Táctica y estrategia en Vistalegre

Alfonso Salmerón

A tenor de lo publicado recientemente por los principales medios de comunicación, uno de los debates que divide hoy a Podemos es el de su relación con los socialistas. Al menos, así es como está trascendiendo a la opnión pública. Me parece de una simpleza enorme, además de un error que puede pagarse muy caro. Vistalegre II debe afrontar muchos temas pendientes, como corresponde a una fuerza política que hace apenas tres años no existía y ahora tiene un apoyo de más de 5 millones de votos. Algunos de esos debates, se planteaban de manera certera en estas páginas en un artículo de señor J.

Es muy probable como apuntaba el artículo que el debate se haya planteado de manera torticera por algunos medios afines al poder, con el objetivo de debilitar a Podemos. Pero, en ese caso, cabe señalar que los dos líderes de Podemos se lo han puesto en bandeja, han llevado demasiado lejos sus disputas y se han identificado peligrosamente con la caricatura que de cada uno de ellos han hecho los medios. El choque de trenes parece estar servido.

De ser así, no sería la primera vez que esto habría ocurrido cuando una fuerza emergente ha amenazado con alterar el statu quo imperante. Sucedió con la Izquierda Unida de Julio Anguita. Conviene no olvidar el relato de la pinza, diseñado probablemente en los laboratorios de Prisa con el objetivo de torpedear la línea de flotación de aquella joven IU de los años 90. La pinza caló de manera tan profunda que sus propios protagonistas empezaron a gesticular como si realmente hubiera existido. Esa identificación con la imagen deformada que los medios habían construido acabó con su líder. Julio Anguita, ya no pudo deshacerse de la sombra de sospecha de colaboración con la derecha para hacer caer a FG, mientras los críticos se apresuraron a echarse en brazos de la casa común socialista. Fue una estrategia eficaz, construida a la manera gooebeliana. Un final injusto para un noble proyecto, que en las siguientes elecciones se vería reducida al papel testimonial que ha tenido durante las dos décadas siguientes. Treinta años después, vale la pena recordar que la historia tiene por costumbre repetirse sobre todo cuando no se extraen las conclusiones oportunas.

A fuerza de sobreexponerse mediáticamente, la imagen que tenemos de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, dos jóvenes líderes llamados a tener una larga trayectoria por delante, empieza a devaluarse, atrapados en sus sendas caricaturas. La de autoritario dirigente estalinista, uno, la de pusilánime socialdemócrata de gesto amable, el otro. Alerta. Si ellos mismos se identifican con esa imagen deformada y no empiezan desde ya a desmentirla con hechos irrevocables que sitúen los debates de Vistalegre en sus justos términos, habrán perdido la batalla, enmarañados en el laberinto de espejos en el que parecen haberse metido.

El debate de Vistalegre II no puede centrarse en la relación de Podemos con los socialistas. Ése es sólo un aspecto de carácter secundario. La táctica es importante, pero no debiera sustituir a la estrategia. Vistalegre debe servir para afianzar un proyecto político hegemónico para el gobierno de este país. Y para eso es fundamental que pueda seguir creciendo, ampliando su base social con tres ideas fuerzas clave, radicalidad democrática, economía del bien común al servicio de las personas y proceso constituyente que ponga fin al régimen del 78.

Sería un error pretender abrir viejos debates que tienen que ver con la identidad ideológica de cada uno de sus miembros. Podemos no puede ser un partido político más, sino un movimiento que se articule en torno a un programa. Deben desterrarse las dinámicas de vencedores y vencidos, en las que las tesis ganadoras se imponen en plancha a las demás. Vistalegre debe ser un espacio de encuentro y de confluencia, en el que los debates deben resolverse en términos dinámicos. No importa de dónde venimos si no a dónde queremos ir y eso sólo lo resuelve el programa. Un programa en el que todos y cada uno de sus miembros debiera poder reconocerse. Por ahí parece que va la letra del documento político elaborado por el equipo de Pablo Iglesias. Aunque como ya sabemos, en política la letra es muy importante pero la música lo es todavía mucho más.

