Totalitarismo casposo

Barañaín

Cuando Pablo Iglesias dice  que “en las próximas elecciones solo habrá dos opciones: PP y Podemos”, no sólo está dejando en evidencia la candidez de tantos que veían en el surgimiento de Podemos el fin de su odiado bipartidismo,  incapaces de entender que estos bolivarianos (o neocomunistas o neosocialdemócratas o lo que sean) lo que buscan es precisamente  un escenario bipartidista y no otra cosa  (ya que el monopartidismo, que es lo que les pone de verdad, no pueden permitirselo), un bipartidismo en el que ellos se constituyan como uno de los polos en exclusiva. La cosa tiene más enjundia.

A mi juicio, acertaba J.Mª Ruiz Soroa cuando hace unas semanas criticaba lo insuficiente de los piadosos análisis predominantes sobre el éxito actual de Podemos. Es un lugar común -especialmente entre las gentes de izquierda-  reconocer a los promotores de Podemos  su habilidad para definir el antagonismo a resolver, ya no según categorías “antiguas” cargadas de ideología  tales como izquierda/derecha o progresismo/conservadurismo  sino sobre una nueva línea divisoria: “la que separa la gente de la casta, una divisoria en la que de un lado cae la ciudadanía normal, plebeya o decente (la nueva política) y, de otro, los privilegiados o corruptos que sólo merecen reproche moral y expulsión como residuo político (la vieja).” Visto  así, sin más, se trataría simplemente de la exitosa -por ahora- aplicación de ciertas teorías políticas de algunos autores muy poco recomendables ayudada por la “coyuntura de una indignación social difusa contra la política normal” y –añado yo- con un lanzamiento mediático sin precedentes en la historia de democracia española.

Ruiz Soroa señala -y lo explica muy bien- que, en términos políticos, la propuesta de Podemos es “marcadamente totalitaria, por mucho que no lo sea con los rasos de los totalitarismos clásicos del siglo XX”. Porque lo que sugiere Podemos “no es una división de la sociedad en dos o más propuestas políticas distintas, lo que hace es declarar que la sociedad toda (la `gente decente´) está de un lado del eje, del suyo, y lo que queda del otro lado es pura ganga política y moral (prescindible)”. Para los Monedero/Iglesias/Errejón la sociedad decente que asumen como suya “no está atravesada por divisiones, ideas o intereses plurales, sino que es única o, si se quiere, es una realidad total no dividida: toda la gente decente, que por definición son todos los ciudadanos respetables, está ahí, en el lado del pueblo, que es su lado. Lo que queda fuera de esa totalidad no es sociedad, es corrupción. O es gente que todavía no ha descubierto su auténtica subjetividad porque su mentalidad está todavía manipulada por el marco comprensivo neoliberal (Monedero)”.

http://elpais.com/elpais/2015/01/07/opinion/1420630849_176622.html

Esta forma de entender el espacio político que contradice el pluralismo democrático es esencialmente totalitaria. No hay que dejarse confundir por quienes -en un alarde de inconsistencia o inocencia o algo peor- disculpan a los “asaltadores del cielo” con el argumento de que todos los partidos modernos disimulan sus perfiles ideológicos para pescar votos en todos los caladeros posibles y aparecer como la auténtica representación del sentir nacional. Para Ruiz Soroa -y comparto plenamente su análisis-  lo que en los partidos clásicos es una mera técnica electoral en el caso de Podemos “es su sustancia política: una vez que se define de forma `total´ al sujeto resulta que no queda espacio (espacio legítimo o moral queremos decir) para ninguna otra parte social que, por definición, no puede existir sino como la antisociedad o el antipueblo“.

Así que ellos, con aparente naturalidad, se presentan como la gente normal, el pueblo sin más, ni de izquierdas ni de derechas, ni centralistas ni nacionalistas y los otros son “enemigos del pueblo”, “traidores a la patria” y lindezas así.  ¿Es sólo una apariencia simplona? ¿Se trata de un mero recurso publicitario exitoso? Yo creo que lo de los impulsores de Podemos (y de alguno de sus aliados, incluyendo los troyanos que tiene en IU) es un totalitarismo de andar por casa, por supuesto, casposo. Menos mal. Pero si pudieran imponerse, su modelo  sería el de “un pueblo en marcha” típico de algunos nacionalismos (que por aquí conocemos muy bien) o de los populismos bolivarianos, unos y otros esencialmente antidemocráticos, cuya posibilidad de hacer daño está limitada afortunadamente por el marco político  en el que no tienen más remedio que moverse. El pluralismo y la democracia existen a pesar de ellos, no gracias a ellos: existen a pesar de su modo de pensar y ver el mundo, no gracias  a ese delirio que profesan: no ha habido a lo largo de la historia una sola contribución a la libertad y al progreso humano por parte de esta ideología nociva. En otro contexto histórico, tipos  como Monedero, Iglesias o Errejón estarían re-educándonos (y eso en el mejor de los casos).

