Vacas flaquísimas

El crítico constructivo

Mañana y a instancias de todos los grupos parlamentarios excepto el socialista, el Presidente Zapatero comparecerá en el Congreso para informar sobre la situación económica. El panorama es todo menos alentador.

Los precios de los pisos de nueva construcción han bajado por vez primera desde 1993 un 1.2% en términos nominales, lo que unido a la inflación registrada este semestre sitúa la bajada en términos reales en un 3.4%.

Para el que, como yo, no tenga piso y tenga la tentación de alegrarse, que antes preste atención a otros datos negativos. Ayer Solbes informó de que hemos crecido un mero 0.3% en el segundo trimestre, lo mismo que en el primero, lo que hará difícil que se cumpla su previsión de crecer entre un 1.5 y un 2% a final de este año. Eso sí, técnicamente estamos todavía al menos a dos trimestres de entrar en recesión, esto es, de encadenar dos trimestres de crecimiento negativo. Crecemos pero muy poquito, especialmente comparado con como crecíamos y como está creciendo hoy, por ejemplo, Alemania.

Sigamos. Las ventas de coches se han desplomado un 30% el mes pasado y un 20% durante el primer semestre. Y el paro ronda ya el 10% pero el Ministro Corbacho maneja previsiones de llegar al 11%. Por no hablar de la inflación y el Euribor, ambos disparados y dificultando la vida del común de los mortales, que tiene que hacer frente a la subida generalizada de precios, incluido el de las cuotas de la hipoteca.

Lamentablemente, es de esperar que el debate parlamentario de mañana no se centre en lo que sería pertinente: consensuar medidas para hacer frente a una coyuntura internacional verdaderamente preocupante.

La burbuja inmobiliaria americana estalló por las hipotecas subprime, que a su vez drenaron la liquidez mundial durante meses al provocar cuantiosas pérdidas en bancos hasta ahora considerados como serios y a los que ya nadie quiere arriesgarse a prestar. Si hace algunos meses todos nos tuvimos que familiarizar con los malditos CDOs, la prensa anglosajona empieza ahora a mencionar repetidamente unos hasta ahora desconocidos CDS, que podrían terminar mucho peor que el malogrado partido fundado por Suárez.

Pero es que, encima de las severas dificultades financieras provocadas por la temeridad de los tahúres del capitalismo mundial, el petróleo no deja de subir, batiendo récords históricos e incidiendo sobre la economía real o productiva. La gasolina se dispara, los precios suben, la gente puede comprar menos, las empresas venden menos, ganan menos, etc.

Desde luego yo no estoy nada convencido de que, como dice Solbes, el escenario de una recesión sea muy poco probable. Al contrario, incluso si el petróleo bajara hasta los cien dólares en pocas semanas, algo que no descarto, temo que la economía mundial tardaría algún tiempo en reponerse del choque sufrido, periodo durante el cual lo más probable es que EEUU entre en recesión, y que con el hermano mayor norteamericano, las demás economías, tanto desarrolladas como en vías de desarrollo, China incluida, suframos bastante, lleguemos o no a entrar en recesión.

Es bastante dudoso que quepa echarle la culpa de las dificultades económicas al trío Zapatero, Solbes, Sebastián. Sí, seguro que el Gobierno podría haber reaccionado antes y mejor y, sobre todo, seguro que podría comunicar mejor lo que está haciendo para contrarrestar los efectos de la brusca desaceleración. Sí, seguro que el Gobierno podría haber hecho mejor los deberes durante la legislatura pasada para acelerar el cambio de modelo económico, de la economía del ladrillo a la de alto valor añadido.

Es, sin embargo, todavía más cierto que las vacas flacas vienen de fuera y que nos pillan con las alforjas llenas, en parte gracias a una coyuntura económica internacional extraordinariamente favorable durante los últimos diez años. Pero igualmente en parte gracias a la muy prudente y eficaz gestión del primer gobierno de Zapatero. Como venía a decir Sebastián con otras palabras el lunes en 59 segundos, si la crisis te fuerza a bajarte los pantalones más vale que te pille con ellos al estilo Fraga, por encima de la cintura. La reducción de deuda pública en 12 puntos porcentuales, la acumulación de más de 50.000 millones de euros en la reserva de la Seguridad Social y, pese a lo anterior, el registro de cuatro superávits presupuestarios continuados, dan margen al gobierno para encajar los golpes. Y como también dijo Sebastián, para evitar que como siempre suele suceder, sean los más humildes los que se lleven la peor parte.

El gobierno Zapatero defiende el equilibrio presupuestario a lo largo del ciclo económico. Acumular superávit durante las vacas gordas y reducir deuda permitirá ahora utilizar el primero y si fuera necesario, endeudarse de nuevo para estimular la economía y hacer frente a los mayores costes sociales derivados de la ralentización de la economía.

De todo eso debería discutirse mañana en el Congreso. De si las perspectivas son negras negrísimas, negras o sólo grises. Y sobre todo, de qué podemos hacer para pasar el bache lo más rápidamente posible y con el menor sufrimiento posible. Es evidente que la causa de los problemas no es interna, viene de fuera, y por tanto no tiene sentido que Zapatero no haga otra cosa que pregonar sus éxitos pasados y Rajoy le eche en cara no haber hecho nada durante cuatro años. Ni tanto ni tan calvo pero, sobre todo, la cosa está que arde como para perder el tiempo discutiendo. Más vale que arrimemos todos el hombro, por la cuenta que nos trae.