Siria, no se crean nada

LBNL

La tragedia continúa y hay pocas, por decirlo suavemente, expectativas de que vaya a mejorar. Quizás hayan leído que la Unión Europea decidió el lunes levantar el embargo de armas a la oposición. Falso. Quizás hayan creído que Rusia decidió responder mandando misiles anti aéreos al régimen de Asad. Falso también. Y quizás se hayan esperanzado con la noticia de que EE.UU., Rusia y las Naciones Unidas se han puesto de acuerdo para convocar una Conferencia de Paz para el próximo miércoles 5 de junio en Ginebra. Idem. Bueno, esto último es más bien inexacto porque han acordado reunirse en tal fecha en tal sitio. Lo que pasa es que seguramente lo hagan en solitario, con algunos invitados estelares como la Unión Europea y otros, pero sin el régimen y la oposición sirios. ¿Conferencia de Paz? Más bien fuegos de artificio.

La UE no acordó levantar el embargo de armas a la oposición (el Consejo de Oposición Sirio, SOC en sus siglas en inglés). Lo que sucedió es que los 27 Estados Miembros de la Unión fueron incapaces de ponerse de acuerdo sobre la relajación del embargo de armas a favor de la oposición, por lo que el embargo de armas a Siria expirará mañana. No sólo para la oposición sino también para el régimen. Los duchos funcionarios europeos han hecho los deberes del lunes al viernes y mañana mismo entrará en vigor un nuevo reglamento que repondrá el resto de sanciones (financieras, comerciales, de visados…) al régimen, con las excepciones que ya estaban en vigor para el SOC. Lo de las armas queda sin embargo al albedrío de cada Estado Miembro, con un compromiso político de no suminístraselas al SOC durante los próximos dos meses. Entonces se verá si la “vía diplomática” está dando resultados y cada Estado Miembro hará lo que crea más apropiado.

No está claro que ninguno vaya a suministrar armamento. Pero al menos dos, Reino Unido y Francia, quieren poder suministrar “equipamiento letal” que permita a la oposición protegerse de los ataques del ejército sirio. No me pidan demasiados detalles, pero la diferencia estaría entre vender un cañón de artillería, que permite bombardear al contrario en sus posiciones, y cohetes portátiles que permiten destruir un avión o un helicóptero que te bombardea. Claro que esto último fue lo que se le suministró a los muyahidines afganos que luchaban contra los soviéticos y luego acabaron utilizándose contra las fuerzas militares occidentales un par de décadas más tarde…

Rusia reaccionó airada al supuesto sabotaje europeo contra sus esfuerzos en pos de una salida diplomática de la mano del Secretario de Estado norteamericano John Kerry. La incapacidad de la Unión para prorrogar el embargo es sin duda criticable, pero Rusia pretende utilizarla como coartada para sus propios envíos de armas al régimen. Viene haciéndolo desde hace tiempo, más bien décadas. Esa es su única excusa. Niega estar firmando nuevos contratos, sino que se está limitando a cumplir con las entregas contratadas antes del inicio del conflicto. Dada la pobreza del argumento, añade que sus envíos son de equipamiento inútil para combatir a las fuerzas rebeldes. Ciertamente: el Ejército Sirio de Liberación y las múltiples milicias que combaten contra el régimen no disponen de medios aéreos. El problema es que los misiles anti aéreos que supuestamente va a recibir Damasco suponen una amenaza para la fuerza aérea israelí, especialmente dada la presencia creciente en Siria de varios miles de milicianos libaneses de Hezbolá y el apoyo que han venido recibiendo tradicionalmente de Siria, lugar de paso de su aprovisionamiento militar desde hace décadas.

En todo caso, Rusia no envía los misiles en respuesta al cambio de posición europeo. Israel lleva meses advirtiendo de las graves consecuencias que dicho envío tendría. Tiene un puntito de lógico que la cosa les preocupe. Con un misil de esos, un grupito de milicianos podría cargarse un avión comercial que estuviera llegando o saliendo del aeropuerto de Tel Aviv. Si, ya sé, los israelíes ocupan Palestina, discriminan a los árabes israelíes, matan a milicianos de Hezbolá cuando tienen ocasión e incluso bombardean almacenes de armas sirios cuando se les antoja. Pero nunca se les ha ocurrido cargarse un avión comercial árabe. Hasta la fecha, los “árabes” enemigos de Israel tampoco se lo han cargado, limitándose todo lo más a secuestrar decenas de ellos. Pero es que tampoco han tenido nunca la capacidad de hacerlo. Vale, vale, estoy de acuerdo en que no hay nadie completamente de fiar y, por tanto, preferiría que ninguna de las dos partes tuviera la capacidad de hacerlo. Pero hasta los más pro palestinos, o pro libaneses, convendrán en que sale más a cuenta estar a merced de los misiles israelíes que al contrario.

Vayamos con la cacareada Conferencia de Paz. En vista de que el Consejo de Seguridad está bloqueado porque Rusia se niega a que le vuelvan a timar como pasó con la zona de exclusión aérea de Libia, que acabó convirtiéndose en la legitimación de una operación agresiva de la OTAN en toda regla, y en vista también de que EE.UU. no tiene ganas de embarcarse en otra guerra de ingente coste e incierto final dados los pobres –cuando no directamente desastrosos- resultados de las intervenciones en Irak y Afganistán, ambos acordaron una serie de principios para propiciar una salida política a la crisis de Siria.

