Unidad

Millán Gómez

Este martes desayunamos con la peor de las noticias posibles en materia antiterrorista. A pesar de que era un rumor y un hecho intangible que estaba en la calle, todos nos agarrábamos a un clavo ardiendo confiando en que eta no tirase por la boda la enésima oportunidad de abandonar la violencia y apostar por defender sus ideas por la vía política, sin la ventaja añadida de la muerte ajena. Eta ha utilizado la violencia como forma de atemorizar a la sociedad vasca y española con el objetivo de anestesiar a la joven democracia española para, de este modo, hacer posibles todos sus delirios totalitarios y fascistas. Ojalá eta no pueda matar a nadie más. Eta ha sido derrotada por la sociedad española porque nunca tutelarán el futuro de todo un país. Eta no es quien para decidir por los vascos. El pueblo vasco es maduro y decidirá lo que quiere ser sin imposiciones violentas de una organización terrorista que está cavando su propia tumba.

La soledad de eta se hace cada vez más evidente, incluso en el propio microcosmos de la izquierda abertzale. Cada vez tiene menos apoyo. Un importante grupo de simpatizantes abertzales que antes veían con buenos ojos la lucha armada, ahora se sienten traicionados. La derrota del terrorismo etarra se la debemos a todos aquellos que han luchado desde el minuto uno de partido contra la sinrazón y la barbarie de unos individuos que bajo el pretexto de “defender a Euskal Herria� están creando una imagen injusta e irreal de los vascos. Euskadi es demasiado bonita como para matar por ella. El tiempo de eta se ha terminado.

Si algo ha demostrado este comunicado de eta es que el Gobierno de España no ha cedido un ápice ante eta, no ha existido tal proceso de rendición ni de venta de Navarra a Euskadi ni nada que se le parezca. Si el Gobierno hubiera cedido, quizás estaríamos hablando de otra situación. Si el Gobierno se hubiera rendido, eta, probablemente, no hubiese anunciado oficialmente su vuelta a lo que único que saben hacer, matar.

Como era de esperar, las críticas al Gobierno no se han hecho esperar. El PP y sus organizaciones afines como la AVT, Basta Ya o la radio golpista de los obispos han culpado al gobierno de esta situación y no al verdadero culpable, eta. El otrora economista y actualmente portavoz de la derecha mediática y defensor apocalíptico de las esencias de la gran nación española, Mikel Buesa, ha acudido raudo y veloz a pedir la dimisión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. No le han ido a la zaga personajes como Fernando Savater, Rosa Díez o Carlos Martínez Gorriarán. Por mucho que nos quieran hacer ver, las víctimas del terrorismo son plurales y no todas opinan lo mismo, lo cual, sin lugar a dudas, nos enriquece como ciudadanos. Miembros de la Federación de Víctimas del Terrorismo o la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas han reaccionado con suma moderación defendiendo la unidad de los demócratas y que se ejerza todo el peso del Estado de Derecho sobre los criminales.

El único responsable de que eta vuelva a matar es la propia eta. Los malos de esta película son ellos, los asesinos. Zapatero se puede equivocar o no pero los que matan, extorsionan, amenazan y coartan nuestras libertades son los etarras. Si una solo persona está amenazada por eta, todos estamos amenazados. Frente al terrorismo, unidad cívica y ciudadana. Frente al terrorismo, unidad de todas y cada una de las fuerzas políticas democráticas españolas, Frente al terrorismo, la defensa del derecho a la vida y a la libertad de expresión. Frente al terrorismo, libertad. Frente al terrorismo, la palabra.Hay cuestiones de Estado que tienen que estar por encima de las lógicas y legítimas discrepancias políticas y el terrorismo es una de ellas. Eta se envalentona frente a la división y se acobarda ante la unidad democrática. No sólo es preciso el consenso entre los dos grandes partidos, el PSOE y el PP. No. Necesitamos a todas las fuerzas políticas de la mano porque nuestra lucha es la de todos. La lucha de un país que quiere y debe vivir en paz, libertad y tolerancia.