Somos tontos

LBNL

Todos, ustedes también. Somos tontos porque nos toman por tales y nos dejamos. Si aún no se ha dado cuenta, con más razón todavía. Les puedo citar varios ejemplos pero me voy a quedar con dos: el pacto PP-PSOE para acudir con una postura común al Consejo Europeo de finales de mes, los 28 millones de euros cobrados por los dirigentes del PP como sobre sueldos durante los últimos años (sí, de euros) y el comité de expertos sobre las pensiones.

Anteanoche vi en el Intermedio la lista de altos cargos del PP y las ingentes cantidades que el PP les había venido pagando durante el último lustro por conceptos varios, pero siempre de forma adicional a sus emolumentos como cargos públicos. En total 28 millones de euros. La noticia original era de Infolibre. Flipé. No sé si es delito. No sé si les habrán practicado retenciones sobre esos sobre sueldos. No sé si los habrán declarado a Hacienda. Lo que tengo claro es que es acojonante que un partido político que se financia con fondos públicos (lo que me parece muy bien) pague cantidades tan elevadas a sus dirigentes. ¿De dónde saca el partido tanto dinero? ¿Por qué no se abonan nóminas más elevadas y se dejan de complementos y demás subterfugios? ¿Si todo es legal y sensato, por qué tratan de esconderlo al máximo?

Esto último está claro: porque incluso si todo es legal, es un escándalo ético que esos mismos dirigentes hablen de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos exijan abrocharnos el cinturón. En aquel programa de “Tengo una pregunta para Vd”, Rajoy contestó que ganaba unos 6 mil euros al mes. Es evidente que mintió. En el contexto del caso Gurthel y los papeles de Bárcenas, parece que la oscuridad y la falsedad son lo de menos: parece haber mucho más.

Imaginé que iba a arder Troya, que la prensa iba a tener otro día de fiesta a cuenta del asunto. Pero no. Consulté varias veces las versiones digitales de El País y El Mundo y no, no encontré nada al respecto. En cambio, un montón sobre la perspectiva de un pacto entre Rajoy y Rubalcaba para llegar a una postura común de cara al Consejo Europeo.

Durante el día ambos hablaron largo y tendido y consiguieron llegar a un acuerdo sobre una proposición no de ley a la que van a tratar de incorporar a otros grupos parlamentarios para aprobarla en vísperas del Consejo Europeo. A salvo de enmiendas finales, dicha proposición reclamará la reactivación del plan por el crecimiento, medidas para fomentar el empleo juvenil, que los Bancos Central (BCE) y de Inversiones (BEI) tomen medidas para que vuelva a fluir el crédito y que entre en vigor ya la unión económica que permitiría que podemos recurrir a los 60 mil millones restantes del rescate financiero ya acordado sin que compute como Deuda Pública.

Qué bonito. El Gobierno y el principal partido de la oposición dejan de pelearse y se dedican a crear. Pues no, también es una tomadura de pelo. Lo que han pactado es absolutamente irrelevante. Unas cuantas de las medidas que van a reclamar están ya en marcha, aunque no se note porque lleva tiempo ponerlas en práctica. Y el resto no se van a acelerar por más que se desgañiten en la tribuna del Congreso. La batalla se juega en otros frentes. Concretamente en dos, ambos en Bruselas. Ambos partidos pueden apoyar conjuntamente el mismo mensaje en el Parlamento Europeo, que está negociando con la Comisión y el Consejo de Ministros las modalidades de aplicación de muchos de esos temas. Y el Gobierno podría estar dando la batalla en el seno de los grupos de trabajo del Consejo que están preparando las conclusiones del Consejo Europeo.

No lo está haciendo. Lo sé a ciencia cierta. Si a partir de este pacto revolucionario España cambia de posición y empieza a pegar puñetazos en la mesa del Coreper II y a exigir que el Consejo ceda a las peticiones del Parlamento Europeo, lo sabré en tiempo real y así se lo contaré. Pero no va a pasar. Por varias razones. La primera, porque el Gobierno del PP no está verdaderamente en contra de la política de austeridad rígida y suicida que emana de Berlín, Frankfurt y Helsinki (de dónde es oriundo el nefasto Comisario Oli Rehn). Al contrario, es una coartada perfecta para recortar gasto público, podar las administraciones (especialmente las autonómicas) y privatizar la sanidad y enseñanza para regocijo de empresas y curas. Además, el Gobierno del PP no quiere enemistarse con los que mandan. Si Francia y/o Italia dan la batalla, se sumará a ella, más que nada por no quedarse fuera, pero siempre con la mira puesta en objetivos más cortoplacistas, tipo una rebaja en las exigencias de cumplimiento (déficit, subir impuestos, etc), pero no para un cambio radical de una política en cuya virtud cree y que le sirve para poder exigir los cambios internos que en realidad desea.

