Tras el #NoesNo, toca el #SiesSi

Manuel Lobo

No es No es el slogan que Pedro Sánchez ha defendido hasta el final para cumplir lo que, creo, una amplia mayoría de militantes y votantes socialistas quería que sucediera en el Congreso ante la investidura, por fortuna fallida, de Mariano Rajoy, este personaje de la política española que ha logrado ser Presidente del Gobierno como quien logra ser presidente de la Comunidad de vecinos, sin hacer mucho y sin que parezca que haga algo útil.

Trabajo y sudor le ha costado a Pedro Sánchez mantener el “No”. Las presiones, por parte de todos los poderes imaginables de un sistema democrático, han actuado en su contra y ha logrado mantenerse firme. Sólo por esto, tiene mi admiración y mi respeto.

Ahora hay que enfrentarse a lo que viene y seguro que no es un gobierno de lo que llaman “del cambio”, y estoy casi seguro que tampoco habrá terceras elecciones.

Con esta predicción a modo casi de apuesta, a Pedro Sánchez se le viene encima lo que creo es lo que más teme… Enfrentarse a los propios compañeros del PSOE.

Porque SÍ, ya lleva más de un año de retraso respecto a lo que marcan los estatutos del PSOE.

SÍ, el PSOE necesita definir un nuevo proyecto socialista reformista, puesto que el actual, que no olvidemos es el que salió del Congreso de Rubalcaba, por dos veces casi seguidas los electores lo rechazaron.

SÍ, porque nuestras normas de funcionamiento interno ya no sirven para la política española del siglo XXI. Quizá funcionaban cuando había una gran masa de militantes deseosos de dejar atrás el franquismo y ese objetivo común de consolidar un partido de gobierno motivaba que se obviasen las normas que daban más libertad de elección y por tanto, más poder, al militante. Hoy en día, estos reglamentos provocan una estructura piramidal clientelar entre niveles que únicamente sirve para sostenerse en la cúpula de cada nivel organizativo, evitando que emerjan nuevos liderazgos y premiando al leal más que al válido.

SÍ, porque las federaciones y agrupaciones provinciales y locales también necesitan de esta renovación de proyecto que permita, a partir del desastroso pero fructífero resultado de las pasadas elecciones autonómicas y locales, ofrecer un proyecto consolidado que deje que el partido crezca, barrio a barrio, municipio a municipio, si queremos recuperar el gobierno, tras la previsiblemente convulsa legislatura.

SÍ, porque hay que preparar al partido para la tarea de oposición que nos ha tocado donde, siendo hábiles, casi se pude hablar de gobernar desde el legislativo.

Y SÍ, porque el debate de ideas siempre es positivo. La aparición de nuevas fuerzas políticas, ocupando un espectro ideológico límite con el tradicional del PSOE, obliga a ser innovadores en nuestro proyecto socialdemócrata. No bastará con retoques o guiños a la izquierda. Si no planteamos un proyecto reformista, social e ilusionante, no seremos capaces de conformar nuevas mayorías que permitan gobernar.

SÍ es SÍ es la deuda de Pedro Sánchez con el Partido y sus militantes.

Posdata.

Tras conocerse la apertura de la investigación en el Supremo a la amiga de Rajoy, doña Rita Barberá, además de la dimisión de esta señora, no estaría de más hacer caer a Rajoy.

Su sustituto no tendrá nada fácil gobernar y puede dejar al PP lo suficientemente tocado para que se planteen una renovación en serio, donde puedan llegar a ser un partido “decente” de derechas.