Un par de pistas para Pedro Sánchez en el debate

LBNL

A punto de empezar la campaña electoral propiamente dicha, esta noche El País nos ofrece en formato novedoso un debate a tres con Sánchez, Rivera e Iglesias, que según la última encuesta del diario figuran en segunda, segunda y cuarta posición, con los dos primeros supuestamente ya empatados. Lo novedoso del formato no es tanto que lo emita un periódico en video por su página web como que el candidato de la primera fuerza política en los sondeos – y actual Presidente del Gobierno – haya rehusado comparecer. Como tampoco comparecerá en el siguiente debate organizado por Antena 3 para el próximo día 7 aunque en esa ocasión, los organizadores han aceptado la participación de la Vicepresidenta Saenz de Santamaría, que El País rechazó. Con buen criterio porque no es de recibo que uno de los principales candidatos a gobernar se niegue a debatir, con la única excepción del debate que mantendrá en exclusiva con Pedro Sánchez el día 14. En cualquier democracia consolidada, la actitud de Rajoy sería intolerable y propiciaría un varapalo político y electoral. En España no. En España el PP está acostumbrado a pedir debates cuando no gobierna y resistirse a ellos cuando sí lo hace. Y no pasa nada. Así nos va.

Desde la óptica de cada candidato, el debate puede ser una oportunidad para ganar votos o una amenaza pero para el electorado, los debates son una herramienta fundamental para poder contrastar las propuestas de los diferentes partidos y la credibilidad de quiénes están llamados a ponerlas en práctica. Dada la renuencia de uno de nuestros principales partidos políticos, lo suyo sería regularlos por ley, algo que resultaría inconcebible en EE.UU., en Reino Unido y en los países de mayor solera democrática, la mayoría de los cuales son vecinos nuestros, algunos con democracias más jóvenes (por ejemplo, los bálticos). Lamentablemente, Zapatero, que se distinguió por debatir tanto si le venía bien como si no, no se ocupó de legislar al efecto, como sí hizo con algunos otros asuntos para los que no sería neceario en cualquier país con buenos usos democráticos (por ejemplo, la necesidad de recabar la autorización del Congreso para mandar tropas al extranjero).

El caso es que los tres jóvenes se verán las caras esta noche. Rivera e Iglesias ya lo han hecho en un par de ocasiones y sin duda, apuntarán a Sánchez como objetivo principal. Superado ya claramente por Ciudadanos, arañarle votos al PSOE haciendo ver que es lo mismo que el PP, es prácticamente la única opción que tiene Podemos de conseguir un resultado menos malo. Menos malo en comparación con sus ensoñaciones de victoria hace sólo unos pocos meses. Basta recordar aquella performance de Iglesias en el Círculo de Bellas Artes mientras el Congreso celebraba el Debate sobre el Estado de la Nación, situándose como jefe de la oposición y futuro Presidente.

Si Rajoy hubiera comparecido, quizás Iglesias habría podido conseguir algunos votos asestándole mandobles retóricos más fuertes e ingeniosos que los otros dos pero sin duda a quien más perjudica la incomparecencia del Presidente del Gobierno es a Rivera, que – aunque escasas – tiene alguna opción de ganar y se beneficiaría mucho situándose en medio de la previsible refriega entre Rajoy y Sánchez, con propuestas equidistantes entre las de ambos y guarnedido por su mejor oratoria.

Pese al previsible asedio de Rivera e Iglesias, el debate de esta noche ofrece a Sánchez una oportunidad para llegar a mucha gente que el día 14 no pondrá la tele para escucharle frente a Rajoy. Rivera e Iglesias tienen mucho tirón entre grupos de gente que han desconectado de los partidos tradicionales. El PSOE no ha desgranado, que yo sepa, ninguna propuesta verdaderamente atractiva para los próximos cuatro años pero las que hace no llegan a la ciudadanía. En parte por la levedad del candidato pero también porque son legión quienes directamente no prestan atención ninguna a la clase política tradicional, por más que Sánchez sea jóven, guapo y novedoso. Lo malo es que, aparte la falta de propuestas atractivas hasta la fecha, en el debate a las elecciones para la Secretaría General del PSOE, Sánchez fue bastante gris. Sabedor de sus mayores apoyos entre los barones regionales, jugó a la defensiva, a no perder. Quizás esta noche, con Rivera pisándole los talones si no aventajándole, salga a ganar y demuestre que tiene hechuras de líder. Tengo pocas esperanzas pero nada me gustaría más que volver a sentir algún tipo de atracción por las ideas desplegadas por el líder del partido en el que todavía milito.

