Sucesiones, herederos y el mirlo de Blanco

 Guridi

 El rey Don Juan Carlos ha cedido ante la evidencia y está dispuesto a sacrificarse por el país, dando un paso atrás mediante su abdicación para dedicarse a actos benéficos y pasar sus días disfrutando de las instalaciones de Patrimonio Nacional de su elección.

 Para ello, su heredero dinástico, Don Felipe, nombrado como tal desde muy tierna edad, accederá al trono tras la publicación de una Ley Orgánica de dos párrafos que ha tardado 36 años en hacerse.

Parece que Don Juan Carlos se ha dado cuenta, por fin, de que España ya no es el mismo país que cuando empezó su reinado. Y ha hecho lo que ha creído necesario para proteger la Corona. No como su yerno, que se escondía detrás de ella para golfear creyéndose impune.

Mientras tanto, Alfredo Pérez Rubalcaba, viendo los pésimos resultados de las Europeas y creyéndose aún en los años 80, no ha dado un paso atrás. Se ha quedado para dar los últimos golpes de gracia a un PSOE malherido y considera imprescindible tutelar el cambio de monarca, pese a ser un cadáver político.

Pero no queda ahí la cosa. Mientas Rubalcaba tutela, hay convocado un Congreso Extraordinario que debe organizar Óscar López (el Héroe de Ponferrada). Un tipo que no ha tenido ningún reparo en hacer una grosera cacicada en el PSOE castellanoleonés, para así seguir haciendo lo que mejor se le da: perder elecciones y sudar mientras lee papeles en público.

La actual Ejecutiva del PSOE, además, pretende que la sucesión en la Secretaría General sea tan ordenada como la del monarca, sin darse cuenta de que el PSOE es una institución democrática, mientras que la monarquía es medieval y hereditaria. De ahí que, inexplicablemente, les inquieten cosas como convocar a un Comité Federal, hacer elección directa del Secretario General o largarse de una vez, para que pilote la transición una comisión gestora.

Así, mientras la gente castiga al PSOE, exigiendo menos servilismo y más democracia, Rubalcaba y su “troupe” estarán dos meses más, ejerciendo de cortesanos y tratando de trucar barajas, cargar dados y rellenar con garrafón. Y no discuto que lo hagan sinceramente convencidos de que están siendo responsables. Cuando te acostumbras a menospreciar a la gente, es normal que parezca irresponsable someter cosas importantes a su criterio.

Así, además, tenemos a Pepe Blanco usando su despacho y sus teléfonos del Congreso de los Diputados para convencer a todo el mundo de que Susana Díaz ha de ser la cabeza que nos guíe. Paseándose por los pasillos, mientras grita al móvil que aplastará a Edu Madina como una cucaracha. Y el resto del tiempo encerrado en su despacho con Pedro Sánchez, que se vende a sí mismo como un mirlo blanco. Es más bien el mirlo de Blanco. Pero muy guapo.

Los precandidatos, mientras, han dejado claro sus exigencias para concurrir a la Secretaría General del PSOE. Madina, que quiere que toda la militancia vote. Chacón, que quiere que cualquier español vote. Pedro Sánchez ha dicho que le da igual el método de elección, pero que se presenta porque es muy guapo y tiene muchas ganas. Susana quiere un congreso norcoreano, con unanimidad del 163%. Izquierda Socialista nos recuerda que quiere seguir teniendo cuota para todo. Patxi, que nos vayamos a la porra y le dejemos en paz de una vez.

Y García-Page nos ha dicho que no se presenta, por si a alguien le interesaba, que no era el caso.

Tal y como se presentan las cosas, parece que tendremos con seguridad a Edu Madina, Pérez Tapias y a Pedro Sánchez. Susana Díaz es duda por varios motivos: el primero es que quiere ser elegida por aclamación, independientemente del método. Y el segundo, que tiene todo que perder con esta jugada. Si se presenta y gana, Andalucía va a sufrirlo y no puede darse nada por seguro. Si se presenta y pierde, Andalucía va a sufrirlo y ella puede despedirse de cualquier futuro político.

Edu Madina quiere sacudirse de encima su reputación de apocado y de “aparatero”. Para ello ha apostado muy fuerte por la elección directa del secretario general y se ha salido con la suya. Aún así, los conflictos le siguen violentando mucho y trata de mostrarse todo lo conciliador posible. Tal vez quiera hacer una revolución en el PSOE, pero será pidiendo las cosas por favor y dando luego las gracias. Ahora mismo se encuentra sometido a una tensión extraordinaria, así que veremos cómo se comporta en estas circunstancias.

De Pedro Sánchez poco puedo decir que no haya dicho ya. Es el robot teledirigido de Blanco. El que crea que es listo, que le escuche hablar. El que crea que es algo nuevo, se va a llevar el chasco de su vida. Para resumir: se cree el Gallardón del PSOE. Interpretadlo con la peor intención del mundo y acertaréis.

Pérez Tapias es un buen tipo, pero su presencia en estas primarias/consulta es equivalente a la de Matilde Fernández en el 35 Congreso: Queremos seguir manteniendo cuota de poder para continuar siendo los guardianes de las esencias del Socialismo.

 Continuará…