Suicidas y homicidas

NEAP

Vaya días. Con la llegada de julio en Madrid ya se aparca mucho mejor y el tráfico está mucho más asequible, muchos hombres arrumban la chaqueta y la corbata y las mujeres adoptan los vestidos ligeros, pero no, la actualidad no permite relajarse. Al contrario.

No soy yo quién califica a Angela Merkel homicida sino Helmut Kohl, el que ha venido a decir más o menos lo mismo al acusarla de estar poniendo en peligro el proyecto de unidad europea. Es posible que lo haga por rigidez mental, por ignorancia o por inconsciencia, pero no cabe excusa. No se puede poner en riesgo el futuro y la estabilidad política, social y económica de todo un continente por sus expectativas electorales. Y lo está haciendo. Desde hace meses.

La única opción para contener el monstruo de la especulación que garantizar el cumplimiento de las profecías auto cumplidas de los mercados, es una actuación decidida de los principales países de Europa para garantizarles a Grecia y a otros posibles necesitados, directamente o a través del BCE o el Fondo de Emergencia, financiación barata, es decir, al 4 o al 5%. A ese tipo de interés, Grecia y los demás rescatados sí podrían devolver sus abultadas deudas.

Si uno tiene una deuda de 500 mil euros a pagar en 30 años al 5% e ingresa 50 mil al año, la podrá pagar; el deudor es solvente. Si cunde el pánico sobre la capacidad de pago del deudor porque es despedido y tendrá dificultades para encontrar otro trabajo, la perspectiva de recuperar lo prestado empeora. Pero empeora mucho más si, en consecuencia, se le aumenta el tipo de interés hasta el 10 o el 15%. El pago de la deuda deviene imposible.

Esto es lo que está pasando con los países “rescatados”: están en una situación económica muy difícil, con muchas deudas, pero la presión de los mercados la está convirtiendo en imposible. Como los vencimientos de deuda pública son constantes y hay que ir renovando al menos parte de la deuda, la situación es peor cada vez que se refinancia una parte a un tipo de interés más elevado.

Es sensato que el país “rescatado” pierda parte de su soberanía económica a cambio de la ayuda, que se le obligue a hacer sacrificios. Pero la ayuda tiene que serlo verdaderamente, para ser eficaz y contribuir a que pueda pagar la deuda. Si se le presta a un tipo de interés demasiado alto, como se ha hecho con los “rescates” hasta la fecha, no sirve. Si por el contrario se le extiende una línea de crédito por el valor de los vencimientos de su deuda durante los próximos dos años al 4 o 5%, dicho país podrá refinanciarse a ese tipo de interés por lo que el tipo de interés no subirá y su solvencia no se deteriorará cada vez más hasta la quiebra.

El problema no es que la UE no cuente con un mecanismo que permita extender dicha línea de crédito: hay varias opciones para superar este problema técnico, como por ejemplo autorizar al BCE a hacerlo, hacer lo propio con el Fondo de Emergencia, recurrir al Banco Europeo de Inversiones, etc. El verdadero problema es que Merkel y otros llevan meses jugando demagoga e irresponsablemente a la nacionalización de los problemas económicos, tratando de localizar y limitar la crisis a los países endeudados y haciendo oídos sordos al desastre económico que supondría para sus propios países la quiebra de aquéllos.

Sólo una pequeña parte de los bancos alemanes se ha sometido a las pruebas de stress bancario recién publicadas, mientras que la totalidad de los españoles lo ha hecho. ¿Por qué? Porque no sólo no están mejor sino que en muchos casos están bastante peor, mucho más expuestos a los problemas crediticios de Grecia o Italia, y a los de las empresas de dichos países, cuya solvencia está ligada indefectiblemente a las de sus países, en ocasiones hasta tal punto, como en España, que son las dudas sobre la solvencia de la deuda privada la que socava la solvencia del país, al entenderse que deberá rescatar a su sector privado.

Llegados a este punto, permítanme un inciso para comentar el artículo y editorial de Cebrián ayer en El País. Dejando de lado el egocentrismo de su continua auto cita, ¿cómo puede criticar la gestión económica del Gobierno un tipo que ha pilotado el suicidio de una de las mayores máquinas de hacer dinero de este país? Con Cebrián de Consejero Delegado, PRISA ha dilapidado el rio de dinero que fluye desde hace décadas desde El País, la Ser y Santillana, para comprar televisiones y radios por todo el mundo endeudándose hasta que ha tenido que vender la mitad del grupo para tratar de salvarlo. La familia Polanco y otros accionistas fundadores han perdido muchísimo dinero y el control del grupo, aparte de la honra vendiendo Cuatro a Berlusconi, por ejemplo. Pero Cebrián se ha garantizado un salario anual de 9 millones de euros por los próximos 3 años.

El endeudamiento insostenible de PRISA y muchos otros grupos empresariales españoles (los promotores inmobiliarios son el principal problema pero no el único) es lo que hace dudar de la solvencia de España, cuyos bancos están expuestos al impago de los créditos privados y, por tanto, cuyas finanzas públicas se ven amenazadas de tener que rescatar el sector bancario. Zapatero será muy mal gestor y lo que se quiera pero desde luego no es Cebrián quién puede dar lecciones sobre la insoportable levedad del ser y la necesidad de una gestión decidida y eficaz. Al contrario.

Pero ahí está Cebrián, sin que nadie le saque los colores. O Aznar, miembro del Consejo de administración del imperio de comunicación de Murdoch, acusando al Gobierno y al PSOE de faltar a la verdad mientras el imperio que se supone contribuye a gestionar correctamente se destruye por las ilegalidades cometidas por sus periódicos, siempre líderes en la denuncia de la ineficacia y la corrupción de los políticos británicos y europeos.

Según Cebrián lo que hace falta es un Gobierno decidido que ofrezca esperanza y pactos para salir de la crisis. ¿Dirigido por Rajoy? Puede que el PSOE no haya hecho lo suficiente para que España afronte unida la emergencia pero desde luego el PP de Rajoy ha hecho lo imposible para evitarlo, negándose a cualquier pacto e incluso boicoteándolos, presionando a la patronal para que se desdijera de los progresos alcanzados sobre la negociación colectiva, por ejemplo, por no hablar de los nombramientos que requieren de mayorías cualificadas (Tribunal Constitucional, Director General de RTVE, etc).

¿Actitud decidida? Sí, como la demostrada frente a Camps, que lidera un gobierno autonómico y un partido que se ha financiado a cuenta de los contratos concedidos por dicho gobierno a una trama criminal. Rajoy sigue esperando que Camps desaparezca como una cenicienta antes que impedirle repetir como candidato u obligarle a dimitir ahora que ya está claro que va a ser juzgado por cohecho. ¿Es Rajoy un motivo de esperanza?

Volviendo a Europa y la crisis de las deudas soberanas, ¿qué más tiene que pasar para que Merkel acepte contribuir a la única solución posible para evitar el hundimiento de Europa y proteger los intereses europeos y alemanes? Merkel no es mejor gobernante que Zapatero, por muy negativo que sea el juicio sobre Zapatero. Merkel está jugando con fuego, con un fuego que no sólo le puede quemar a ella sino a todos nosotros. Merkel es un peligro suicida y homicida que debe ser atajado sin dilación.

¿La cuestión de si las elecciones son en noviembre o en marzo es de verdad más importante que el peligro Merkel que se cierne sobre todos nosotros? Cebrián vete a casa con Aznar, Camps y tantos otros hipócritas corruptos cuya irresponsabilidad y negligencia raya en lo criminal.