De tal manera que todo lo que lean al respecto no dejará de ser papel mojado o fuegos de artificio porque en realidad, en el Consejo Europeo, el Presidente del Gobierno seguirá manteniendo la misma postura que hasta ahora.

Lo que realmente no comprendo es la posición del PSOE. No puedo concebir que no conozcan la realidad de cómo funcionan las instituciones comunitarias y sobre dónde, cómo y con qué aliados hay que pelear las batallas en el Parlamento y el Consejo. Y si la conocen, como es seguro, ¿por qué se prestan al juego de respaldar al Gobierno para que defienda unas posiciones que no va a defender?

Las explicaciones que se me ocurren son todas malas. Seguramente Rubalcaba considera que podrá vender ante la opinión pública el hecho de haber “forzado” al PP a pactar la proposición no de ley. No le auguro mucho rédito. A lo peor Rubalcaba está cayendo en la trampa en la que cayó el representante de CC. OO. en el comité de sabios sobre las Pensiones. Vino a decir el buen hombre que había firmado el informe a cambio de haber conseguido insertar en el mismo un par de enmiendas, bastante menores.

Me han dicho que es un tipo muy majo pero lo siento, debe ser bastante tonto. ¿Por qué participar en un comité de expertos cuyas conclusiones eran perfectamente predecibles? Nuestro sistema de pensiones no está en crisis. Es perfectamente sostenible. Han bajado los ingresos, sin duda, dramáticamente, lo que ha obligado a echar mano de la reserva. Pero para eso precisamente está la reserva ¿no? Para insuflar fondos cuando una crisis de empleo reduce las cotizaciones y provoca un déficit. Si seguimos con muchos millones de parados durante varios años, claro que las pensiones quebrarán, como todo lo demás. Pero si creamos empleo volveremos a tener superávit. Cierto, la pirámide poblacional evoluciona en contra de la sostenibilidad del sistema, pero eso se arregla alargando la edad de jubilación, algo ya previsto. Quizás haya que alargarla más o aplicar el alargamiento más rápidamente. Pero no es en absoluto necesario bajar las pensiones, especialmente cuando nuestro gasto en pensiones es apenas superior al 10% del PIB (creo que ronda el 11%) y el de nuestros vecinos ronda el 13 o el 14%. ¿Por qué ellos pueden tener un sistema de pensiones sostenible destinando una proporción más alta de su riqueza al mismo y nosotros no podemos permitírnoslo? Estas eran premisas de partida, contempladas desde hace años en el Pacto de Toledo. Y por tanto, no era necesario ningún comité de sabios que propusiera recomendaciones urgentes para salvar el sistema de la quiebra.

Estaba bastante claro desde el principio que el comité de sabios iba a proponer recortes adicionales. Así lo quería el Gobierno, como coartada para poder aplicar algo que considera positivo. No lo es. Tampoco es necesario. Bruselas tampoco lo exige, son los Gobiernos los que deciden donde tienen que recortar para poder recibir la ayuda que reclaman a Bruselas.

Todo esto es debatible, tenemos problemas serios y caben diferentes enfoques, ideológicamente diversos y contrapuestos. Lo que no tiene ningún sentido es bailarle el agua a una panda de desvergonzados que se forran mientras nos llevan por el camino de la miseria colectiva mientras ellos se embolsan literalmente millones de euros de procedencia cuando menos dudosa y la prensa pasa de puntillas sobre el tema.

Es un escándalo, el PSOE no hace nada y nosotros somos absolutamente idiotas por no rebelarnos. Cualquier día la cosa se va de las manos y acabamos a tortas porque la cosa está pasando de castaño oscuro. En el mejor de los casos, acabamos en manos de los populistas de turno. Apañados vamos. Y mientras, ellos seguirán forrándose.