o en cómo se ve a sí mismo como un superpresidente que no tiene un Gobierno real y, cuando alguien le estorba un poco, le echa. Tiene el armario del PSOE lleno de cadáveres políticos”.
    Rafael Leónidas Trujillo fue un tirano sanguinario, un militar asesino y sin entrañas que cometió, entre otras muchas acciones brutalmente delictivas, un genocidio cuando ordenó matar entre 15.000 a 20.000 haitianos, que pretendían pasar la frontera hacia la República Dominicana. Más tarde, acabó entendiéndose, por supuesto, con François Duvalier, tristemente conocido como Papá Doc, un auténtico monstruo exterminador, que esclavizó durante décadas a sus vasallos de Haití. A Trujillo –como narra admirablemente Vargas Llosa en el libro mencionado- le gustaban las mujeres jovencitas, casi niñas, algunas de ellas hijas de sus colaboradores.

    En fin,supongo que la contestacion a mi pregunta tiene facil solucion y respuesta “expeditiva”….ya me entienden , que parezca un accidente….jeje.

    Porque ¿quienes de ustedes se imagina a Zapatero dandoles chupachups a la hijas de sus colaboradores en la puerta de los colegios ,mientras se abre la gabardina enseñando su deznudez?.

    ¡¡¡manda güevos,hombre,tu no….no esperaba esto de ti…¿tambien tu?,joder ,joder como esta el patio…..JAJAJA….que nervios.

  5. Les invito a que saboreen a un hombre bueno…chupito a chupito …de amor…jeje.

    Marchando una de videos de Amistad Civica:

    Mitin en Ponferrada.Domingo 17 Oct 2010

    ¡¡¡Ha vuelto Ziluminatius!!!

    Zapatero en Ponferrada Oct2010 – Hablemos de la tierra en Castilla y Leon

    http://es.video.yahoo.com/watch/8400255/22505222

    Zapatero en Ponferrada Oct2010 – Las legislaturas son de cuatro años

    http://es.video.yahoo.com/watch/8401389/22506905

    Sr Rajoy si las bicicletas son para el verano,las legislaturas son para cuatro años…JAJAJA…que nervios.

  6. En mis videos del mitin de Ziluminatius no se aprecia (debido a los “efectos especiales”)que entre el publico hay una pancarta que pone:
    ¡¡Libranos de Rajoy otra vez!!….se acuerdan de “Libranos Señor de todos los males pasados y presentes”….pues bien ,¿quien niega pues que haya seguidores del sacerdocio ziluminado de Amistad Civica?…..jeje.

  7. Sobre “el artículo magistral de Ignacio Zubiri en la Cuarta de El País” que nos “Lo recomiendo sobre todo a quienes piensan que ZP no tenía más remedio que congelar pensiones, recortar sueldos a los funcionarios y demás ajustes tras la exigencia de la UE de reducir nuestro defícit”….es decir a mi, exclusivamente ,que respaldo sin fisuras las politicas de Ziluminatius,a mi y a mis Dos neruonas,Una y Otra.
    Estoy de acuerdo en que el gobierno deberia ponerles un impuesto adicional a toso los empresarios que hayan capeado el temploral y mantenido a sus empresas a flote.
    Segun el debate que he tenido con mis dos neuronas y Yo ,sacamos en conclusion .Un impuesto adicional a los empresarios por listos…jeje.

  8. Un par de notas muy pedantes:

    Sobre la historicidad del Trujillo de Vargas habría cosas que discutir. Vargas reproduce la perspectiva de alguna biografía célebre (ahora no recuerdo el nombre) que es la que motivó que Juan Linz reviviera el término “sultanismo” (de Weber) como categoría política, de la que el régimen de Trujillo era arquetipo. Por lo que me parece, es la perspectiva de la clase media de la RD (lean, por ejemplo, la reciente novela “La maravillosa vida breve de Oscar Wao” del dominicano-estadounidense Junot Díaz). De clase media eran en realidad sus ejecutores, jóvenes burgueses con arrojo.

    Trujillo era una bestia sanguinaria, pero era mucho más que eso, y eso se pierde en la novela. Duró décadas en el poder, y por algo sería. Para los muy aficionados les recomiendo un libro excelente “Foundations of Despotism: Peasants, The Trujillo Regime and Modernity” del historiador de RL Turtis (2002). El libro muestra cómo Trujillo gobernó con una combinación de terror y consenso, con bastante de lo segundo y no solamente con lo primero, y, por eso mismo, era menos “sultán” de cuanto parecía.

    El filósofo Parellada posiblemente conozca el ensayo Moral Luck, de Bernard Williams, que toca el tema de si la creación artística puede volver moral lo que de otro modo sería inmoral, empleando el ejemplo de Gaugin. Me pregunto qué le parece.

    Salud

  9. Gracias por los comentarios.
    Admirado Teoura, me has calado: la actividad académica me ha secado las entendederas. Pero en algo hay que ganarse la vida y, aunque las tenga así, hago lo que puedo. Lo que me ayuda menos es la observación de que el juego de la mezcla de la ficción y la realidad sea, en el fondo, la esencia de toda buena literatura. Hombre, could’nt agree more, pero eso no me aclara si el escritor puede inventarse lo que le venga en gana sobre personajes reales. Y sí, yo consideraría a Gaugin un crápula privado. Tu refencia a la peli me parece à propos.
    Y ojalá todos los pedantes fueran como Tareq: muchas gracias por las referencias. Y sí, leí el artículo de Williams y el homónimo de Nagel, y los dos me decepcionaron bastante. Desde luego, me parece que el éxito posterior no redime ni exculpa a nadie de nada, aunque se llame Gaugin o Rousseau. Y no me convenció nada el intento de desligar la moralidad de intenciones, conocimiento, etc., para dar peso a la idea de suerte moral. Tendríamos que matizarlo en un seminario académico de entendederas, pero hasta entonces esa es mi impresión.
    Abrazos.

  10. Muchas gracias, Ricardo, por tu artículo.

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