Un gobierno de izquierdas de coalición: Posible y necesario

Luis Camprubí

Estas semanas de entre-elecciones permiten que la cuestión de la conformación del gobierno de España pueda ir siendo debatida, desarrollada y negociada con un poco más de tranquilidad, discreción e inteligencia en su gestión que en anteriores ocasiones. Que queden abiertos los escenarios hasta junio permite pues que se puedan escuchar ahora con más matices y profundidad distintas voces y razones.Para aquellos que prefieren un gobierno con una agenda progresista y redistributiva ambiciosa, que sea estable y proyecte estabilidad a lo largo de un plazo de tiempo razonable como es una legislatura larga, que pueda abordar suficientemente la transformación productiva y sostenible necesaria, que sosiegue la polarización nacionalista, y que pueda intervenir con mayor fuerza y cohesión de partida en las distintas carpetas europeas perece obvio que la configuración de la mayoría que dirigirá el país debe ser de una coalición de gobierno entre Partido Socialista y Unidas Podemos. Un gobierno de coalición además puede conectar mejor con ese deseo difuso y extendido que los cambios sean tranquilos y con certidumbre y previsibilidad respecto al futuro. Si además es gestionado con inteligencia por parte de ambos actores puede relacionarse mejor con la necesidad y aspiración amplia que el debate político esté menos dominado por el conflicto partidario y más por la confrontación de proyectos y propuestas.

Contrariamente a otros momentos históricos, parece que el automatismo del “no es posible que lo que hay a la izquierda de la socialdemocracia esté en el gobierno estatal” ya no funciona. No está escrito de antemano el resultado por lo que conviene huir de determinismos y profecías auto-cumplibles. Los poderes fácticos y los intereses creados por supuesto siguen refractarios y opuestos a la idea. Pero la autonomía de la política y los márgenes de lo posible según la geopolítica (el “veto atlántico” ya no tiene el mismo peso y rango) en este sentido parecen ahora un poco mayores.

En perspectiva histórica desde hace décadas podemos observar cierta convergencia y síntesis superadora. Superadas las confrontaciones acerca de la paz y la guerra en la Primera Guerra Mundial. Cambiado absolutamente el contexto de las aproximaciones y visiones derivadas de las vías de la IIª y IIIª Internacional. Hechas obsoletas las necesidades de alineamientos férreos en el periodo guerra fría. Y finalmente dejadas atrás la subalternidad acrítica a la hegemonía neoliberal por parte de unos (se intuye cierta vuelta pendular) y la fascinación por la irrelevancia y la burbuja ideológica por parte de otros. Parece pues que los condicionantes ideológicos insalvables a priori entre ambas corrientes ideológicas y espacios políticos serían salvables.

Además, sin ninguna voluntad de esconder las diferencias que son ampliamente conocidas, se aprecia que en las grandes cuestiones de proyecto político y concepción de sociedad –en la mayoría de cuestiones de hecho desde hace décadas- existe consenso: Defensa de la democracia pluralista, del pluralismo político y de la auto-contención de los partidos en la gestión del poder; defensa del estado del bienestar y de un sector público relevante en distintos ámbitos; voluntad que los cambios redistributivos y de conquista de derechos sean graduales y su consolidación sea por la vía de la hegemonía y la reforma; asunción de los límites del planeta; aproximación flexible y diferenciada a la confrontación respecto al capitalismo según sectores productivos/estratégicos, con mix plural de formas públicas para su contención (participación, regulación, titularidad…) , y focalizada en los aspectos de la actual fase (neoliberalismo); y finalmente entender que el espacio europeo puede permitir superar los limitaciones del estado-nación frente a los retos que superan su escala.

