¿Tendrá Sánchez más ases en la manga?

LBNL

El sábado en el Comité Federal Pedro Sánchez tuvo que aceptar someter su cargo a nuevas “primarias” a primeros de mayo – es decir, antes de unas posibles nuevas elecciones – pero se sacó de la chistera el conejo – que sus críticos no esperaban y al que no podían oponerse – de someter un eventual acuerdo de gobierno al refrendo de toda la militancia antes de que se pronuncie el propio Comité Federal, en el que son mayoría – al menos el sábado pasado – los que preferirían ver a Sánchez lejos de la Secretaría General y cuanto antes. Por si no estaba claro, ahora es evidente que el futuro político de Sánchez depende de que sea capaz de conseguir ser investido Presidente del Gobierno. Si hubiera que apostar, convendría hacerlo contra Sánchez porque, como escribía el viernes Guridi, no está nada claro que Podemos no prefiera repetir las elecciones o incluso  que, prefiriendo gobernar, sea capaz de pactar un programa de gobierno que el PSOE pueda asumir, señaladamente respecto al referendum de autodeterminación catalán. Ahora bien, en términos deportivos Pedro Sánchez sigue dependiendo de sí mismo, así que ojo.

Dado que el PP está descartado por unanimidad – con la excepción de Tacatún – la opción más clara para Pedro Sánchez es alcanzar un acuerdo con Podemos e IU. En vista de que Ciudadanos está dejando saber que votará en contra de un gobierno que incluya a Podemos, dicho acuerdo requeriria del apoyo de los 12 diputados de En Comú y de los 6 del PNV, para sumar 167 síes frente a 163 noes, siendo irrelevante el sentido del voto de Coalición Canaria (1) y Bildu (2), pero esencial la abstención de Convergencia y Esquerra. Si Ciudadanos se abstuviera, la situación sería bastante diferente porque los 12 diputados de En Comú podrían abstenerse también, lo cual facilitaría un acuerdo asumible por el PSOE sobre la cuestión catalana.

Pedro Sánchez tiene otras fórmulas a tiro. Por ejemplo, pactar el apoyo de Ciudadanos y la abstención de todos los demás a excepción del PP. O pactar con Ciudadanos y Podemos su apoyo externo a un gobierno minoritario monocolor del PSOE sobre la base de un programa de gobierno consensuado que incluya medidas concretas de regeneración democrática, lucha contra la corrupción, y reforma constitucional, incluida la cuestión territorial pero en el marco de la Constitución y el respeto a la legalidad. Como se habrían tenido que poner de acuerdo sobre una larga lista de medidas concretas, la gobernabilidad estaría asegurada en la medida en la que se fueran aplicando. Es sin duda la fórmula que a mí más me gustaría pero me temo que, por el momento, no tiene ninguna posibilidad de salir adelante. Ahora bien, dada la incertidumbre institucional en la que nos encontramos – especialmente después de que el PP haya dejado saber ayer que Rajoy seguirá declinando la investidura – esta fórmula podría ganar enteros si el bloqueo se prolonga algunas semanas más.

Otra opción – más que nada a beneficio de inventario – podría ser que el PP ofreciera abstenerse ante un pacto PSOE – Ciudadanos, a la Esperanza Aguirre en Madrid si un posible acuerdo con Podemos e IU progresa.

Todas las opciones posibles son muy complicadas, pero es todavía más cierto que el PSOE es indispensable en cualquier fórmula de gobierno con la excepción de la repetición de las elecciones que todos dicen querer evitar. En los primeros días de enero, en el PP se las prometían muy felices. Contaban con que “la vieja guardia” del PSOE pusiera orden y así contar  con la abstención del PSOE o su entrada en una gran coalición. Si la cosa no funcionaba, estaban seguros de mejorar si las elecciones se repetían en vista del pinchazo de Ciudadanos el 20-D y el guirigay interno del PSOE. En el otro lado del espectro político, Podemos también contaba con que las disensiones socialistas les permitirían consumar el ansiado sorpasso. La última encuesta de El País venía a confirmar estas expectativas.

Pero las cosas pueden haber cambiado sustancialmente. No son pocos los votantes de Podemos que se han arrepentido de su voto dada la exigencia de un referendum de autodeterminación para Cataluña, en absoluto visible durante la campaña electoral. Y el estallido de la corrupción generalizada en el PP valenciano, así como la cobardía de Rajoy negándose a afrontar una sesión de investidura seguramente fallida, podría estar minando la esperada subida del PP en unas nuevas elecciones. Espero con ansia la próxima encuesta, que de seguro influirá en las posiciones de los actores principales, lo que podría depararnos sorpresas. Veremos.

Pero la espera puede ser larga a la vista de la calma con la que están afrontando la cuestión nuestros líderes electos. Que el país siga funcionando con normalidad con un Gobierno en funciones es una señal de fortaleza y normalidad, pero no estamos como para pasarnos mucho tiempo gestionando lo imprescindible. Que sepamos, Rajoy sigue con la agenda muy libre y Pedro Sánchez y Pablo Iglesias hablaron 20 minutos hace una semana (!) tras desafiarse por twitter. ¿Nadie ha contactado con nadie durante los últimos 7 días? Si realmente el PP está interesado en un gobierno de coalición con el PSOE ¿no debería estar llamando a las puertas de Ferraz día si y día también con propuestas concretas en vez de limitarse a emplazarle públicamente? Si el PSOE cree que lo mejor es un gobierno de izquierdas y que la propuesta de Podemos no es aceptable, ¿no debería estar comunicándole una alternativa a Pablo Iglesias y su guardia pretoriana o al menos haciéndola pública? Albert Rivera pasa por ser el más proclive al diálogo pero ¿qué ha hecho la última semana para desbloquear la situación?

Repetir las elecciones no es una buena opción porque lo lógico es interpretar el mandato democrático de escaños y votos y ponerlo en práctica. Y tampoco, porque bien podría ser que el resultado fuera parecido, quizás con cambios en la prelación pero con un bloqueo similar: si Podemos se cambiara con el PSOE, la situación sería todavía más compleja. Pero son legión los que parecen preferir repetir antes que hacer las concesiones que podrían ser igual de necesarias tras una segunda votación. Con lo que no contaban era con el vacío constitucional que hace que no empiece a correr el plazo de dos meses hasta que se produzca una primera sesión de investidura. Y ahí estamos, jugando a ver quien da el primer paso.

Y no estamos para juegos. Según la EPA, 3 millones y medio de parados no reciben prestación alguna (el 72% del total de 4,8 millones, “sólo” 2 millones doscientos mil los parados sin cobertura según el INEM). Mientras que sólo 572.000 parados de larga duración se han beneficiado de la prestación de 400-450 euros durante 6 meses improrrogables.

La situación económica internacional es mala, con deflación en Europa pese a las inyecciones masivas de liquidez. La supuesta recuperación española es una patraña, con millones de personas sufriendo cada día y muchos millones más pasándolo fatal para llegar a fin de mes. Un 25% de los niños en España vive en condiciones por debajo de la línea de pobreza. No son momentos para jugar al póker, pero en esto sí parece que son todos iguales.