Un error banal

 Guridi

El día 14 de abril de 2015, en el aniversario de la proclamación de la II República Española, el Partido Popular prosigue con su rodillo legislativo, dañando todavía más la calidad democrática de nuestro país y haciéndonos retroceder en el tiempo con sus Infames “retoques” a la Ley del Aborto.

 Ese día, en el que se recuerda con sorna el republicanismo de pose del PSOE, cuando se va a votar una ley que trata un tema en el que la ciudadanía aún nos percibe como garantes de algún derecho y alguna libertad, Pedro Sánchez se equivoca de botón y vota a favor de la reforma “popular”.

Los de Podemos, viendo que dejamos la yugular a la vista, se lanzan como hienas, a mofarse del error del atractivo secretario general socialista, llenando con bromas, insinuaciones y teorías de la conspiración el hueco que a ellos les dejó Bescansa, al decir que el aborto no es un tema prioritario, porque a ella no le sale bien colocado en ninguna encuesta.

“¡Ha sido un fallo tonto!” Se apresuraron a decir desde Ferraz, “¡Un error banal! ¡Le podía haber pasado a cualquiera!”. Es cierto. Es tonto y es banal. El error no oculta en absoluto la involución democrática que el PP sigue implantando con mano firme, ni tampoco la vacuidad nihilista de “Podemos”, que ven que se quedan sólo en golpes de efecto y dramas con guión, sin arañar mucho más allá de los votos de IU en sus mejores tiempos.

Pero lo que le podía haber pasado a cualquiera, no le ha pasado nunca, jamás, a ningún secretario general del PSOE.

Que ese error banal lo cometa Pedro Sánchez con un tema nada banal, en un sitio nada banal, como la Cámara Baja, demuestra la banalidad que emana permanentemente de él. Alguien que se tome en serio su labor no comete errores de esa clase.

Y, por otro lado, afirma la fama de torpe de la que Pedro Sánchez no se consigue librar, con sus confusiones de fechas, sus contradicciones permanentes, o aquel chusco episodio de programar mal el GPS en EEUU. Imaginad a Pedro Sánchez, nervioso, discutiendo con Junior I (De la Rocha) y Junior II (Moscoso), si se habían equivocado de ruta o no. O peor, imaginadle tranquilo, pensando que en EEUU la gente aguanta desplantes y retrasos escandalosos como aquí.

Equivocarse con el botón de votación es un error tonto, es verdad, pero es la clase de error que no se puede cometer cuando eres el líder de tu partido Y tiende a confirmar otra percepción de la que Pedro Sánchez tampoco se puede librar estos días: que el error es él.

 Ya dije hace tiempo que Sánchez se toma su labor al frente del partido como una mezcla entre estar en un concurso televisivo y unas vacaciones pagadas. Su segundo, Luena, es un absoluto desastre que rompe más de lo que arregla. Están tan desesperados, que recurren a Felipe González para que les saque las castañas del fuego, cuando precisamente en esta etapa de nuestra política, lo peor que puedes hacer es exhibir a Felipe González para apoyarte en él. 

Un error banal, como banal fue la Conferencia Municipal. Deslucida, escasa de asistencia, gris en contenidos y con candidatos y secretarios provinciales nerviosos; sin saber qué pintaban en Madrid cuando no se les dejaba aportar nada y muchos de ellos aún no tienen listas de sus municipios. 

Cuando nos avisan de que el error de Sánchez no debe ocultar la terrible estela que el PP está dejando a su paso, tienen razón. Pero que ello tampoco oculte que el PSOE de Pedro Sánchez no está a la altura. Y cuanto más personalice en él, menos lo estará.

Y es que Pedro es así: es humano, comete errores, pero también es banal. Ya se avisó de ello.