A nivel programático para esta legislatura se pueden encontrar algunas diferencias entre ambas fuerzas políticas, pero ninguna insalvable. De hecho las diferencias en el programa son más de cantidad que de calidad. En la mayoría de ámbitos podemos encontrar grados de intensidad diferentes en las propuestas, sean mayores porcentajes de recursos, de centralidad de la exigencia, de ubicación en el eje conflicto-cooperación con terceros, o de ambición temporal… pero apenas propuestas antagónicas.

Finalmente, para lo que son los tres grandes retos del país la aproximación es convergente y coincidente: a) Incorporar la igualdad en la salida de la crisis, en la superación del exceso de austeridad y en el cambio productivo; b) Decantación hacia la desinflamación y el diálogo partiendo de la Constitución y el Estatut en la cuestión catalana y territorial, abandonando propuesto divisivas y polarizantes; y c) Ser actor relevante en la UE para impulsar reformas democratizadoras y de mancomunar para el interés general capacidades fiscales y políticas macroeconómicas.

Existen muchas modalidades de colaboración entre ambas fuerzas para la gobernabilidad del país. Es sabido que ahora mismo -dicho a lo grueso- en el PSOE prefieren un acuerdo parlamentario de legislatura, y en UP prefieren un acuerdo de gobierno compartido. Estas posiciones de partida deberían poder evolucionar a partir de la negociación y seguramente es posible encontrar articulaciones creativas que puedan satisfacer las aspiraciones de ambos. De hecho, entre ambas propuestas (y dentro de cada una de las dos) hay multitud de formulaciones posibles, así que la flexibilidad y la inteligencia política deberían encontrar la vía sin tener que quedar atascados en la etiqueta. Se pueden pensar propuestas ministrables para algunos ministerios “sensibles” que sean de afinidad compartida y sin exceso de vinculación/identificación partidaria. Se tiene que contemplar con igual interés el “subgobierno” así como agencias y organismos reguladores. Se pueden pensar fórmulas de deliberación previa y de fiscalización cruzada para aquellos espacios que queden bajo la influencia de un solo actor. Y también se puede pensar un horizonte temporal para una incorporación gradual o en estadios, a partir de la evolución de la colaboración.

La legítima lectura según interés/crecimiento orgánico-partidario lógicamente no se puede pedir que sean ignoradas por ambos actores, aunque sería deseable que no fuera lo más determinante. Son perfectamente comprensibles la voluntad del PSOE de disponer de mayor autonomía y de operar con cierta geometría variable, y la voluntad de UP de poder influir más efectivamente, ser reconocible como útil y gestionar parcelas de poder. Sin embargo, deberían matizarse el pensamiento de suma-cero y las interpretaciones que vinculan a modo de ley universal el interés para el PSOE en acuerdo limitado a la estabilidad parlamentaria, y para UP la entrada en el gobierno, de forma que no deberían ser tomadas como inexorables al ser muy contexto-dependientes y modificables según la inteligencia relativa de cada actor. Existen mecanismos que actúan en sentido contrario (y contra-intuitivos) a la lógica pensada por ambos y resulta difícil pensar el peso de cada factor a priori y si se neutralizan de alguna manera. Existen ejemplos a todos los niveles donde el socio mayor de un gobierno es quién mejor rentabiliza la acción y también otros ejemplos que es quién sufre mayor desgaste. En colaboración parlamentaria también hay casos en qué el que apoya externamente no rentabiliza el compromiso y otros en que su apoyo selectivo es una oportunidad de diferenciación. En un horizonte cercano no disponemos de un ejemplo de gobierno de coalición de izquierdas estatal en un país de la Europa occidental para lecciones definitivas, pero se pueden extraer ideas en sentidos diversos – no concluyentes- del acuerdo parlamentario en Portugal, o de los gobiernos regionales en Valencia o en algún Länder alemán.

