Solo pueden timarte una vez

 Guridi

Después de que Pedro Sánchez haya sacado el peor resultado electoral de la historia del PSOE. Después de ser el primer candidato rechazado en una investidura. Después de que sepamos que iremos a nuevas elecciones, llega el momento de pararse a pensar. 

Sí, iremos a nuevas elecciones. Podemos no va a moverse de donde está, pese a que Pablo Iglesias siga haciendo más teatro. Ciudadanos se caerá del pacto si Podemos decide entrar. Y repito lo que llevo diciendo desde el principio: no salen las cuentas. Nada ha cambiado el número de diputados que se necesitan para la investidura. Los “esfuerzos” de Pedro Sánchez consisten en una nueva huída hacia adelante, para salvar su posición de Secretario General. 

Pedro Sánchez nunca ha tenido nivel, ni ideología para sacar esto adelante. Tiene agallas, tiene ambición y tiene astucia, pero no tiene la inteligencia necesaria. Ni brújula moral alguna. Por eso cada día dice una cosa diferente. Algo que de lo que ya se advirtió cuando se presentó a las primarias, por cierto. 

Todos los movimientos que está haciendo después de su fallida investidura no dejan de ser una estafa, porque vende algo que no puede ofrecer. Su actitud es más parecida a las tácticas de un concursante de “Gran Hermano” que a las de un candidato del Partido Socialista a la presidencia del Gobierno de España. 

¿Cuáles han sido sus contribuciones al PSOE, aparte de los peores resultados de la historia y la fracasada investidura? Porque, en materia de programa, se recurre aún al documento de la Conferencia Política que organizó Rubalcaba. Un documento, por cierto, que es más de la pluma de Ramón Jáuregui que de las convicciones de Pedro, que no son muchas más de las que quepan en su espejo. 

Puede decirse que la aportación al PSOE en este tiempo ha sido el “Luenismo”. La horrorosa dirección interna de Luena, las peores prácticas aparateras de Juventudes Socialistas puestas al servicio de una dirección mediocre de gente sin ética, ni ideología. La maquinaria del partido puesta al servicio de “vendettas” personales y del narcisismo de gente que se cree competente, como Antonio Hernando, Óscar López, María González Veracruz, Carmen Montón, Rafael Simancas y otros grises expertos en perder elecciones y en sonreír al sol que más calienta. Hay quien diría que es una gestión sectaria, pero los sectarios tienen una religión, al menos. Aquí no hay ninguna idea que sea más elaborada que un “tuit”. 

¿Qué queda ahora? Queda acabar de una vez con esta agonía de una organización centenaria puesta al servicio de unos becarios venidos a más. Se puede decir que todos estamos esperando a que Susana Díaz dé el paso definitivo para acabar con esta situación. 

Si bien Susana Díaz es la responsable de habernos “regalado” a Pedro, también es verdad que se ha dado cuenta de su error y que ha reconstruido puentes que nunca debió de haber roto. Y la verdad es que es la hora de que la gente se una para acabar con la “zombificación” del PSOE. Igual que un avión se despresuriza por accidente y pierde al aire de manera explosiva, soltándolo al semivacío de las capas más altas de atmósfera (y acabando con sus ocupantes de paso), así le pasa al PSOE, que pierde solvencia, ideas e identidad ante el semivacío de su actual dirección. 

Susana Díaz ya tiene todos los avales en el bolsillo. Y se va a presentar pase lo que pase. Y yo me encuentro entre los que van a apoyarla cuando dé el paso adelante. 

Es hora de unir fuerzas y dejar de repartir carnets de pureza y de responsabilidad cuando hemos puesto a un inconsciente al timón del barco. El PSOE, lo he dicho muchas veces, es demasiado importante para España y para su gente como para que siga en este proceso de desintegración a base de aceptar siempre males menores y escudarse en una supuesta “responsabilidad” que sólo esconde cobardía y apoltronaminento. 

Que unos histriones sectarios como la banda de Somosaguas hayan sido capaces de quitarnos espacio a la izquierda es un gran síntoma de hasta qué punto el partido está esclerotizado y falto de inteligencia y talento. Dos cualidades que te hacen terriblemente sospechoso en el mundo de los Luenas y los Sánchez, que no tienen ni una cosa, ni la otra. 

El PSOE no lo tiene fácil, pero Torres Mora tiene una frase que viene muy al caso: contra la mala política sólo puede hacerse buena política. Ni lecciones de moralidad, ni quejas valen para solucionar un problema. Y es mejor una política llevada a cabo por un PSOE unido que por el PSOE cesarista y piramidal que estamos sufriendo. 

Esto no es un proyecto personal. Y mucho menos debe de ser el proyecto personal de Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Es el proyecto de generaciones de españoles y españolas que lucharon por un país más justo, un mundo más humano y por una política que se haga pensando en la sociedad, no en las cuentas de resultados. Por eso nos llamamos socialistas. 

Es el momento de pensar en el futuro y no sólo en las siguientes elecciones. Y de recuperar a un partido que ha sido refugio y ayuda para las personas, más allá de ser una mera máquina de conseguir el poder. Es el momento de acabar con una broma que hace mucho tiempo que ha dejado de hacer gracia a los españoles y a las españolas. De acabar con las estafas y las promesas rotas, de jugar a ver quién tiene la ambición personal más grande y es capaz de echar a más gente para quedarse solo en la cumbre. 

No va a haber Gobierno. No debe seguir la persona responsable de arrojar a todos por la borda para seguir seco. Esto no debe continuar. Y si vais a sacar el izquierdómetro o a iniciar el reparto de carnets de pureza os aconsejo que empecéis por Pedro Sánchez antes de fustigarnos a los demás. 

Susana Díaz va a tener detrás a mucha gente para ello. Y yo estaré con ellos. Es hora de acabar con esto. Sólo pueden timarte una vez. Pretender hacerlo dos veces es tomarte por idiota o serlo uno mismo. Y aquí está en juego mucho más.