Debatir entre reforma o ruptura puede ser un ejercicio dialéctico interesante pero completamente estéril si no se realiza seguidamente el esfuerzo de concretar las posiciones en programas concretos que inspiren la acción política, que es el único lugar, por cierto, donde se resuelven las contradicciones. Es absurdo discutir sobre el grado de proximidad que se ha de mantener respecto a otro partido político. Cuando los debates se centran en la política, las alianzas son sólo una consecuencia de la misma. Primero el proyecto, luego el programa, por último, las alianzas. Ésa es la secuencia. No al revés. El programa y su concreción te sitúan en la práctica política más cerca de unos y más lejos de otros como ha ocurrido ya en las ciudades en las que Podemos junto a las confluencias fueron la fuerza más votada. No merece perderse ni un minuto más en esta cuestión.

Una fuerza política que la primera vez que se presenta a las Elecciones Generales consigue superar los 5 millones de votos merece ser tomada muy en serio. El caudal de confianza depositado por los ciudadanos es tan colosal que exige ambición, autoestima, amplitud de miras y responsabilidad. Ambición porque no puede haber otro objetivo que no sea el “asalto a los cielos” del gobierno. Autoestima, porque no debe referenciarse frente a nadie, si no frente a la gente que exige un cambio político innegociable. Amplitud de miras que permita coger perspectiva y ofrecer una alternativa de gobierno para la mayoría. Y responsabilidad porque los dirigentes que pretenden dirigir el país pasado mañana, tienen que empezar a comportarse como tales desde ahora mismo.

 

6 pensamientos en “Táctica y estrategia en Vistalegre

  1. A ver si le escuchan o se escuchan entre ellos y llegan a conclusiones como las suyas. Y a ver si un día se dan cuenta que IU jugaba sola contra otros que también jugaban.

  2. Lo mejor de los sistemas democráticos es que permiten la reversibilidad de los empujes iluminados , su fracaso y la posibilidad de reflexionar alrededor de los contornos del abismo que nos acompaña desde que el mundo es mundo.
    Lo peor , la demagogia irresponsable , el populismo tecnificado por la sobreabundancia de medios.
    Yo , que felizmente había olvidado a Julio Anguita y su labor estalinista que con tanto éxito contribuyó a debilitar a la izquierda de nuestro país, he sentido el estremecimiento que provocan los fantasmas.
    El artículo nos advierte de los serios peligros que acompañan a los que asaltan los cielos y a los que no hacen nada para impedir que eso suceda.
    El documento de Pablo Iglesias, envuelto en una estética narcisista kich, es un contradios insuperable de fácil lectura (basta recorrer con la mirada en diagonal las cómodas frases en negrita )
    En esencia afirma la oposición entre las fuerzas de la restauración ( los otros ) y las del cambio ( ellos , la gente , los asaltadores del cielo , Pablo ) .
    No se sabe de momento en que bando milita Errejón porque no aparece en los títulos de crédito del documento pero se adivina la larga sombra del cadalso.
    Ocurrencias bolivarianas aparte -como la propuesta de la soberanía alimentaria- su objetivo es que ” la «clase» o «casta» política tiene que renovarse con gente normal ( ellos de nuevo , o sea Pablo ) cuyas expectativas no sean tener una biografía política de veinte o treinta años en cargos públicos”
    Y si con estos mimbres Vistalegre se prepara para los carnavales, en el PSOE nada sabemos de los proyectos que pergeña la troika aparatera ¿ ganarán las fuerzas del cambio o los restauradores ?

  3. Izquierda débil es Felipe González aburrido en una eléctrica un día de frío como hoy intentando entender que pagamos en el recibo de la luz.

  4. Felicidades al articulista por su pormenorizado análisis, al que no sé si veremos en Vistalegre!

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