Dichos principios quedaron reflejados en la declaración de la Conferencia de Ginebra I. El fundamental es que la solución al conflicto pasa por la constitución de una autoridad gubernamental de transición de mutuo acuerdo y con plenos poderes ejecutivos. Dicho principio es la base también para la nueva Conferencia de Ginebra o Ginebra II. Subrayemos empezando por el final. Plenos poderes ejecutivos implican que la nueva autoridad no dependerá del actual gobierno sino que lo reemplazará. Y de mutuo acuerdo quiere decir que la oposición puede vetar a los representantes del régimen que participen en dicha autoridad gubernamental de transición. En otras palabras: Asad al exilio y su Ministro de Exteriores Vicepresidente del nuevo Gobierno, presidido por el líder del SOC.

Ahí nos encontramos con un nuevo problema. El SOC es todo menos homogéneo. Tenía un líder, Khatib, pragmático y con cierto carisma en el interior del país, lo cual no es moco de pavo porque el SOC existe sobre todo fuera de Siria. En el interior manda el régimen y en las zonas liberadas el Ejército Sirio Libre en algunas y las milicias en otras, sin que haya una línea de mando clara respecto del SOC u horizontal entre los actores sobre el terreno. Anécdota: el otro día me contaron que cuando le preguntaron al máximo representante del Ejército Sirio Libre en el exterior sobre cómo dirigía a sus tropas, respondió que por Skype. No se rían, Skype ha mejorado mucho y seguro que da órdenes a quien le coja la llamada. Pero de ahí a que las cumplan…

Para empeorarlo todo, la facción de los Hermanos Musulmanes dentro del SOC no tiene claro lo de negociar con el régimen, y en vista de ello y de la falta de ayuda de la comunidad internacional, Khatib dimitió. No está nada claro que el nuevo líder tenga ningún control sobre el SOC y todavía menos sobre los combatientes en el interior. En todo caso, el SOC rechaza por el momento acudir a Ginebra, entre otras cosas porque Asad se declara dispuesto a ello.

Así que nada de nada. Europa no tiene claro si apoyar militarmente a los rebeldes sería positivo o todo lo contrario para coadyuvar a una solución política. Los unos denuncian que el régimen nunca pactará mientras no se vea amenazado militarmente. Los otros sospechan que si la oposición se ve con suficiente fuerza, no parará hasta derrocar al régimen por las armas. Rusia tiene un dilema parecido. No quiere perder a un cliente armamentístico y tampoco a uno de los pocos aliados que le quedan en la zona. Pero tiene cada vez más claro que Asad no sobrevivirá a la crisis así que mejor preparar el escenario post Asad con EE.UU. para no volver a perder toda capacidad de influencia, como le ocurrió con Sadam en Irak. EE.UU. no sabe qué hacer tampoco. Qatar y Arabia Saudí financian a los rebeldes pero no sólo a los mejores entre ellos y cuanto más se prolongue el conflicto, más posibilidad de contagio a Iraq, que ya está volviendo a estallar, y también a Jordania y Líbano. Algo hay que hacer así que convoquemos una conferencia con Rusia y veamos cómo podemos seguir. Irán en lo suyo. Las inminentes elecciones presidenciales no afectan a su apoyo continuado a Siria, directo y por medio de Hezbolá. Si cae Asad perderá a su único aliado regional, no tiene alternativa. Además, tiene la esperanza de poder hacer valer su apoyo a una solución política a cambio de que se le levanten las sanciones por su programa nuclear y EE.UU. le garantice que Israel no le atacará.

Y mientras tanto, los sirios siguen muriendo, pasando hambre y penurias y escapando del país por miles. No hay una solución mágica, nunca la hay cuando las tensiones subyacentes son tan intensas y la intensidad del conflicto llega hasta un nivel tan alto. Pero por favor, si cabría esperar algo menos de torpeza, al menos por parte de los nuestros, EE.UU. y la UE.

Si la masacre es intolerable, incluido el uso de armas químicas, decretemos una zona de exclusión aérea a petición de la Liga Árabe que ya reemplazó en su seno al régimen por un representante del SOC. No tiene por qué ser la UE, basta con la OTAN o con parte de ella, como en el caso de Libia. Y en últimas, animemos a Israel a seguir efectuando ataques puntuales contra los centros neurálgicos del ejército sirio, que así tendrá más dificultades para hostigar a los rebeldes. Si el problema es que no existe una oposición homogénea y aceptable, que ofrezca garantías de que cuando se instale en el poder no va a pasar a sangre y fuego a los alawitas y a las demás minorías que recelan de las ambiciones suníes, no amaguemos con mandarles equipo militar y exijamos a Qatar y Arabia Saudí que hagan lo propio. EE.UU. tiene la capacidad de hacer esto último. En esta hipótesis, se trataría de conseguir que Rusia convenciera a los “moderados” del régimen de sacar a Asad del poder, por las buenas o por las malas, y aceptar compartirlo con la oposición, que no tendría esperanzas de poder imponerse sobre el terreno.

Pero no, cada uno a lo suyo y sin ninguna coherencia. De ahí que les repita que no se crean nada positivo de lo que puedan oír o leer en los próximos días. En el mejor de los casos se celebrará una reunión en Ginebra en la que los representantes tanto del régimen como de la oposición, carecerán de cualquier capacidad de tomar las decisiones mínimamente necesarias para empezar a encauzar el conflicto.

Así que mucho me temo, los sirios seguirán muriendo a puñados…