Una historia inventada

Guridi

Imaginad que hace unos días se descubre que la persona encargada de prensa de la Secretaria General del PSOE de Cantabria se dedica a malmeter contra otros líderes socialistas por cuestionar las decisiones de Pedro Sánchez. Esta persona, que ha sido concejal y ha ocupado diferentes cargos a lo largo de décadas, es de una lealtad inquebrantable hacia el partido. Sin ser partícipe de conspiraciones, siempre ha hecho lo que se le mandaba. Así que, por lo que conozco yo a esa persona imaginaria, dudo mucho que se dedicase a malmeter contra otros barones por propia iniciativa. No ha sido nunca su estilo.

Sin embargo, la amistad de esta persona con cierta militante del PSdeG es pública y notoria. Esta militante imaginaria, que ha trabajado para Ferraz en “movilización en redes” en más de una ocasión, fue una de las impulsoras de la sucia campaña en internet de Pedro Sánchez, colocó a su novio en esos “equipos de movilización” y se dedica a crear, mantener y gestionar perfiles falsos en diferentes redes sociales. Algo así como el equivalente digital a rellenar los asientos de un mitin con muñecos hinchables: parece que sirve pero es burdo, te pillan y no da votos.

La militante imaginaria de Galicia y sus equipos de amiguetes, todos ellos dedicados a malmeter y crear fachadas en Internet, fueron muy bien acogidos por una diputada y un senador madrileños: la primera, conocida por hacer ella misma trampas en Internet y el segundo, por sus trapicheos en la federación madrileña y por pinchar los móviles de sus novias. Menos mal que son imaginarios, si no, la situación del PSOE-M sería más terrible aún.

Ambos convencen para incorporar estas malas prácticas a una imaginaria secretaria federal de redes, escogida como figurón y puesta a dedo por su padre, gran cacique de una pequeña región en la que el PSOE no está, ni se le espera. Insisto en que esto es inventado, porque no dudo de la capacidad de ningún miembro de la auténtica Ejecutiva Federal, dedicada ahora a formar un gobierno con la máxima discreción. Esta secretaria de ficción encarga a su coordinador y a su asistente parlamentaria -sin más méritos que ser “compis” de Juventudes- que se encarguen de poner los medios para poner en marcha estas horas de difamadores, entre empleados y voluntarios.

Así, en este relato de fantasía, tenemos al equipo de redes del PSOE, el que se crearia para una campaña electoral, dedicado buscar y perseguir el disenso. Y al equipo que normalmente haría argumentarios políticos para los cuadros del partido, dedicados a manchar la imagen de sus compañeros de partido. Tarea a la que les anima una imaginaria directora de comunicación.

En mi historia imaginaria, tendríamos una estructura mantenida por todo el partido y por los impuestos de los españoles, dedicada a atacar a la mitad de ese mismo partido. Es una historia demasiado irónica, demasiado perversa para ser cierta.

 

Vaya imaginación que tengo. No vuelvo a cenar fuerte.