El equipo dirigente de Podemos parece enfocar ahora las negociaciones con saber hacer. Discreción, nada de líneas rojas ni aspavientos, voluntad de llegar acuerdos, el reparto de responsabilidades al final, construcción gradual de la confianza, y reconocimiento de las posiciones del otro. Sin embargo, la negociación con el Partido Socialista es sólo una parte de las negociaciones, diálogos y reuniones necesarias. Deberían explicarse los objetivos y propuestas, entre otros, a los principales actores socioeconómicos del país y a algunos poderes fácticos. Por supuesto reunirse con los sindicatos, pero también con la CEOE. Podemos debería reunirse con el empresariado para explicarle su programa de gobierno, y recibir sus objeciones. Es importante señalar que el programa fiscal puede tener un impacto redistributivo de rentas y por lo tanto un pequeño impacto en la cuenta de beneficios de algunas compañías en expansión, pero que es un programa pensado para un crecimiento económico inclusivo y para la estabilidad y estabilización macroeconómica y por lo tanto las alertas de riesgo económico están fuera de lugar. Así mismo, debería ir a Bruselas para plantear las grandes líneas del programa y recibir los comentarios pertinentes en reuniones con los niveles que procedan de la Comisión Europea y de la OTAN. Sería muy interesante que ambas instituciones conocieran los detalles y matices del programa de primera mano, alejando las distorsiones de los mensajes filtrados por los actores políticos y mediáticos con interés en imposibilitar esta opción de gobierno.

El veto apriorístico a la participación en el gobierno o la posibilidad de colapso de la investidura debería desterrarse desde ya para que ambas potenciales pulsiones no se acaben auto-cumpliendo y apareciendo como accidente. Existe la posibilidad para un buen acuerdo que beneficie al país (y al proyecto de ambas fuerzas) y parece factible. Un cambio tranquilo además que conecte con la voluntad de desinflamación de la política y con la aspiración de certidumbre para el futuro y de progreso compartido. No habría que desaprovechar la oportunidad. 

4 comentarios en “Un gobierno de izquierdas de coalición: Posible y necesario

  1. En mi opinion hay una serie de cosas a las que te tienes que acostumbrar si se gobierna.
    – A que con mucha probabilidad no vas a poder hacer lo que quieres, porque necesites negociar apoyos
    – A que con mucha probabilidad no vas a poder hacer lo que quieres, porque necesites considerar otros puntos de vista, otros intereses
    – A que, con mucha probabilidad, no vas a poder hacer lo que quieres porque existen leyes, repartos competenciales, procedimientos administrativos.
    – A que con mucha probabilidad, no vas a poder hacer lo que quieres, porque existen compromisos previos de anteriores gobiernos, que de una u otra manera, te involucran
    – A que con mucha probabilidad, no vas a poder hacer lo que quieres, porque existe la restricción presupuestaria
    – A que con mucha probabilidad, no vas a poder hacer lo que quieres, porque existen instancias supranacionales que, de alguna u otra manera restringen tu actuacion.
    – A que con mucha probabilidad, vas a defraudar cantidades ingentes de sueños que la gente deposito en ti. Algunos por las razones anteriores. Otros porque no eres dueño de lo qu la gente deposita en tí.
    – A que con mucha probabilidad, te van a poner freir los afines y tibios, porque ya «te has vuelto un político»
    – A que con mucha probabilidad, te van a poner freir los contrarios, porque es lo que llevan haciendo toda la vida, les encanta, se les da bien e incluso algunos, para eso cobran.

    Si se puede sobrevivir a todos esos pequeños minitraumas sin volverte loco o paranoico; sin perder tu propio rumbo, pero moviendote con habilidad en el mundo en el que estás y sin caer en la megalomania que te da siempre el ser escuchado, pero aceptando que eres un lider, entonces oye, a lo mejor la cosa sale hasta bien,

  2. Un emocionado recuerdo para Alfredo Pérez Rubalcaba en estos momentos angustiosos.
    Un político necesario , uno de los grandes .

  3. Triste por las noticias que llegan de Alfredo Pérez Rubalcaba. Todo mi ánimo y un abrazo a su familia.

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