Sorpassos

David Rodríguez

Hace tres meses, en Debate Callejero discutimos la propuesta del PSOE de formar gobierno con el apoyo de Ciudadanos y de Podemos. Algunos ya comentamos entonces, no sin polémica, que esta sugerencia era inviable, ya que no era posible encontrar puntos de acuerdo entre algunos elementos básicos de los programas de Podemos, IU y confluencias, respecto al de Ciudadanos. En mi opinión, esta oferta del PSOE obedecía a la imposibilidad de escoger entre el apoyo al PP (vetado por Pedro Sánchez) y un gobierno con Podemos (torpedeado por destacados dirigentes del Partido).

Finalmente, ha vencido el plazo establecido para formar gobierno y, como era previsible, ha sido imposible llegar a un acuerdo entre fuerzas políticas antagónicas. Así pues, el 26 de junio tenemos nuevas elecciones legislativas en España, tras las cuáles habrá que volver a debatir posibles pactos, ya que la probabilidad de alcanzar mayorías absolutas es igual a cero. Ante este panorama, son muchos quiénes hasta hace un par de semanas pronosticaban una práctica repetición de los resultados que se dieron el 20 de diciembre. Pero la política no se caracteriza precisamente por su carácter estático, y estos días estamos viviendo algunas novedades que pueden volver a modificar el tablero del juego.

El principal acontecimiento al que quiero hacer referencia, aunque no tiene porqué ser el único, es el más que posible acuerdo electoral entre Podemos e IU, al que pueden sumarse fuerzas como la Chunta o MÉS, y que se añade a las confluencias ya existentes en Catalunya o Galicia. No voy a plantear aquí el debate sobre la forma concreta de la colaboración ni sobre los puestos en las listas, temas que se han de dilucidar durante estos próximos días, pero que tienen importancia bastante relativa en comparación con el efecto que pude tener esta nueva entente entre fuerzas políticas con propuestas de izquierdas.

El efecto electoral de esta nueva confluencia es todavía incierto, y sin duda va a ser analizado con detenimiento en las encuestas que se están realizando ya en estos momentos. Pero los resultados obtenidos en las últimas municipales, o la victoria conseguida en Catalunya por En Comú Podem, son precedentes cercanos que pueden invitar al optimismo de sus protagonistas. Sin lanzar las campanas al vuelo, la unidad de estas fuerzas políticas podría tener un efecto multiplicador que modificara de manera sustancial el ya sacudido mapa político de nuestro país.

Una de las palabras que puede ser protagonista en la próxima campaña electoral es la de ‘sorpasso’. No cabe duda de que este término presenta en un principio la connotación de que Podemos (más IU y confluencias) puedan superar al PSOE. Sin embargo, como muy bien se han encargado de mencionar los dirigentes de esta más que posible confluencia, el objetivo de ‘sorpasso’ ha de ser sobre el PP y sus políticas reaccionarias. Esta meta no es sencilla, pero en un escenario tan dinámico no hemos de descartar ninguna posibilidad. 

En definitiva, nos presentamos ante unas elecciones en las que las posiciones que se definieron el 20 de diciembre no son inamovibles, y esto puede tener repercusiones de enorme importancia a la hora de definir un próximo gobierno para España. El terremoto político que está sacudiendo nuestro país en los años recientes no parece tener fin, y de cara al futuro más inmediato todas las opciones siguen abiertas.