Tres días más de vacaciones (por sugerencia de Angela Merkel)

Víctor Gómez Frías

Reducir el tiempo de trabajo puede presentar beneficios económicos y sociales

Mariano Rajoy ha visitado a Angela Merkel los pasados 31 de agosto y 1 de septiembre, fechas en las que aún muchos españoles concluyen las vacaciones y reinician el trabajo (los que lo tienen). La canciller volvió a deshacerse en elogios hacia las “reformas” impulsadas por el líder popular, abandonando el displicente tono hacia nuestro país que agitó cuando le convenía electoralmente y no teníamos un gobierno conservador (por ejemplo, en 2011 manifestó que “no podemos tener una divisa común y que unos tengan muchas vacaciones y otros muy pocas”, aludiendo a España en su discurso).

La realidad es que, en España, las horas de trabajo reales son mayores que en Alemania, ya sea en cómputo semanal (aproximadamente dos horas más) o anual, y disfrutamos de un menor número de días libres (vacaciones más festivos). Si se tendiera a esa armonización de jornadas laborales en Europa, los trabajadores alemanes tendrían bastante que perder y los españoles algo que ganar. Así que podemos coger el guante y plantearnos si se puede trabajar menos en España.

Recordemos también que el gobierno popular, nada más ganar las elecciones, intentó demostrar su firme voluntad de actuar en nuestra estructura productiva anunciando la falsa buena idea de pasar los puentes a lunes (copiada en realidad a la CEOE). Esta medida hubiese tenido ventajas como también inconvenientes, pero en cualquier caso ha quedado en nada, es decir, en una prueba más de la inconsistencia de la política económica del PP.

Se propone aquí aumentar en tres días las vacaciones legales en España, eliminando a la vez dos días festivos. De manera simplificada, ¿cuáles serían las consecuencias de esta medida?

Las ventajas para los trabajadores son evidentes: un día libre adicional, sin reducción de sueldo (quizá los nuevos contratos sufrieran un ligero descuento). Pero, ¿cuál sería el impacto sobre la competitividad de las empresas? De fondo, está que el efecto positivo sobre la conciliación no solo redunda en beneficio de los trabajadores, hay que considerar también los efectos secundarios en las empresas que contrataran a empleados más “frescos y satisfechos”, e incluso, a nivel macro, un sutil aumento de la capacidad de España para atraer o retener trabajadores (sobre todo cualificados).

Al suprimirse dos festivos, se aumenta en dos los días laborables anuales, pero al concederse a la vez tres días de vacaciones más, para cada trabajador supondría reducir en uno su número de días trabajados al año (aproximadamente el 0,5%). Muchas empresas tienen una actividad suficientemente fluctuante y flexible como para asumir ese 0,5% de menor dedicación, del mismo modo que se absorben las “puntas” que con frecuencia exigen más horas de trabajo. Además, se vería reducido el impacto que suponen los puentes en muchas organizaciones.

Por el contrario, las empresas de servicios que estén más condicionadas por la apertura al público y gran parte de la industria, sí podrían ver sus costes salariales ligeramente incrementados por turnos adicionales u horas extra. No obstante, muchas obtendrían también ventajas mayores por dos días laborables más que les permitiría aumentar su facturación e incrementar la tasa de uso de su inversión en equipamiento e inmuebles. Además, el ocio es un sector muy dinámico, y muchos sabemos que se tiende a gastar bastante más en tres días de verdaderas vacaciones que en tres “tristes miércoles” festivos.

Si la medida mereciera atención, cabría preguntarse también si resultaría adecuado implantarla precisamente cuando aún no ha cesado la crisis y el altísimo desempleo. El paro superior al 20% (y que llegó hasta el 26%) que desde hace años padece España supone un triste hito, pero encuentra de todas formas un suelo alrededor del 10% desde hace décadas. Aun esperando que el ciclo mantenga una tendencia favorable, por el momento hay que enfrentarse al mal crónico de que un alto número de personas tienen escasas posibilidades de ser empleadas, y que la mejora es demasiado lenta.

Por eso, en términos sociales, resulta acertado proponer medidas que contribuyan a repartir mejor el trabajo entre quienes han logrado acceder a él y quienes tienden a encontrarse excluidos. Reducir un 0,5%% el número de horas legales de trabajo, supone un pequeño avance en ese sentido.

Por último, ¿es razonable plantearse esta medida en el contexto de la globalización donde sabemos que el mundo occidental está perdiendo la batalla de la competitividad? Se trata de una pregunta muy amplia, quizá más ideológica que económica, para lo que nos limitamos a esbozar una respuesta.

