Un vistazo a las exportaciones ¿Qué pasa con los servicios?

José D. Roselló

En un artículo anterior se comentaban algunas cosas sobre cómo las exportaciones matizaban algunas ideas preconcebidas que podemos albergar sobre cuán influyentes, o competitivos, son algunos determinados países, o áreas económicas del mundo. El hecho de que dicho artículo se refiriese a exportaciones de mercancías y no incluyese datos de exportaciones de servicios levantó ciertas suspicacias, fundamentalmente en el terreno de que su omisión podría alterar de forma relevante las conclusiones del mencionado artículo. Merece la pena, pues, echar una ojeada a lo que ocurre cuando analizamos las exportaciones de servicios en lugar de las de bienes.

Con la única cautela de que el periodo comparado es inferior en dos años, porque no constan datos de todos los países comparados antes de 2002, hay pocas diferencias capitales a señalar. Las más relevantes son el relativo menor incremento de los BRIC, que aquí no llegan a duplicar su participación, y el relativo menor descenso de Estados Unidos,  que no pierde una tercera parte sino apenas una quinta. Cabe destacar también la mayor importancia de la Vieja Europa (RU, Francia e Italia), cuyo retrato sale mejorado  por una mayor cuota y una mucho menor pérdida.

El comercio de servicios  mueve un 25% del  dinero que mueve el de mercancías. Su importancia es  comparativamente menor si de lo que se trata es de retratar impacto e influencia. Además, el comercio de servicios crece a un ritmo más pausado: mientras que el de mercancías casi se duplica en estos ocho años, el de servicios se multiplica por 1,5.

Sin embargo, un examen de estos datos también nos proporciona explicaciones, refutaciones y preguntas incómodas sobre cosas que dábamos por hechas. En este caso, más que en la evolución de la cuota, encontramos cosas interesantes en la especialización geopolítica de los servicios.

–Haced clic en las tablas si deseáis ampliar su tamaño–

En las tablas anteriores arriba se muestra un desglose de los servicios más comercializados en el mundo y al lado del nombre de cada servicio se muestra su peso dentro del volumen total. Debajo de cada tipo de servicio se detallan los cinco países más importantes en cada uno de ellos, con su cuota correspondiente al lado. El total de las cuotas significa cuánto del volumen correspondiente a cada servicio acumulan los cinco mayores proveedores.

Los servicios de transportes son aquellos conectados al movimiento de mercancías por cualquier medio, terrestre, marítimo, oleoductos etc. Se trata de unos servicios muy conectados al comercio de bienes; por tanto, los mayores exportadores mundiales suelen ser también los mayores proveedores de este tipo de servicios. No extrañan, por ello, las posiciones de Estados Unidos, Alemania, Japón y Corea del Sur; si se mostrasen diez, países, enseguida veríamos a China, Reino Unido, Francia etc. La nota curiosa la puede aportar Dinamarca, sede de una de las mayores compañías del mundo especializadas en el desplazamiento de contenedores (Maersk). España ocupa la posición decimoquinta en este ranking.

Viajes, también asimilado a Turismo, es el segundo mayor servicio en importancia a escala comercial, del mundo. Inmediatamente se observa cómo la vieja Europa cultural aflora. Estados Unidos y China, por su parte, mezclan el atractivo como destino en un viaje de ocio, con el de ser zonas que atraen inmigración a nivel local y global, ya que, suelen venir asociados a un flujo migratorio en el que parte de él se camufla como turística en primera instancia. España ocupa el segundo lugar a nivel mundial en este servicio, que suele menospreciarse a menudo, como si por ser turístico fuera menos lucrativo o menos importante.

Servicios a las empresas incluye toda la gama de bufetes de abogados, consultoría, call center etc. Es decir, en ellos se anidan todo el proceso de outsourcing llevado a cabo en las últimas dos décadas; no extraña que sea la partida más importante de esta balanza, pero quizás sorprenda que no mucho más que el turismo. No llama la atención la preeminencia de Estados Unidos, Alemania y China, a la que si se incluyeran los datos de Hong Kong se elevaría al segundo puesto con un 9% de cuota. Entre los 15 primeros puestos sorprenden dos hechos. El primero es Irlanda, en el puesto 11, afectada por el importante efecto sede de cara al mercado europeo que ha sido capaz de generar con una regulación muy ventajosa. El segundo es la India, que siendo un país con fama de actor extraordinariamente relevante en esta materia, resulta que tiene una participación muy similar a la de otro país con fama de no serlo en absoluto. Si han malpensado están en lo cierto, España y la India casi empatan en el puesto 12 de esta clasificación.

En cuanto a los Servicios Financieros (comisiones, intermediación etc.), hay que aclarar que se le han añadido los seguros, por ser afines en naturaleza y similares sus rankings. No sorprende encontrar muy arriba a Luxemburgo y Suiza. Tampoco al Reino Unido, por tradición de siglos. Ni a Irlanda por el mencionado efecto regulatorio. Quizás no esperásemos tanto de EE.UU, no solo por el liderazgo, sino por el predominio absoluto, con más de una cuarta parte de este tráfico. Sin embargo, sí son otras cosas las que llaman la atención. Lo primero es lo concentrado de estos flujos, donde los tres primeros países concentran el 50% de la provisión. Lo segundo es, quizás, el relativo poco peso de este tipo de servicios dentro del total mundial: un 9%. ¿Deja más en la economía de un país recibir turistas o recibir capitales? ¿Cuánto proporciona al bienestar de una economía ser un paraíso fiscal? ¿Cuánto de paradisíaco hay que ser para que aquello rente y se note? Consideraciones interesantes siempre al contrapesar el beneficio de desregular mucho o poco. Por cierto, España ocupa el puesto diez en este ranking, entre la India y Japón, Alemania ocupa el 6º puesto, justo tras Irlanda. Para aquilatar posibles consideraciones “piratescas” o sobre regulaciones asfixiantes.

Para cerrar, los datos sobre los flujos derivados del uso de la Propiedad Intelectual, es decir, patentes, royalties, regalías etc. Este flujo es un 6% del tráfico internacional. Flujo concentradísimo. El 70% de los pagos por uso de patentes etc. van a 5 países del mundo. Refleja con mucha fidelidad quiénes son los proveedores de Know-How y quiénes son los consumidores. No sorprende encontrar a Japón, Alemania, Reino Unido y EE UU. Tampoco sorprende, maliciosamente, la ausencia de China (ocupa el puesto 20), por ejemplo. Cabe añadir que dentro de estos flujos se encuentran también todos los relativos a los derechos de contenidos audiovisuales, etc. Ello contribuye a explicar el gigantismo de EE UU en esta balanza.  También explica por qué Estados Unidos se toma muy en serio los asuntos que toquen esta materia. Fue noticia el cierre de Megaupload y es noticia en la campaña electoral americana si China está abusando de ciertas prácticas que la violentan. No es inocuo que Estados Unidos tenga listas de vigilancia donde incluye a los países que considera que violentan de forma flagrante los derechos de sus compañías. España ocupa en este comercio el lugar 17, que puede calificarse de discreto, ya que esta es la partida en la que más bajo se está de todas la analizadas. Es curioso cómo los temas de propiedad intelectual en nuestro país, en lugar de venir asociados al fomento de la I+D o la objetiva mejora a explorar en este aspecto, últimamente se asocian más a “revoluciones de teclado” y a indignaciones con Sinde o Ramoncín. ¿Seguro que es lo único que se debe pensar al respecto?