¿Subir el listón?

 Guridi 

Madrid es una fruta madura, políticamente hablando. O cae del árbol del PP, o se pudrirá al sol de la corrupción, el clientelismo y el reparto de prebendas disfrazado de liberalización. Los partidos que aspiran a sacar al PP lo saben y no quieren dejar pasar la oportunidad, no sólo de acceder al poder, sino de librar a la ciudadanía madrileña de décadas de gestión caciquil, pestilente y ligeramente mafiosa.

Curiosamente, que el gesto de resentimiento de un vacuo Pedro Sánchez haya desalojado a Tomás Gómez, ha sido la afortunada caída de una pieza de dominó, que está afectando a otros partidos. Que Ángel Gabilondo haya decidido aceptar ser el candidato, de repente ha dejado a la luz lo polvoriento y momificado de los aparatos madrileños, que han decidido sacudirse el polvo, e iniciar una “carrera armentística” para ver quién ofrece la figura más intachable a sus votantes.

La sorpresa ha sido de tal calibre, que hasta la operación para colocar a Tania Sánchez al frente de “Podemos” ha sido abortada, con todos los podemitas desorientados y buscando a alguien que no sea ya simplemente rompedor (que era la única cualidad de Tania Sánchez), sino también intachable. La juventud y el carisma de las primarias han dejado paso a las trayectorias notables y a las figuras de gran reconocimiento: Manuela Carmena para Podemos, Luis García Montero para lo que queda de IU y el ya mencionado Gabilondo para el PSOE.

El PP ha querido reproducir la misma operación: quitarse de encima a un dirigente regional modesto para colocar a gente que despierte respeto. Pero lo único que ha logrado es echar a los leones a Ignacio González, el de las bolsas, el del ático, el del Canal de Isabel II. Y poner en su lugar a la televisiva Cristina Cifuentes, que lo mismo sale en la tele para enseñar su último tatuaje, decir lo republicana que es o presumir de apalear manifestantes con una frecuencia nunca vista antes. Lo principal es salir en la tele, aunque sólo sea para decir tonterías, que es un mal muy común a la política a la que nos estamos acostumbrando.

Y para la alcaldía… Para la alcaldía el PP elige a lo peor de toda la politica madrileña personificada. Una alegoría viva del descaro, la chulería, la corrupción y la impunidad: Esperanza Aguirre. Con Esperanza Aguirre puede ocurrir como con José María Álvarez del Manzano: que todo el mundo coincide en que es un desastre, pero que salía elegido igualmente. Con gente que mete su papeleta en las urnas, pero mienten como bellacos en las encuestas.

Sin embargo, ¿se ha subido de verdad el listón? Pues habrá que ver quiénes acompañan en las listas a personajes tan incontrovertiblemente prestigiosos. Y es bastante posible que el hedor a rancio acompañe, por desgracia, a gente tan válida. A García Montero seguramente le acompañarán los rancios comunistas que veían con buenos ojos los trapicheos de las “black”. A Gabilondo, los incapaces socialistas que vivían con comodidad la oposición y las jóvenes promesas que llevan 20 años siéndolo. A Carmena, los lixiviados de otros partidos y gente presuntuosa que no ha tenido una sola idea original en su vida, como Ramón Espinar Jr. Y a Cifuentes y a Aguirre toda la panda de recalificadores, padrinos del Pequeño Nicolás y Carromeros a la que estamos acostumbrados.

¿Será esta subida del listón el comienzo de una regeneración muy necesaria o es un gesto cosmético de partidos agonizantes en un pantano de podredumbre política? ¿Se seguirá parasitando el prestigio ajeno o se tratará de conseguir un poco por méritos propios? 

Ojalá la voluntad viva de las personas ejemplares consiga ganar el pulso a la mano muerta de décadas de incompetencia, trapicheos y reparto de la miseria.