Para ganar, Sánchez tendría que mostrarse muy comprensivo con Iglesias en cuanto al diágnostico al tiempo que humillándole amablemente respecto a las soluciones que propone. No se trata tanto de acusarle de chavista como de subrayar que pese a grave crisis socio-económica en la que nos encontramos, la España de hoy no tiene nada que ver con la Venezuela pre Chavez. Es relativamente sencillo: cabe citar la cifra de homicidios y la de médicos per cápita, y a continuación señalar que incluso en la situación en la que estaban allá, las soluciones chavistas la han empeorado. Y luego referirse a Ecuador, Bolivia o Perú, citando varios ejemplos de cómo sus gobernantes populistas han mantenido una política económica de mercado, y descabellar citando al pobre Tsipras, que tenía buenas intenciones pero que, como has podido ver, querido Pablo, ha tenido que adaptarse a la realidad. Y ya no volver a dirigirse más a él durante el resto del debate.

Con Rivera sería más complicado pero no imposible. Por ejemplo, seguramente tendría bastante impacto ofrecerle que se integre en el Partido Socialista si de verdad no es de derechas como arguye. Nosotros hemos sentado la mayoría de las bases del Estado Social y de Derecho que dicta la Constitución y de las que tanto te enorgulleces, y fuimos los primeros en establecer primarias o actuar para mejorar la independencia de los medios de comunicación públicos. Está muy bien que lleguéis con nuevas energías pero a nosotros ya nos pasó lo de ganar las elecciones casi sin cuadros y de ahí vinieron Roldán y otros así que ten cuidado, porque estáis creciendo mucho pero se os junta gente muy poco recomendable. Mejor te iría a tí y a tus compañeros, integrándoos en el Partido Socialista y haciendo piña contra la corrupción del PP y su nefasta gestión económica. Salvo que realmente sigas siendo de derechas. Si eres verdaderamente de centro, vente al PSOE, compite en nuestras primarias y no dudes de que, incluso si no ganas, serás más útil ayudandonos a desalojar al PP del poder.

Si Sánchez siguiera una línea argumental parecida, de seguro Rivera contra atacaría denostando la incapacidad del PSOE para poner coto a la corrupción, hacer frente a la crisis y regenerar la vida democrática. Pero ahí Sánchez podría ponerse serio y subrayar que desde que está al mando del partido ha sido implacable con todos los imputados por corrupción y que él, jóven como tú pero con algo más de experiencia, tiene tanto o más interés y desde luego capacidad para sacar a España definitivamente de la crisis – a toda España, también a los autonómos como repites pero no sólo a ellos, también a los asalariados, a los pensionistas, a los parados… – así como para regenerar la democracia española. Y ahí cabría meterle una cuchillada a Rivera: Coincido contigo en denunciar la corrupción rampante en Cataluña pero estarás conmigo que quienes la denunciamos hace años fuimos los socialistas cuando la famosa referencia de Pascual Maragall al tres por ciento. Yo no estaba ahí y lamento que no fueramos a los tribunales pero no me explico por qué tú – que si estabas ahí y eras testigo de lo que estaba pasando – no lo hiciste. Y no me digas que lo hiciste pero no nos enteramos fuera de Cataluña porque cuando te aliaste con la ultraderecha para las europeas – en un error que te honra haber reconocido después – sí que nos enteramos. Seguramente no lo hicisteis porque sois un partido pequeño, sin experiencia ni cuadros y no pudisteis – y no te lo echo en cara, simplemente te lo señalo – y por eso te digo que podrías conseguir los objetivos que dices perseguir mucho mejor desde dentro del PSOE. Y lo mismo le digo a Pablo, pero claro, en tu caso cabe la duda de si realmente eres de centro izquierda, y no me refiero sólo a lo de negarle tratamiento sanitario a los inmigrantes que trabajan pero tienen la desgracia de no tener papeles…

No se trata de ser confrontacional. Al contrario. Las puyas hay que lanzarlas con tono amable, voz melosa y un esbozo de sonrisa en los labios. Haciendo daño político al contrario y quien sabe si sacándole de sus casillas. Rivera is on fire, que dirían los americanos, es decir, es un valor en alza. Gusta, comunica, transmite… pero tiene muchos flancos débiles y Sánchez tiene la oportunidad de ir a degüello y sorprendernos a todos dejándolo a remojo. Y luego abrazarles a los dos y renovar su oferta de que vuelvan al redil, situándose como la verdadera – la única – alternativa factible a la zafiedad e incompetencia del PP.

Por lo demás, la CUP ha hecho buena su promesa de no investir a Mas y el Sultán catalán está más cerca cada día de su amortización política definitiva. En cambio, el otro Sultán, el de verdad, el turco, le sacó ayer tres mil millones de euros a la Unión Europea a cambio de frenar el torrente de inmigración que amenaza con cargarse los principales logros de la Unión Europea. ¿Será Sánchez capaz de erigirse en Sultán del debate esta noche?

Lo bueno de tener que escribir un artículo la noche de los domingos es que puede uno darse libremente a la política ficción…