Traedme la cabeza de Alfredo P. Rubalcaba

Lobisón

 Aquí vamos de nuevo: el presidente del PSOE, José Antonio Griñán, ha pedido a Rubalcaba que aclare si va a ser candidato a la presidencia del gobierno, y Tomás Gómez y José María Barreda, responsables del partido en Madrid y Castilla-La Mancha, han apoyado la petición. ¿Por qué? Es difícil imaginar algo que actualmente preocupe menos a los ciudadanos, y no es probable que Rajoy piense disolver las Cortes antes de 2015. Las prisas son consecuencia del malestar dentro del socialismo español por su irrelevancia frente al gobierno, que lleva a muchos militantes al desánimo e incluso a darse de baja.

Mantengamos nuestra cabeza fría antes de pedir que nos traigan la de Rubalcaba. El primer problema del PSOE es que fue un gobierno socialista el que inició la política de recortes en 2010, y eso quita mucha credibilidad a las críticas contra los recortes de Rajoy. Pero eso quiere decir que para hacer una oposición clara y creíble haría falta un líder que no estuviera contaminado por la experiencia de gobierno de esos años. Si además fuera una cara nueva y atractiva mucho mejor, pero no hay que pedir demasiado.

Por otra parte haría falta que la crisis del euro comenzara a amainar, para evitar correr el riesgo de hacer una oposición irresponsable al borde del abismo. Puede que yo sea siempre un poco optimista, pero parece que los mercados se van relajando, y que tras el tercer paquete de ayuda a Grecia se está extendiendo la idea de que el euro no se va a romper. Contando además con la posibilidad de pedir ayuda al BCE si hay nuevos ataques especulativos contra la deuda española, y con que el saneamiento de la banca permita una lenta recuperación del crédito, puede que 2013 sea efectivamente un año de cambio de tendencia.

Eso significaría que 2014 podría ser un buen momento para resolver el problema de la candidatura del PSOE frente a Rajoy en 2015. Y, curiosamente, Griñán podría ser en ese momento una buena alternativa, ya que no sólo ganó las elecciones andaluzas (o logró formar gobierno, al menos) sino que lo hizo con un programa contra la austeridad como única estrategia. Si a Andalucía no le va mal, y con dos años de gobierno cumplidos, Griñán podría resultar el mejor candidato de los posibles y conocidos a fecha de hoy.

Pero para que eso sea posible sería necesario que no apareciera ahora contribuyendo a la confusión en las filas socialistas, que éste es un partido muy rencoroso. Y, además, dar un espectáculo de enfrentamientos internos es la mejor manera de pasar de la irrelevancia al ridículo. Por mucho que sea el malestar hoy, sería más prudente mantener un talante sereno y dejar tiempo al tiempo, que diría un colega de DC.