Una colombiana será diputada socialista en la Asamblea de Madrid

Erika Fontalvo Yolanda Villavicencio, una economista bogotana que desembarcó en España hace 20 años, se convertirá en la primera latinoamericana en ocupar un alto cargo de elección popular en la historia democrática de este país: será diputada de la Asamblea de la Comunidad de Madrid por el PSOE. Toda la vida de Yolanda Villavicencio ha estado marcada por los desplazamientos, el de su madre, una humilde mujer del sur del Tolima que debió huir con su familia amenazada por la violencia política que arrasó la región durante la década de los 50; el suyo que la trajo a España a mediados de los 80 con apenas 29 años y una hija de 3; y el de miles y miles de inmigrantes latinoamericanos que han tocado su puerta buscando apoyo y orientación para lograr su plena integración en este país. “Es doloroso ser testigo de los dramas humanos que muchos compatriotas viven al llegar a España. Mujeres y hombres con grandes capacidades profesionales, con una formación valiosa que se han visto frustrados por los obstáculos a nivel legislativo y  social, por el racismo. Eso me ha llevado a preguntarme, ¿tenemos acaso diferente condición, diferente dignidad ?��?, se lamenta Yolanda quien, desde su posición como futura diputada, es una de las encargadas de los temas de inmigración en el PSM, partido socialista de Madrid. Hace menos de una semana, las directivas del partido le notificaron su decisión de incorporarla en la lista a la Asamblea de Madrid en el puesto 34.Yolanda, ciudadana española desde 1993 y militante en el partido socialista hace 7 años, recibió la noticia con satisfacción y como un triunfo de todos los inmigrantes. “Mi vinculación a la lista del partido es un reconocimiento al movimiento asociativo de la inmigración. Los socialistas están reconociendo el aporte de la inmigración de una manera real, sin paternalismos, en igualdad de condiciones para que entre todos podamos tomar decisiones que nos beneficien��?, precisó Yolanda quien, a pesar de ser una mujer menuda, revela un carácter y una firmeza ejemplares.  Tras su paso por la Universidad Nacional de Colombia donde obtuvo el título de economista a principios de los 80, esta bogotana de padre ecuatoriano, trabajó en la Cooperativa de Vivienda Popular “Simón Bolívar��?, un proyecto pionero en la construcción de casas para familias de escasos recursos a través de la figura de ayuda mutua. Este trabajo, en el que tuvo permanente contacto con la problemática de los sectores menos favorecidos del país, le ayudó a Yolanda a ampliar las bases de su compromiso social. Se sentía encaminada, pero las crecientes presiones que se levantaban a su alrededor, la llevaron a replantearse su futuro. “Eran momentos difíciles en Colombia. Corría el año 87, la situación de persecución y deterioro de las libertades era importante y la verdad, no había un aliciente para estar allí. Yo estaba vinculada a grupos de lucha social y había temor, por eso lo mejor era salir��? precisa Yolanda, y aclara que nunca llegó a ser amenazada a diferencia de otros compañeros que, como ella, decidieron abandonar el país. Buscando nuevos aires llegó a España, un país que le ofrecía no sólo la ventaja de tener el mismo idioma sino que, además, estaba en plena época de transformación. La democracia se estaba consolidando y la economía comenzaba a despegar gracias a su incorporación a la Unión Europea que aportaba grandes cantidades de dinero para impulsar su desarrollo económico y social. Los colombianos, según Yolanda, eran muy pocos y casi todos se conocían. Nadie pensaba que España se convertiría en un país de inmigración porque en ese momento, los únicos que llegaban eran españoles desterrados por el régimen franquista que regresaban a casa.  Comenzó a trabajar como analista programador en IBM, luego de recibir capacitación y todo marchaba de acuerdo con lo esperado. Pero su deseo de ayudar pudo más que la estabilidad de su nueva vida y decidió apostar por un nuevo proyecto personal para el que se preparó a conciencia y reforzando sus estudios en universidades de Madrid. “A principios de los 90, los colombianos que vivían en España, eran en su mayoría estudiantes y refugiados políticos. También había un grupo de personas que trabajaban en el sector privado como yo. Juntos empezamos a pensar cómo apoyar a los amigos que se quedaban en Colombia, cuál sería la mejor forma de ayudarlos��?, recuerda Yolanda, que lanzó entre ellos la idea de unir esfuerzos a través de una organización.  Así nació AESCO,  América – España, Solidaridad y Cooperación, que desde 1991 ha estado trabajando en el desarrollo de iniciativas en beneficio de las personas que residen a ambos lados del Atlántico. La ONG ofrece servicios de información, orientación sico-social y asesoría legal para los que llegan y proyectos para mejorar las condiciones de vida de los que se quedan en los países de origen de los inmigrantes.Al principio, Yolanda y su grupo orientaban su trabajo sólo a los colombianos,  pero la llegada de miles de inmigrantes latinoamericanos a España, debido al deterioro de la situación socioeconómica en sus países durante los últimos años, los llevó a ampliar su área de influencia y hoy AESCO cuenta con sedes en Ecuador y Bolivia, además de Bogotá y Pereira.  “En esa época, cuando nosotros comenzamos, no había este tipo de organizaciones. La nuestra fue una de las primeras en ofrecer asistencia al inmigrante no sólo en España sino también en Colombia��?, subraya Yolanda quien calcula que a lo largo de estos 16 años de servicio, han desfilado por la ONG unas 50.000 personas, desde colombianos, pasando por peruanos, ecuatorianos y bolivianos, hasta centroamericanos. Además de los programas de documentación, bolsa de empleo y apoyo a la reagrupación familiar,  AESCO ofrece asesoría a los padres que han tenido que dejar a sus hijos en sus países de origen para que mantengan comunicación con ellos y con sus tutores, en un intento por evitar que se rompa la estructura familiar, uno de los principales problemas del inmigrante.  En los últimos siete años la inmigración ha cobrado gran importancia en España y especialmente en la Comunidad de Madrid, donde se estima que contribuyen un 10 por ciento del PIB. En la región, viven hoy más de un millón de inmigrantes que constituyen el 16 por ciento del total de la población, aunque sólo 75.000 tienen derecho a votar en estas elecciones luego de obtener la nacionalidad.  Yolanda conoce a muchos de ellos, ha sido su respaldo, la mano amiga que encontraron a su llegada a España, por eso no duda en acudir a verlos para pedirles que sean ahora su principal apoyo en su camino a la Asamblea de Madrid. “A mí no me da pudor pedir el voto. He trabajado con ellos, sé quienes son. Otros se acercan a mí y me garantizan que votarán por nuestra propuesta. Con estos colectivos de inmigrantes ecuatorianos, dominicanos, bolivianos, colombianos.. se han construido políticas de manera colectiva y ahora conmigo en la Asamblea, las convertiremos en realidad��?, precisa Yolanda que tiene sus objetivos muy claros.  “Hay que ofrecer igualdad de oportunidades a las mujeres inmigrantes que están vinculadas al servicio doméstico, lograr que los extranjeros, que constituyen el 10 por ciento de la población en España, tengan derecho a su participación en política, es decir,  elegir y ser elegidos, construir verdaderas políticas de inmigración a partir del consenso y la participación, porque no las hay. Tenemos también el reto de desarrollar proyectos que estimulen los flujos de retorno, todo con el propósito de promover una migración mucho más ordenada y sobre todo legal, que beneficie a países de origen y destino por igual��?. Oficialmente, 120.000 colombianos viven en la Comunidad de Madrid pero en realidad son más bien unos 250.000, muchos de los cuales, según Yolanda, quieren regresar pero no lo hacen debido a las condiciones de seguridad. Desde la Asamblea, quiere comprometer recursos de cooperación internacional destinados a financiar, en el país, proyectos productivos orientados a los jóvenes para que no tengan que pensar en tomar las armas. Yolanda habla con fluidez y profundo conocimiento sobre estos temas y no le tiembla la voz para denunciar que en España hay racismo, del que dice, se alimenta de “posiciones paternalistas y caritativas��?  que promueven mecanismos socioculturales que legitiman una mirada al inmigrante como subordinado. Señala que el actual gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero dio un paso importante en 2005, con la regularización de casi 700.000 inmigrantes pero insiste que estas iniciativas deben acompañarse de otras estrategias como la promoción de la convivencia y la sensibilización de los españoles frente a la inmigración para que dejen de percibirla como un problema. “Hay que hacer muchísima pedagogía y destinar dinero para planes como el que se acaba de aprobar, el plan integral de ciudadanía e integración valorado en 2000 millones de euros, que permitirá superar el desfase que ha producido en los servicios sociales el crecimiento de la población, una población que aporta riqueza pero que no se revierte en su atención��?, sentencia como toda una política de amplia trayectoria. Sin embargo no lo es y ese es su mayor valor, Yolanda tiene claro que su nueva condición no la va a cambiar, seguirá tomando el metro y saliendo a la calle con sus dos hijas, Natalia de 23 años y Teresa de 20, que nació en España. Se ríe a carcajadas cuando cuenta que los amigos de las chicas no les creen que su madre se vaya a convertir en diputada de la Asamblea de Madrid. Sencilla y agradecida, Yolanda se confiesa una privilegiada, “el mismo hecho de estar en España cuando uno sabe las carencias que hay en Colombia es una bendición, pero lo mejor es saber que entre 20.000 militantes del Partido Socialista yo he sido seleccionada para integrar una lista de sólo 60. No les puedo fallar��?, concluye.