Una ventana al optimismo

Millán Gómez

Los intentos, relativos pero al fin y al cabo intentos, de un sector del PP por pasar página sobre el 11-M representan una extraordinaria noticia. Que el PP mire al futuro es lo mejor que le puede pasar a día de hoy. El clima político, mediático y social se lo agradecerán. Y qué decir tiene que el debate de ideas y el planteamiento de proyectos de cara a las próximas elecciones generales discurrirán por cauces más serenos si por fin el PP pasa página. Lo que quieren los ciudadanos es conocer de primera mano los planes que tienen los partidos políticos que aspiran a conseguir su confianza en las urnas sobre las pensiones, sobre educación, sobre seguridad, sobre inmigración, etcétera. En definitiva, sobre los problemas que tiene cada persona en su quehacer diario. El resto es trifulca estéril e interesada. No les hagamos el juego a los medios golpistas.

En cuanto al 11-M, la tesis del debate no debe ser si eta está detrás o no. La Audiencia Nacional ya ha desmontado esa teoría y, por lo tanto, es baladí seguir contando mentiras porque por mucho que una mentira se repita no se convierte en verdad. Aunque el PP da la sensación de lo contrario.

El debate debe centrarse en qué debemos hacer para prevenir un potencial atentado similar en nuestro país. Política es adelantarse a los problemas antes de que sucedan. Los ciudadanos demandan a la clase política sentido de anticipación y sentido de Estado. Electoralismos, al margen.

El PP debería disculparse por mentir, mentir y mentir. Quizás esto no suceda nunca pero, como mínimo, deberían omitir la teoría de la conspiración como núcleo del debate político y de la agenda pública.

A este tibio intento del PP por desmarcarse del PP no ayudan en nada las declaraciones de Aznar. El anterior líder del ejecutivo central se ha quitado la careta una vez más. Los culpables del 11-M están en la cárcel, juzgados y castigados como se merecen. Y este hecho es consecuencia directa del gran trabajo realizado por la policía y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Sí, las mismas a las que el PP y los medios sensacionalistas que tanto abundan en nuestro país llevan deslegitimando desde hace tres años y medio. Lo cual no es sino una falta de respeto a las instituciones democráticas y la democracia en su conjunto.

De aquí al final de la legislatura, exigimos a los partidos políticos que contrasten con sus adversarios sus programas y lo positivo es un debate sereno y constructivo. La política antiterrorista es una prioridad y el mayor respeto y homenaje que podemos hacerles a las víctimas es hacer periodismo pensando en ellas, en los que más sufren. Homenajearemos también a las víctimas si debatimos y mejoramos la seguridad de nuestro país para que “nunca máis” vuelva a ocurrir un atentado de este calibre. Homenajearemos a las víctimas si no las utilizamos como arma arrojadiza ni como argumento político para desgastar al contrario.

Por último, expresar desde estas líneas mi más sincero apoyo y cariño a mi profesor y amigo José María Calleja por las críticas que está recibiendo por parte de los profetas del Apocalipsis (El Mundo, La Razón, Libertad Digital, Cadena COPE, etcétera). José María, que los fascistas te critiquen es sinónimo de que estás haciendo las cosas bien, que estás luchando por la libertad y por la paz dando testimonio hasta el final. Como Víctor Klemperer. Como tú me enseñaste. Un abrazo, maestro.