Al artículo de Ruiz Soroa se hace una huidiza referencia en el publi-reportaje con apariencia de entrevista que perpetran tres periodistas (Miguel Mora, Soledad Gallego-Díaz y Jacobo Rivero) a Errejón en el último producto mediático izquierdista (la publicación digital CTXT). Escriben los periodistas: “sobre la mesa está el artículo de José María Ruiz Soroa `El peligro de una sociedad sin divisiones´ que define las ideas de Podemos como “totalitarias”. El texto, según Errejón, `es muy bueno pero totalmente equivocado´. Y más adelante asegura el estratega que “es un buen artículo al que me gustaría tener tiempo para responder”. Pero, lástima, no lo tiene –aunque la entrevista aparte de infumable es larguísima- y lejos de responder regala un poco más de su verborrea, en un despeño que a sus publicistas (Gallego-Díaz, Mora y Rivero) no interesa y cambian rápidamente de tercio (“Bajemos a la tierra. ¿Qué le pareció la manifestación de París?”) En realidad, la mención  de los periodistas al artículo en cuestión era meramente retórica. Ellos no estaban ahí para hablar de eso. En ese publi-reportaje penoso lo interesante no son las respuestas del locuaz y oscuro Errejón sino las preguntas y comentarios de los entrevistadores, su estilo: denominarla obsequiosa sería quedarse corto, baste señalar que la cosa se inicia describiendo así a los de Podemos: Viendo su energía y su soltura, y conociendo su capacidad, es fácil pensar de este puñado de jóvenes de clase media que caminan por la oficina sin pisar la moqueta

van a ser la clave del futuro de España, los protagonistas del gran cambio generacional llamado a enterrar el régimen del 78”….”formados, leídos y viajados, respetan las instituciones, defienden el Estado de Derecho y no hay rastro de xenofobia en su discurso”. Y Errejón es descrito como alguien que “demuestra una inteligencia sólida y autocrítica, y parece una persona honesta y cabal”.

Lo único interesante –un raro momento en el personaje que revela con sinceridad su mentalidad-  es cuando opina sobre la manifestación de París contra el terrorismo islamista: “La casta se hizo un selfie. Esa foto desde arriba, apartados de la gente, ese triángulo es tremendo. Además ir de la mano de gente como Netanyahu, Sarkozy…” El preferiría, supongo, ir de la mano solo del turco Davutoglu y el palestino Abbás – los dos siniestros  que afeaban con su presencia la cabecera de la manifestación -, ya que no había ayatolás iraníes ni matones bolivarianos con los que compartir semejante vivencia.   

En esa nueva publicación digital -CTXT- consideran ese publi-reportaje, por lo visto, “periodismo independiente y crítico” del que quiere analizar los hechos “con sobriedad, honestidad, ironía y sentido crítico”, etc., que es lo que proclaman en su declaración de intenciones, más inverosímil que una declaración de renta griega. En esa misma publicación, una editorial propone que los demócratas apliquen un “cordón sanitario” al PP hasta que este partido reconozca sus fechorías y eche a sus malvados corruptos empezando por su presidente. No es descartable que la izquierda democrática caiga en tan disparatada tentación (a veces da la impresión de que no solo ha perdido el norte…sino todos los puntos cardinales y de que en vez de brújula se guía por una pandereta). Habrá quien crea que es una buena idea intentar acordonar a la derecha cerrando el lazo con la ayuda del totalitarismo casposo. Sin embargo, se atisba ya alguna reacción en otro sentido y parece que en el PSOE algunos han caído en la cuenta –tal vez un poco tarde (para IU sin duda lo es ya)- de cuál es  la amenaza real a la que se enfrenta. Espero que puestos a aplicar cordones sanitarios no se equivoquen de destinatario.