Una situación horrible

Lobisón

¿Por qué se ha metido y nos ha metido Rajoy en la historia de la reforma laboral? La primera razón es muy obvia: ésta era la reforma que quería la CEOE. La segunda razón es ideológica: el PP y los economistas que deciden en la UE creen que disminuir los derechos laborales es bueno para el crecimiento, y no consideran ni los contraejemplos históricos ni el impacto sobre el modelo de sociedad. Y aún hay una tercera: ésta es la vía para provocar la devaluación salarial que esos mismos economistas consideran necesaria para que la economía española recupere competitividad.

Pero se ha extendido la razonable sospecha de que Rajoy quería disminuir la meta de reducción de déficit en 2012, y creía posible cambiar cromos: una reforma laboral radical a cambio de unos objetivos de déficit más modestos. Pero la postergación de los presupuestos a las elecciones andaluzas le ha jugado una mala pasada: el asalto a San Telmo no ha culminado con éxito, y la ocultación del presupuesto ha irritado a Bruselas y acrecentado la inquietud de los dioses del mercado, que no se han dado por satisfechos con los sacrificios humanos en su honor (la reforma laboral).

Ahora estamos (todos) en una situación horrible. El gobierno no puede renegociar la reforma laboral sin irritar más a los dioses, y los recortes que se anunciarán hoy van a ser estremecedores. La suma de los dos factores va a afectar el modelo de sociedad, ya no podemos seguirlo ignorando por voluntarismo: los viejos ‘pildoreros’ (expresión del inefable Alvaro Pombo) van a tener problemas para pagar sus píldoras, la situación en las escuelas se va a degradar, la desigualdad va a crecer más, la conflictividad y la apatía política también.

Mientras, los socialdemócratas seguimos pidiendo al PSOE que se saque un (o una) superlíder de la chistera, o esperando que gane el sieso de Hollande en Francia, o poniendo velas por el SPD para el año que viene. Si tiene razón la OCDE (a veces lo infrecuente ocurre) y Alemania no entra en recesión, esperar un cambio de línea de Merkel es casi inútil, y a falta de estímulos la dieta de austeridad nos va a matar. En España crece la inquietud por el sector financiero a la vista del aumento de la cartera de viviendas invendidas de los bancos, y voces (anónimas, hay que joderse) claman en Bruselas que recurramos al Fondo de Estabilidad Financiera para recapitalizar la banca.

Bueno, Rajoy se ha buscado estar ahí, aunque fuera sólo con el (noble) propósito de llevarles la contraria a Aznar, Aguirre y Pedro J. Pero, digan lo que digan las voces conservadoras, los ciudadanos no hemos hecho nada para merecer esto.