Susana

LBNL

Está claro que Susana Díaz será la próxima Secretaria General del PSOE, la primera mujer dirigiendo al partido. Zapatero lo dejó claro el sábado en Jaén: “La fuerza del PSOE y la fuerza para ganar la representan el PSOE de Andalucía y Susana Díaz”. Ella no se ha proclamado todavía pero el pescado está vendido. El proceso será aún largo. En pocas semanas el Comité Federal convocará un Congreso para la primavera y, cuando toque, Susana será la única candidata que dispondrá de los avales necesarios para ser elegida como Secretaria General. Otros lo intentarán, además de Pedro que seguirá de gira indefinida recabando apoyos y apoyando alianzas entre quienes le apoyaron pero ya no le apoyarán más. Pero dado el peso del PSOE andaluz, las artes de aparatchik (o como se escriba) de Susana y la necesidad de unión que tiene el partido para evitar su hara-kiri definitivo, Susana será la única capaz de reunir el ingente número de avales que se pedirán para poder presentarse. Y así ungiremos a nuestra lideresa cumpliendo con la formalidad de la democratización interna del partido: un militante, un voto, pero claro, sólo si hay más de un candidato. Que no lo podrá haber. Y sin embargo…

La acabamos de joder cuando Carme Chacón optó compungida por no competir contra Rubalcaba en primarias para suceder a Zapatero en la candidatura a Presidente de Gobierno. Cuando tras la estrepitosa derrota electoral de Rubalcaba perdió, en buena lid, en su envite a la Secretaría General, la jodimos más todavía. Y eso que nunca fui, ni soy, Chaconista. No me gustaba especialmente y tampoco estoy por el suicidio electoral: para que una mujer catalana gane unas elecciones en España tiene que ser la repera. Y no lo era.

En fin. Luego Rubalcaba se resistió como gato panza arriba y cuando llegó el momento le hicieron la cama a Madina montándole una tercera candidatura y poniendo el aparato, andaluz entre otros, al servicio del ínclito Pedro. Susana estuvo con Chacón y luego maniobró a muerte para entronizar a Pedro, que no tuvo escrúpulos para traicionarla poco después. El pacto por el que él sería Secretario General y ella candidata a la Presidencia del Gobierno era indigno, por ambas partes, pero él lo rompió. Madina fue más íntegro rechazándolo.

Probablemente Susana debería haber dado un paso al frente en diciembre del año pasado, después de que Pedro batiera la marca negativa de Rubalcaba. Mucho nos hubiéramos ahorrado. Probablemente también pensó que las segundas elecciones eran inevitables y que era mejor que Pedro volviera a perder, antes que hacerlo ella, para sucederle justo a continuación. Los números no sumaron y en vista de que Sánchez optaba por inmolar al partido en unas terceras elecciones, Susana patrocinó el traumático y tragicómico golpe de estado que nos llevará al Congreso que la entronizará en su debido momento.

Entre medias, el PSOE se abstuvo para facilitar la formación de gobierno y se está posicionando como el socio fundamental del PP para asegurar la gobernabilidad, con resultados no del todo insatisfactorios, hasta la fecha.

Tuve ocasión de escucharla en vivo hace algunas semanas. Saben bien los lectores de DC que he sido hiper crítico con ella, y para los no asiduos, baste mi relato de los hechos que antedece.

Y sin embargo… Me esperaba una presentación mediocre, rayando en lo indefendible. Sabe dios que soy exigente y dado a encontrar recovecos que alimenten mis prejuicios negativos. Alguno atisbé pero menores. Al contrario, conocí a una mujer que supo hilvanar un discurso pragmático pero de izquierdas, convincente y bien razonado. Y capaz de desarmar preguntas beligerantes de la audiencia, sin tensarse. La primera en la frente: ¿Cómo es que Andalucía, después de treinta años de gobierno socialista sigue siendo un desastre absoluto?

Mira, no estoy de acuerdo. Veníamos de un diferencial de renta, de cultura de desarrollo, brutal y lo hemos reducido de manera brutal. Lo que pasa es que no se nota porque todos estamos fatal pero los diferenciales con el resto de las autonomías y la media española se han reducido muy significativeamente. Y a continuación dio datos concretos sobre el desempleo juvenil, número de hospitales, etc, muy convincentes.

La audiencia era favorable así que no hubo preguntas sobre lo EREs o el ingente gasto institucional en comunicación. Pero si hubo una pregunta mía aludiendo a que ya habíamos oído lo de la necesidad de preparar un programa socialdemócrata atractivo y lo de abrir el partido a todos los que podrían ayudar – ella había aceptado previamente que el PSOE le estaba dando la espalda a muchos. No recuerdo bien qué me contestó pero me dió la razón, así que me fui satisfecho :).

Bromas aparte, Susana no es el Mesías pero los periodistas que cubrieron el acto coincidieron sobre su capacidad de comprender al auditorio y su habilidad para desplegar su mensaje y transmitirlo con ilusión: el PSOE se levantará mucho antes de lo que muchos piensan y seguirá transformando España, desde la oposición durante el tiempo imprescindible, como ha venido haciendo desde que llegó la democracia. Si Rajoy sigue como Presidente es porque Podemos antepuso el sorpasso. Al PSOE nadie le gana a lo de ser de izquierdas, pero volveremos al Gobierno a partir de la centralidad, de la centralidad del discurso, ofreciendo soluciones a los más golpeados por la crisis antes que eslóganes sin resultado como los que ofrece Podemos.

En fin, no soy fan de Susana Díaz, pero frente a mi negativa valoración previa, salí del encuentro con cierta esperanza de que, pese a la previsible cicatería con los avales y su pasado con respecto a Pedro Sánchez, dentro de poco contaremos con una líder mediánamente sensata y convincente, capaz quizás de recuperar la ilusión de los abstencionistas del PSOE. Ojalá. Que Zapatero, por el que nadie daba un duro en los años anteriores a sus ocho años de gobierno, avale a Susana, es motivo de esperanza.