Tié qué haber

Alberto Penadés 

En diciembre han vuelto a salir datos sobre la opinión de los españoles acerca de.el gasto y los ingresos del Estado (encuesta del CIS sobre Opinión Pública y Política Fiscal de 2010). Confirman tendencias anteriores que indican, a mi entender, que los españoles entienden que la fiscalidad está siendo, en tiempos de crisis, especialmente injusta con los peor situados en el mercado. Ya  vine con este tema el año pasado, siento repetir, pero me puede.

 Así como la percepción de los impuestos tiene un sentido de clase social muy claro y se ha agudizado con la crisis, y es un sentido contario al que se esperaría de un gobierno de izquierdas (las clases altas son las que están más satisfechas con el fisco), esa misma percepción parece perder tintes ideológicos. Ahora parece que derecha e izquierda piensan lo mismo, lo que a algunos les lleva a pensar en “convergencia” de opiniones frente a la crisis. Nada de eso es cierto, en mi opinión. Lo que sucede es que la izquierda y la derecha andan confundidas en esto, lo que no es una respuesta extraña de un gobierno de cuya cabeza salió esa frase de que “bajar impuestos es de izquierdas” (habría que encontrar a quien se la escribió, junto a la de “los valores de derechas cotizan en la bolsa, los de izquierda en el corazón”, que sospecho sea la misma persona). Puede que esa confusión venga precisamente del hecho de que una parte importante de la base social de la izquierda está bastante resentida con cómo funciona esto.

 El resumen es el siguiente. En cuanto a la recaudación, la clase alta no cree que pague demasiados impuestos, y cree, mucho más que el resto, que la sociedad recibe algo justo a cambio. Los obreros, por el contrario, creen que pagan demasiados impuestos y creen que no se benefician de ellos. Desde 2006 este contraste no para de crecer, siendo especialmente agudo en los años de más recia crisis, en 2009 y 2010 (por ejemplo, este año, sólo el 40% de la clase alta cree pagar muchos impuestos, frente al 70% de los obreros no cualificados, o el 57% del os cualificados)

 Es más, la clase alta cree, específicamente, que las rentas altas pagan pocos impuestos Más todavía, tres de cada cuatro creen que se les deberían subir los impuestos a las rentas altas. En todo esto las otras clases sociales concuerdan, pero no con mayor entusiasmo.

 En cuanto al trade-off entre impuestos y servicios, los más “socialdemócratas” son la clase alta y la clase media, pues  prefieren expandir servicios y pagar más impuestos (más o menos 51% frente a 33%), mientras que los obreros cualificados se dividen a partes iguales y los obreros no cualificados y las “viejas” clases medias (pequeños propietarios, autónomos, agricultores…) prefieren pagar menos y tener menos servicios (35% frente a 42%). Esto es algo preocupante, que muestra, creo, desconfianza hacia el Estado en la crisis.

 Por partidas se ve que se sabe de lo que se habla, sin embargo. La sanidad es la única partida en la que todos están de acuerdo en gastar mucho. Las clases altas invertirían en educación, en ciencia, en cultura o en medio ambiente mucho más que los obreros. Los obreros, sin embargo, invertirían en seguros de desempleo y en pensiones mucho más que las clases medias y altas. El sesgo en las opiniones es el esperable, aunque la posible implicación de  que el gasto en educación se perciba como regresivo puede ser sorprendente.

 Por tipo de impuesto, por cierto, la mayoría prefiere que suba el IRPF a que suba el IVA, pero especialmente, claro está, los obreros. Y aunque la encuesta se hizo en fechas próximas a la última subida del IVA, hay que decir que eso mismo pensaba la gente hace un año (con todo, subió el IVA, y así pasa)

 Este post, modestamente, se ocupa de la opinión de la gente y la recaudación  de dinero. No dejen de ver, sin embargo, la parodia excelente de José Mota, si no la han visto ya (http://www.youtube.com/watch?v=2LGctkPoD7A).  Para las frases sobre la izquierda y el corazón lo mismo me daba una cosa que otra. Para el “tie que haber” de la crisis, yo, como Vara, y con permiso de Pajín, tengo tres candidatos. Para cuanto antes.

 Es el ansia viva.