Un año en blanco

 Guridi

Hace ya más de un año que Pedro Sánchez es el Secretario General del PSOE. Merece la pena echar la vista atrás y comprobar hasta qué punto se han cumplido las promesas que realizaron entonces, ver dónde están cada uno de los personajes y comprobar si los hechos que se esgrimían en los debates eran ciertos o no.

Por el lado tragicómico, los que eran “el ala de la verdadera izquierda en aquellos momentos hoy están desaparecidos. Alberto Sotillos se ha marchado del PSOE, fundando un nuevo partido. Se ha llevado consigo a Beatriz Talegón, la que fuera jefa de campaña del apacible Pérez Tapias. Lo siento por Alberto y Bea porque, a su manera, son voces necesarias; por molestas que resulten.

Pérez Tapias, sin embargo, continúa hablando solo en Twitter, soltando peroratas llenas de moralina. Quizás para expiar el haber sido el instrumento de los barones del partido para quitar de en medio a Madina. Tapias no lo reconocerá nunca, claro. Pero es que Tapias no hará nada útil. Habla cuando sabe que no se le escucha y calla cuando debe de hablar –como en el Comité Federal, donde se encargó de conseguir asientos para él y sus vetustos colegas de Izquierda Socialista-.

Madina sigue siendo discreto. Dijo que no iba a estorbar, ni a “chaconear”. Y lo está cumpliendo. Es el único de los tres candidatos que se votaron entonces que es está siendo coherente con lo que prometió. Ahora que los barones le buscan, porque se han arrepentido de haber puesto a Pedro, Madina sigue sin estar dispuestos a enjuagues y a esconder proyectos rancios detrás de su persona.

Pedro Sánchez está feliz. Sigue siendo como era cuando trabajaba en Ferraz: fuerte con los débiles y débil con los fuertes. A lo largo de este año no ha demostrado nada, excepto que se podía cargar a Tomás Gómez, que es tan válido políticamente como él.

Gracias a la labor de muchos y muchas abnegados militantes socialistas , las elecciones municipales y autonómicas no se han convertido para el PSOE en la debacle que se preveía que podían ser.

Los errores de Podemos, además, pueden garantizar que muchos de los votos que iban a ir dirigidos a ellos vuelvan a la abstención, por lo que existen serias posibilidades de que Pedro Sánchez sea el próximo presidente del Gobierno.

Sin embargo, si uno se para a pensar en lo que ha hecho, tampoco sale mucho. Forma comités, grupos de trabajo y convoca reuniones sin fijarse en si ya tiene a gente trabajando en lo mismo. Funciona en modo “búnker”, aislado del resto de un partido al que exige fidelidad perruna sin haber hecho nada por ganarse su lealtad. Rescata a Jordi Sevilla, ninguneando a De La Rocha (junior) para que el ex ministro pueda seguir diciendo las cosas más molestas en los momentos más inoportunos.

Pero puede que sea el próximo presidente del Gobierno. Como socialista no sé si alegrarme o no.