Resulta indudable que en los viejos países desarrollados resulta necesario realizar reformas que ayuden a nuestras empresas a competir dentro del mercado global. La mayoría de estos ajustes suponen sacrificios en las condiciones de trabajo, en favor de los intereses empresariales (contención de sueldos, despidos más flexibles) o buscando garantizar la subsistencia del costoso sistema de bienestar social (retraso de la edad de jubilación).

Pero resulta equivocado considerar que nuestro modelo económico está ya sobrepasado, y que la única solución consiste en ir desmontando sus ventajas sociales para recuperar terreno respecto a modelos más competitivos. Debemos realizar ajustes, pero no renunciar a los grandes principios que cimientan un progreso que busca ser eficaz, pero también justo y solidario.

Por eso, ya que por un lado estamos volviendo a condiciones más duras para los trabajadores, es importante que seamos creativos buscando medidas que, con un impacto económico neutro, permitan recuperar beneficios sociales. Aumentar los días de vacaciones y reducir el de festivos podría ser una buena decisión, como también resulta esencial avanzar en la conciliación trabajo-familia promocionando medidas de flexibilidad laboral.

 

2 pensamientos en “Tres días más de vacaciones (por sugerencia de Angela Merkel)

  1. Creo que los ingenieros envidian a los economistas lo sugestivo de los temas que les ocupan. En cambio los economistas envidian a los ingenieros la certeza racional y lo inapelable de su metodologia.
    Acabado el conciliador proemio, dos reflexiones:

    – Me parece muy bien el trade-off entre dos dias festivos por tres de vacaciones, efectivamente parece que hay algo que ganar en terminos de costes.

    – Solo desde unas perspectivas microscópicas, “scroogianas”, contadoras de centimos, se puede pensar que la productividad de un pais, no ya su competitividad (a saber que sea eso!!!) dependa de tener , sobre 365, dos días mas de vacaciones que otro.

    Muy bienvenido a D Victor, que espero, se quede.

  2. Buenos días, agradezco la brillante exposición del articulista de hoy y el comentario de Laertes que parece sugerir un interesante debate. No tengo nada que añadir de momento, excepto el comentar que me parece interesante la reflexión del último párrafo del articulista en la que hace referencia al necesario avance en la “conciliación trabajo-familia promocionando medidas de flexibilidad laboral”. Resulta refrescante la utilización del término “flexibilidad laboral” en este sentido, que no es el que habitualmente se le da: en boca de empresarios y políticos de “reformas laborales para el crecimiento económico” sabemos muy bien lo que quiere decir: una reducción de los derechos de los trabajadores con el consiguiente empeoramiento de sus condiciones y contratos de trabajo.
    La flexibilidad laboral en el sentido que la utiliza Gomez Frías es fundamental para esa difícil conciliación trabajo-familia que, en España, con los horarios de trabajo y salarios actuales de los trabajadores, ya no es que sea difícil, sino que es imposible, de no ser por la intervención masiva de los abuelos (ayer oía un dato abrumador: si antes de la crisis la proporción de familias que recibían ayuda de los abuelos,ya fuera económicamente o en forma de tiempo al cuidado de los nietos, o ambas, era de un 20%, actualmente ese porcentaje ha aumentado a un 80%).

    En otro orden de cosas, quiero señalar aquí una cita que puede ser de interés para algunos. Se trata de la presentación de un libro de Josep Borrel que tendrá lugar próximamente. Les paso la reseña:

    “La Fundación Alternativas y Economistas Frente a la Crisis le invitan a la presentación del libro de Josep Borrel y Joan Llorach “Las cuentas y los cuentos de la independencia”, editado por los libros de La Catarata.
    El acto tendrá lugar el día 22 de septiembre, a las 19:30 horas, en la sala María Zambrano del Círculo de Bellas Artes de Madrid (calle Alcalá, 42).
    Intervienen:
    Angel Gabilondo , catedrático de Universidad, Portavoz Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid.
    Joaquín Estefanía, periodista, economista y patrono de Alternativas.
    Emili Ferrer Inglés, economista y coordinador en Cataluña de “Economistas Frente a la Crisis”
    Josep Borrell, autor del libro, catedrático Jean Monnet UCM, patrono de Alternativas.
    Joan Lorach, autor del libro, Master Business Administration por el MIT y empresario.
    Dirige el debate:
    Berna González Harbour, periodista, directora de Babelia.

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