Susana frente al tiempo

 Guridi 

Hubo Comité Federal este sábado y no pasó nada. Pedro Sánchez intentó atribuirse el mérito de la victoria en Andalucía, Susana le resopló con desdén, Tomás Gómez y Maru Menéndez se aferran, obstinados, a los dos sillones que les quedan y Chacón sonrió mucho para recordar que sigue existiendo, como ese barbudo sonriente que se cuela en todas las crónicas de juzgados.

La verdad es que todo el mundo está pendiente de que Susana dé la orden para lanzarse sobre Pedro. Si con Rubalcaba tuvimos el problema de que hubo demasiado tiempo sin elecciones, hasta las europeas, Pedro Sánchez ve cómo la cuesta arriba de la montaña rusa se acaba y su vagón está a punto de salir disparado a lo desconocido.

A Susana Díaz siguen sin cuadrarle los tiempos. Aunque haya adelantado las elecciones andaluzas, las municipales están a la vuelta de la esquina y las generales serán a finales de año o a principios de 2016. Susana sabe que no puede irse de San Telmo a la primera de cambio, sobre todo después de haber repetido machaconamente en las elecciones que su prioridad es Andalucía. Romper esa promesa (aunque nadie la haya creído) le iba a costar muy caro. Tan caro como perder muchos de los apoyos que ha conseguido asegurar en estas elecciones.

En la Ejecutiva Federal no hablan demasiado del tema. Primero, porque hay demasiados andaluces y apoyos de Susana en ella y, segundo, porque prefieren zurrar a Gómez, al que ya sólo apoyan los chalados de las redes sociales. Cómo estará de débil Gómez, que hasta le atiza María González Veracruz, conocida por repartir besos y abrazos.

Los barones regionales, que son quienes auparon a Sánchez en su momento, no dicen mucho. Primero, porque mayo se acerca peligrosamente y muchos de ellos van a ser tercera o cuarta fuerza política en sus respectivos territorios. Segundo, porque esperan a ver quién les prometerá mantenerles en sus respectivos puestos, o garantizarles una salida digna en el Senado o algo parecido. Tercero, porque aún pueden echar las culpas de la derrota a Pedro. Cuarto, porque cortejan a Susana para que les prometa un asiento en su Nuevo Orden. El caso es que todo depende de resultados electorales que se antojan muy inciertos, y de promesas. Y aquí no hay mucha gente que cumpla sus promesas.

También depende todo de ver hasta qué punto avanza Podemos. En Andalucía ya hemos visto que no han llegado más lejos de lo que llegó Anguita (que ha dejado vendidos a IU Andalucía y a Maíllo). Pero en sitios donde el PSOE se cae a pedazos, es difícil saber hasta qué punto pueden “morder” votos socialistas. Madrid, Cataluña y País Valenciano van a ser unos buenos tests. Con el agravante de que en Madrid todo lleva el sello de Pedro. Si Gabilondo gana, se percibirá como que ha sido gracias a las dotes del filósofo. Pero si pierde, la culpa va a ser de Pedro, de Luena y de la gestora de grises apparatchiks que han puesto al timón del zozobrante PSM y que aparecen destacados en las tristísimas listas que vamos a presentar a los madrileños.

Lo que ocurra en Asturias, Castilla-La Mancha y Extremadura nos dará una visión más general de hasta qué punto corre peligro el carácter de alternativa de gobierno del PSOE en España.

Éste es un PSOE de barones y los barones quieren asegurar su continuidad después de mayo. Tanto Pedro como Susana intentarán mantenerles o derribarles después de mayo, controlar su sucesión o dejarles a los pies de los caballos. Lo que ocurre es que Pedro lo hará como el chico de los recados venido a más que es y Susana como la “primus inter pares”, la baronesa más fuerte de todos ellos.

Si mayo va mal (y es bastante posible) para el PSOE, la duda que queda es: ¿mantener a Pedro Sánchez como posible candidato a la presidencia del gobierno y dejar que termine de estrellarse? ¿colocar a otro líder interino, aunque Pedro lo haya sido y se haya mostrado rebelde?,¿dejar que haya primarias?, ¿forzar Congreso?, ¿forzar gestora federal?

Quedan cuatro años para que se vuelvan a producir elecciones en Andalucía. Salvo que la bisoña Teresa Rodríguez sea tan insensata como para impedir la investidura de Susana Díaz y fuerce otras elecciones, que asegurarían una mayoría absoluta al PSOE y agravarían la decepción de Podemos.

 Mientras tanto, ¿qué? Tras las generales, ¿Susana Secretaria General? Es una de las opciones que se manejan. La  Presidenta de Andalucía ha tenido reuniones discretas con todo el mundo, en las que ha garantizado que, cuando llegue el momento, formará un equipo que integre de verdad a las diferentes sensibilidades dentro del PSOE y, donde además, no faltarán nombres de cierto relumbrón, en lugar de la colección actual de segundones. 

Incluso aquellos que no simpatizan con Díaz, no dejan de reconocer que mantener a Pedro Sánchez al frente del PSOE es el camino directo hacia el desastre. La clave siguen siendo los tiempos. Y los tiempos que se manejan son terriblemente inciertos. Cuando Madina forzó el sistema de “un militante, un voto”, pensamos que tal vez los destinos del centenario Partido Socialista no estaban tan escritos como parecían. El “baronazo” que colocó a Pedro Sánchez al frente, nos demostró que nos habíamos equivocado. ¿Y ahora? ¿Seguirá todo escrito o nos llevaremos alguna sorpresa por el camino?