Vamos directos al desastre, pero -joder-, ¡en qué coches!

Psicoloco

La cita de Eduardo Galeano que da título a este texto resume muy bien uno de los probables retos cruciales de la humanidad en los próximos lustros. Actualmente, estamos consumiendo una cantidad ingente de energía, como nunca antes en la historia de la humanidad había pasado, tanto en términos absolutos como relativos [1], ya sea para consumo doméstico, para la economía productiva o para el transporte.

Sin embargo, esta borrachera energética tiene dos grandes riesgos, el primero, y en el que no entraré mucho, es el problema ambiental. Las principales fuentes de energía son recursos finitos y contaminantes, como los combustibles fósiles y la energía nuclear [2]. Por ejemplo el consumo de energías fósiles está teniendo como consecuencia el aumento de la concentración del CO2 en la atmósfera en unos niveles inéditos en los últimos 10.000 años o más, lo cual está llevando al calentamiento de la tierra, con consecuencias que apenas podemos imaginar [3]. Respecto al riesgo de la energía nuclear, sin necesidad de evocar a Chernóbil o Fukushima, os remito al gran problema de los residuos nucleares [4].

El otro gran problema, que es mucho menos conocido por el público en general, es lo que se ha llamado el pico o cenit mundial del petróleo (peak oil) [5]. Éste puede ser definido como “el momento histórico en el cual el ritmo mundial de extracción petrolífera llega a su cima culminante, es decir, el momento a partir del cual, por razones geológicas, se vuelve imposible continuar obteniendo este recurso en cantidades tan grandes como hasta entonces. Pasado este punto, el flujo energético que proporciona el petróleo comienza a disminuir gradualmente y su extracción se vuelve cada vez más costosa” [6]. En el mismo sentido, el nuevo secretario de energía de Estados Unidos, acaba de comentar que “no es que nos estemos quedando sin petróleo; todavía existe una cantidad enorme de petróleo en el subsuelo, pero los costes económicos y energéticos de extraer este petróleo, están sencillamente creciendo, no disminuyendo” [7]. Y el pico mundial puede ir llegando progresivamente a otras fuentes de energía no renovables, como el uranio, cuyo pico podría llegar en unos 28 años [1].

Los representantes políticos de nuestro estado conocen muy bien este problema, aunque no lo publiciten [8].

Sin embargo, en general seguimos actuando como si dicho problema no existiera. De hecho, las personas / consumidor@s seguimos apostando en el día a día por las energías fósiles en gran medida, sin ser conscientes de ello. La gran mayoría de las personas seguimos aumentando nuestro consumo energético: utilizando medios de transporte privados muy poco eficientes energéticamente; realizando viajes a larga distancia (quienes nos lo podemos permitir); dejando las luces y dispositivos eléctricos encendidos aunque no los utilicemos; y, en general, manteniendo hábitos nada eficientes de consumo energético.

Nuestros queridos gobiernos no nos van a la zaga. Un estudio de muy reciente publicación del Fondo Monetario Internacional [9] así lo indica. Dicho estudio llega a la conclusión de que los actuales subsidios públicos a las energías fósiles y a la electricidad tienen, entre otras consecuencias, la parálisis en la investigación en otras fuentes de energía. De esta manera, se acortaría la disponibilidad temporal de energías no renovables y se frenaría el fomento de estrategias de eficiencia energética y el desarrollo de fuentes renovables de energía. Asimismo, según el mismo informe del FMI, fomenta la contaminación local y el calentamiento global, con las correspondientes consecuencias ambientales y sanitarias. Incluso, y siguiendo las conclusiones del mismo estudios, aumentarían paradójicamente la desigualdad social.

Dicho estudio del FMI se concreta, en el caso español, por ejemplo en el escandaloso apoyo de los sucesivos gobiernos españoles a las innecesarias centrales nucleares. Podríamos apagar perfectamente todas nuestra centrales nucleares y seguiríamos teniendo más capacidad de producción eléctrica de la que necesitamos [10]. Que cada uno saque sus conclusiones de a quién beneficia esto. A la población general, desde luego, no, ya que seguimos pagando la gestión de los residuos nucleares, tanto económicamente como en cuanto a la amenaza que éstos suponen.

Hay gente que argumenta que se podrá encontrar fuentes alternativas de energía como la fractura hidráulica [11], las arenas bituminosas [12] o, incluso, la fusión fría [13], que nos permitirán compensar el cenit de producción de las fuentes de energía no renovables que utilizamos actualmente. En los dos primeros casos, sin embargo, las consecuencias ambientales son catastróficas y así lo manifiesta el reciente rechazo social que está teniendo el fracking, con multitud de plataformas que están constituyéndose en nuestro estado allá donde se plantean proyectos de prospección. Asimismo, su rentabilidad económica es bastante cuestionable [14]. Y la fusión fría sigue siendo a día de hoy como el cuento de la lechera. No creo, por tanto, que ninguna de las tres opciones sea viable.

¿Y qué puede pasar si no nos ponemos las pilas verdes? ¿Qué puede pasar si, como sociedad, no empezamos a hacer una transición drástica hacia la eficiencia energética, hacia la disminución del transporte privado y de larga distancia, hacia el fomento del consumo de productos de proximidad, hacia la disminución del consumo de electricidad y de bienes materiales -cuya producción tiene un coste energético bien grande-? ¿Qué podría suceder si no hacemos una transición ordenada del modelo energético hacia la eficiencia energética y la producción 100% renovable, en sintonía con el estudio que Greenpeace España presentó en el 2010 [15]? ¿Qué puede suceder si no decidimos decrecer materialmente para crecer en bienestar humano [16]?

