Un programa para la eternidad

Arthur Mulligan

Si por algo se ha caracterizado el gobierno accidental de Sánchez es por su inconsistencia, reflejo exacto de una debilidad de origen. Un gobierno desiderativo que se ha manejado con los presupuestos del anterior por no reunir los apoyos necesarios para lograr unos nuevos; que ha recurrido al decreto ley para sobrevivir, gastar dinero sin recaudarlo y fiando todo a que sus intenciones se verán recompensadas por un electorado agradecido. ¿A qué precio? Eso importa poco en la política española, muy mal pagada y en donde priman los irresponsables -de extracción funcionarial predominante- y un escaso talento de imprecisos objetivos personales, que van desde una voluntad genuina de servicio al país, pasando por la egolatría que trata de replicar su éxito en otros medios, hasta la inversión en influencia y proyección de negocios particulares.En cualquier caso, el que venga detrás, que arree.

El compromiso nº 45 de los 110 presentados por este PSOE del “as de corazones” anuncia que «convergeremos paulatinamente hacia el promedio de recaudación de la UE» y tras esta solemne y recta intención, pasan a dar rienda suelta al fabuloso mundo de El Dorado, más en concreto, inversión en educación y becas hasta el 5% del PIB; gratuidad de las escuelas infantiles desde los 0 años y de las primeras matrículas universitarias; revisión del copago farmacéutico hasta su extinción ;extensión de un ingreso mínimo vital para paliar la pobreza infantil; recuperar la senda europea de inversión en I+D+ i; derogación de aspectos clave de las pasadas reformas en las pensiones como el índice de revalorización y el factor de sostenibilidad; eliminación de las reformas laborales de Rajoy y Zapatero; salario mínimo hasta los 1200 € mensuales; inversiones de transición hacia un modelo de energías renovables; renta básica de emancipación y así todo, con igual alegría. Muy bien ¿y eso quién lo paga? Pues ni más ni menos que el diferencial de 7 puntos de PIB que mantenemos con la zona euro, un 34,5% frente al 41 % respectivamente.

O sea 84.000 MM de € (7% de 1.200 billones de nuestro PIB ).

Como todos ustedes saben, al igual que en Cataluña, las ficciones tiene consecuencias muy graves, porque inmersas en las subjetividades de los protagonistas, no reconocen la resistencia de las limitaciones objetivas presentes en lo que -cada vez menos personas, es cierto- denominan la realidad.

Pero sí este programa fuera posible, que no lo es, los llamados a realizarlo no pueden ser los actuales dirigentes del PSOE al carecer del talento cuantitativo y cualitativo necesario y mucho menos sostenidos por estructuras políticas débiles y en construcción (P´s y C´s); aunque esto último sirve también para el PP, caso de replicar los arquetipos fiscalmente irresponsables que dominan en la clase política de nuestro país.

Y así nos encontramos con que, de una parte, la política no paga el talento y de otra, que el bipartidismo imperfecto goza de una excelente salud de hierro.

Pero como dice (sin aplicarse el cuento) el peripatético Errejón «la ciencia política es siempre un conocimiento aplicado, partisano. Siempre se piensa desde unos valores, desde un afecto científicamente indecidible, propio y que estimamos mejor. El contraste de estos, y no la quietud, es el motor de la libertad y el progreso social.»

En esta loa al activismo descansa el secreto de la utilidad, del valor tangible en la presentación de un programa hecho de humo y esperanzas, palabras que acarician los oídos de un cuerpo electoral cuarteado en la intemperie de la crisis.

El programa participa de la misma irresponsabilidad que a mayor escala se practica en la Eurozona mediante el expolio a los ahorradores de los rendimientos de su dinero para salvar el euro mediante la subvención masiva de sus gigantescas bolsas de endeudamiento soberano y estimular de ese modo la actividad económica. Así, lo que era excepcional, porque excepcionales fueron sus causas, pasa de lo anecdótico a lo sintomático ya que un lugar común predice que las reformas estructurales no gozan del fervor popular; implican pagar hoy el precio de los beneficios de mañana y ningún político apetece llevar la palma del martirio en su mano. Sin embargo, son la base del saneamiento de una economía de frágiles equilibrios.

Y para que no falte de nada, aunque el programa no se detiene en estos asuntos, la cacharrería federal, federalista y federalizante tiene cada día más hambre, más agravios y pide más y más dinero, mediante la propagación de sus poco menos que santos deseos de “ profundización en el autogobierno ”algo que merma recursos en otras regiones y atenta contra un principio central para la financiación de los servicios públicos de manera justa: se contribuye por capacidad y se recibe por necesidad, con la notable excepción del País Vasco y Navarra, receptoras netas en lugar de contribuyentes merced a su derecho histórico.

Bien, se opinará que estos son hechos no imputables a este PSOE y más bien herencia recibida por la irreflexión de muchos y la inacción correctora de todos. Pero España se enfrenta todavía a un incendio iniciado por un Maragall que en su ambición para llegar al poder resucitó el conflicto identitario y propuso un nuevo Estatut como remedio. La colaboración del siempre inconsistente Zapatero para animar lo que saliera y aislar de ese modo a la derecha en Madrid, abocó al TC a decir lo que no podía evitar decir: el nuevo Estatut era inconstitucional. Para rematar la faena apareció un Mas que en 2012 ya percibía la gravedad de la crisis económica y sus efectos en Cataluña.

Las pocas tranquilizadoras expresiones de Iceta sobre la posibilidad de un indulto a los rebeldes o los porcentajes para retomar la vía de un referéndum y la ambigüedad de Sánchez y su Ministra Meritxell, en los contenidos de entrevistas y negociaciones con el levantisco Torra, no permiten concebir un proyecto sólido para la recuperación económica de una zona vital para el conjunto de la economía española, al carecer de un mínimo de estabilidad.

Veremos si la campaña electoral afina las propuestas, las complementa o las anula y, en todo caso, tensiona esa inercia natural hacia la pereza irresponsable alimentando la energía imprescindible para afrontar una situación de emergencia, que en mi opinión, es en la que nos encontramos.

2 pensamientos en “Un programa para la eternidad

  1. El grave error de los que critica el gobierno de Peter Sánchez es que tienen la necesidad imperiosa de culparle de todo lo que hacen los demás.

  2. No , de ninguna manera ; el programa no lo han hecho los demás , es el del PSOE y ya veo que no se lo ha leído. De eso trataba mi escrito , de la financiación de ese programa y sus problemas.
    No trataba de opiaceos , cannabis o de la toxicidad de la tortilla de patatas.

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