Sumas y restas

Guridi

Un raquítico porcentaje de militantes de IU ha votado si se alían con Podemos o no. El caso es que ese raquítico porcentaje ha votado a favor de la alianza con Podemos. El partido creado a mayor gloria de Pablo Manuel Iglesias Turrión. ¡Sorpresas te da la vida! Lo curioso es lo que el mismo Pablo Manuel decía hace menos de un año, concretamente el sábado, 11 de julio de 2015:

A la idea de unirse a IU para sumar sus votos: No voy a ceder a ningún chantaje. Va a ser la gente la que nos lleve a ganar las elecciones. Las puertas siguen abiertas para todos. Para la gente sí, para los partidos no […] A algunos sólo después de los resultados electorales les ha entrado la prisa por la confluencia.

Sobre la idea de una coalición de izquierdas (con IU pero sin el PSOE): Pablo Iglesias carga duramente contra IU y sentencia que no cederá a su “chantaje“. Podemos no tiene la obligación moral de salvar a la izquierda pero sí de mantener alta la llama de la justicia social. No tenemos ninguna deuda con las banderas y los símbolos de nuestros abuelos y nuestros padres pero sí con las ideas y con la aspiración de un futuro mejor. Os lo dice un nieto y un hijo de represaliados de la dictadura. La deuda es con una sociedad más justa. Podemos no va a ser la tabla de salvación de nadie.

Fue el famoso mitin donde llamaba a IU “el pitufo gruñón”. Y se calló otra de las razones para no acercarse a IU: que Podemos no quiere que la terrible deuda que arrastra el expartido de Pablo Iglesias se les contagie. Casados, sí. Pero con separación de bienes y cada uno con sus deudas. De ahí la estrategia de ir captando a base de fichajes y deserciones, como la de Tania, punto, Sánchez, punto, Melero, punto, repito.

Ahora, lo que ocurre es que Podemos ve cómo le crujen las cuadernas, debido a la ausencia de una verdadera estructura territorial, al exceso de cesarismo y a que muchos de sus militantes y simpatizantes les votaron para lograr cambios, no para sabotear acuerdos.

Aunque nadie niega que Pedro Sánchez tiene su parte de responsabilidad (así lo dice el CIS) al haberse lanzado a por la Presidencia del Gobierno, cuando los votos decían que se quedase en la oposición y el peor resultado histórico del PSOE decía que se largase a su universidad privada, donde tan bien colocado estaba el chaval.

Pero Podemos nunca quiso el acuerdo. Nunca. Sólo quería seguir en su estrategia de confrontar y dejar por indeseables a los demás. Y la verdad es que en esta corta legislatura nos hemos hartado de numeritos y nos ha faltado política. Triste sobredosis de “realities” mientras la desigualdad crece día a día.

¿Qué pasará ahora con IU? La verdad es que la alta abstención de su militancia da mucho en qué pensar. A saber cómo interpretar eso. Puede que efectivamente sea su liquidación, con Podemos purgando a los viejos comunistas y a Llamazares, absorbiendo al resto. El caso es que sus votantes y simpatizantes hacen gala de una correosa coherencia ideológica de la que carece Podemos, más centrados en gritar y señalar con el dedo.

¿Sumará para llegar al tan cacareado sorpasso de Anguita? ¿O restará porque su electorado se irá a la abstención? Puede que la coherencia ideológica del electorado tradicional de IU mande a la abstención a muchos de los votos con los que Garzón e Iglesias parecen querer contar.

En cualquier caso, sumen o resten, algo sí que parece claro: que repetiremos mayoría del PP. Enhorabuena, estrategas.