Si persistimos en el error del derroche energético basado en las fuentes no renovables de energía, nos podemos encontrar con que la reducción de consumo energético sea por las malas. Al mismo tiempo, las vergonzantes guerras imperialistas por los cada vez más escasos recursos energéticos fósiles, recordadas por el Señor G en este espacio de debate [17], irán en aumento.

Asimismo, podemos sufrir un deterioro progresivo de nuestras condiciones materiales de vida, probablemente más importante que el que hemos venido viviendo desde el 2008. Un modelo imperfecto para hacernos una idea de lo que podría pasar es la situación que vivió Cuba con el colapso de la URSS. Cuba era un país que basaba su economía en el petróleo, no sólo como fuente de energía sino como base de la agricultura, que seguía un modelo agroindustrial. De forma drástica, al colapsar la URSS, sufrió una drástica reducción en el suministro de petróleo que no pudo compensar con alternativas de abastecimiento debido al bloqueo económico de EEUU. Esto llevó al llamado “periodo especial” y a una situación de desabastecimiento, de parálisis de la economía y de crisis humanitaria muy importante, de la que tardó en recuperarse la población cubana, eso sí, mediante formas más sostenibles de producción agrícola y de transporte colectivo [18]. La diferencia entre Cuba y lo que nos puede pasar a nivel mundial es la velocidad con que baje la oferta de petróleo y otras fuentes no renovables de energía. Deseo que no lleguemos a un escenario apocalíptico a lo Mad Max, aunque no es una opción a descartar.

Que dicha disminución del consumo de energía basada en fuentes no renovables sea por las buenas o por las malas, yo creo que dependerá mucho de la actuación de la ciudadanía. Podemos ser más o menos exigentes para pedir un nuevo modelo energético más eficiente, sostenible  democrático [19]. Podemos seguir apoltronados en la butaca de nuestro coche o caminar más y coger más el transporte público. Podemos seguir consumiendo electricidad de forma poco eficiente o intentar racionalizar nuestros hábitos, por ejemplo, apagando la luz y los aparatos electrónicos cuando no lo utilicemos. Podemos seguir consumiendo electricidad en casa de forma acrítica de los oligopolios eléctricos o democratizar el sistema eléctrico dando el salto a consumir en casa electricidad  basada 100% en fuentes renovables desde casa, como soci@s de cooperativas de producción y comercialización de electricidad verde [20]. Podemos seguir cambiando el móvil cada año o maximizar su vida útil. Podemos seguir comprando en el supermercado u optar por formas más conscientes y energéticamente eficientes de consumo [21].

Vamos que, o aparcamos los coches (y la premisa del crecimiento material como forma de crear bienestar), o se quedarán sin gasolina.

 

[1] http://comunidad.eduambiental.org/file.php/1/curso/contenidos/docpdf/capitulo10.pdf

[2] http://iea.org/publications/freepublications/publication/kwes.pdf

[3] http://www.ipcc.ch/graphics/syr/fig2-3.jpg

[4] El siguiente documental de “la Noche temática” lo muestra de forma muy gráfica http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-pesadilla-desechos-nucleares/1069816/

[5] http://www.cenit-del-petroleo.com/

[6] http://www.decrecimiento.info/2012/12/comentarios-sobre-el-declive-energetico.html

[7] http://www.crisisenergetica.org/article.php?story=20130401155856719

[8] http://crashoil.blogspot.com.es/2010/09/publico-no-publicitado.html

[9] http://www.imf.org/external/pubs/ft/survey/so/2013/INT032713A.htm

[10] http://www.rankia.com/blog/ecos-solares/1633134-mantras-nucleares-ii-mito-espana-que-no-puede-vivir-centrales

[11] También conocida por el anglicismo fracking http://www.lamarea.com/2013/03/20/el-gobierno-quiere-dar-via-libre-al-fracking/

[12] http://www.alpoma.net/tecob/?p=1699

[13] https://es.wikipedia.org/wiki/Fusi%C3%B3n_fr%C3%ADa#Investigaciones_actuales_en_fusi.C3.B3n_fr.C3.ADa

[14] http://crashoil.blogspot.com.es/2013/02/fracking-rentabilidad-energetica.html

[15] http://www.greenpeace.org/espana/es/news/2010/November/las-energ-as-renovables-podr-a-2/

[16] http://www.decrecimiento.info/2012/01/desarrollo-decrecimiento-y-economia.html

[17] http://www.debatecallejero.com/vosotros-atlantistas-y-tu-mama-tambien/

[18] El siguiente video da una visión interesante, aunque también idealizada (según testimonios de primera mano), de cómo fue la transición cubana en agricultura, transporte, economía y sociedad posterior al cenit cubano del petróleo http://vimeo.com/8653921

[19] http://www.nuevomodeloenergetico.org/pgs2/

[20] Este siguiente artículo nos da una idea resumida de las diferentes alternativas que tenemos para hacer un consumo diario y una inversión en energías renovables más responsables ambientalmente: http://blogs.elpais.com/en-tu-casa-o-en-la-mia/2013/03/contratar-electricidad-verde.html)

[21] En estas dos páginas web se pueden recoger multitud de ideas en este sentido http://opcions.org/es y http://mecambio.net/