Teatro: El Niño de la Tele

Senyor_G

Nuria Espert vs Salvador Pániker. Primavera 1965.[1]

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Nuria Espert, actriz, nació en Hospitalet de Llobregat el 11 de junio de 1936. Es hija de Justo y Bienvenida, está casada con Armando Moreno Gómez y es madre, por el momento, de dos niñas. Se inició en el arte escénico a los 16 años y desde 1959 tiene compañía propia. Entre sus creaciones más famosas figuran Medea, Ana Chistie, Gigi, Romeo y Julieta y El deseo bajos los olmos. Posee el Premio Nacional de Interpretación y ha sido declarada Hija Predilecta de Hospitalet de Llobregat.

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SP Me parece admirable que una muchacha de Hospitalet se meta entre ceja y ceja llegar a alguna parte y llegue.

NE ¿Se puede llegar a alguna parte si no se ha nacido en Hospitalet?

SP No sé.

NE ¿Puede llegar a alguna parte los que han nacido en la Bonanova?

SP Yo he nacido en la Bonanova.

NE Imagina adónde hubieras llegado de no haber nacido en la Bonanova.

SP A lo mejor sería un famoso actor.

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Rubén Ramírez, el niño de la tele.

Rubén Ramírez, no es tan buen actor como Núria Espert, de hecho él no se ve como actor sino como imitador tal como explicitó a mitad del espectáculo. Me tranquilizó mucho la conciencia que tenía de sus limitaciones interpretativas, limitaciones claramente en contraposición a su capacidad imitativa, no sólo de niño sino a día de hoy como se puede ver en el epílogo del espectáculo. Pero transmite verdad.

No sé a donde se puede llegar saliendo de sitios como el l’Hospitalet o como ciertos barrios de la Badalona de Rubén. Si sólo podemos ser imitadores, o podemos llegar a ser grandes actrices como Núria Espert, o vedettes como Amparo Moreno ya puestos. Rubén, el Niño de la Tele, salió de la carpintería de barrio de su padre en Badalona siendo un niño para hacer carrera como imitador infantil para volver otra vez al taller paterno de adulto; pero a la vuelta no para ver a su padre trabajar y compartir la radio, sino como salida laboral propia.

En el teatro nos explica lo que pasó en ese viaje de ida y vuelta desde aquellos finales de los 90’s, con el nacimiento de la privadas y el post-olimpismo. Imitaba al Felipe González que empezaba a perder, pero no tanto como vimos y vemos, y a su contraparte; la aznaridad naciente. Artistas del momento como Carmen Sevilla o a quien se le echase por delante, con un padrino inicial como Luis del Olmo. Pero cuando creció aquello se acabó y es difícil resituarse tanto como artista adulto como en un mundo laboral normalizado de los inicios de la crisis. Pese a la experiencia televisiva, pese a los estudios vía másteres, pese a la mejor voluntad esfuerzo.

Todo un repaso a sus vidas: las inventadas y las deseadas. Con baile final, el del casting de UPA Dance, tragicómico, entre el canto del cisne y el gag del imitador que es y que incluso se imita a sí mismo.

La Sala Flyhard.

Allí estábamos Zeta y yo, disfrutando del regalo por mis 41 años, en esta pequeña sala para el teatro en Sants que es la Flyhard, que no llega a las 50 localidades en una tarde de sábado para papás que aún no se lo acaban de creer a pesar de toda su rotunda adultez. Nosotros y otras 5 parejas, bien distribuidos 3 parejas en un lado y otras 3 en el otro y en medio Rubén y sus cosas que también son nuestras cosas.

Teatro que da para muchas cosas.

Sus cosas: en parte verdad vital, en parte verdad teatral, da para pensar en su trayecto de carpintería de barrio a carpintería de barrio. ¿Adónde se puede llegar saliendo en algunos sitios? La verdad es que algunos nos hemos movido, pero no sé si seguirá siendo posible, con apuestas como él, pero a otros colores y números. Eso sí siempre pienso que algunos nos ha faltado soñar que era posible vivirnos otra vida.

Da para pensar lo que querían ser nuestros padres, su vinculación y orgullo a su trabajo e incluso a su empresa y lo que hemos querido ser nosotros. Quizás es que no sabemos lo que pensaban antes de ser las personas mayores que hemos conocido. Buen consejo del de la vida yo-yo del padre, ahora arriba ahora abajo.

Da para pensar lo que puede sufrir un niño que destaca. Y que ese niño se dedica a su sueño, y que luego busca alternativas en los estudios, desde la escuela a los másteres para reconvertise en protagonista de otro sueño cercano al anterior. No siempre el esfuerzo funciona.

Da para pensar esa época en ultracolor televisado en que los españoles éramos de izquierda y seríamos de izquierda para siempre, por lo menos sentimentalmente y vernos ahora.

Ahora.

Vayan a verlo si pueden venir o si él va por su ciudad. Porque creo que no sólo nos habla de él, creo que también habla de nosotros, a estas edades que tenemos aunque no nos lo parezca. Yo también he tenido sueños de todo tipo en incluso alguno se me está olvidando en estos días. Pero me crearé otros nuevos, ¿por qué no para los 50 debutar en ese pequeño teatro y explicar mis cosas que igual también son sus cosas?

 

 

 

[1] De “CONVERSACIONES EN MADRID Y EN CATALUÑA”, Salvador Pániker.