Simplemente periodismo

Millán Gómez

En estas mismas líneas he escrito en multitud de ocasiones que, una vez que Zapatero abandone el poder, RTVE, desde el prisma informativo, será uno de sus mejores logros de su mandato, sino el principal. RTVE ha sido desde 2004, con sus defectos, un canal objetivo, honesto y responsable donde han participado gran cantidad de puntos de vista. Ojalá siga caminando por esta vía. El Canal 24 Horas es una auténtica delicia hasta el punto de que un servidor mantiene en ocasiones activado ese canal y lo escucho de fondo como un autómata. Pues bien, como saben, en el Consejo de Administración de RTVE el PP pretendía conocer en tiempo real la línea editorial, la duración, enfoque, escaleta y demás de los trabajadores de Informativos del ente público. CiU apoyó la moción con la abstención de PSOE, CCOO y el voto en contra, menos mal, de IU y la UGT. Claro ejemplo de censura previa.

Unas horas más tarde, salieron varios altos cargos del PP y del PSOE para decir que no, que no están de acuerdo con eso. Bien. Entiendo que algunos de ellos no estuvieran al tanto de la decisión del Consejo, aunque me cueste creerlo, pero rectificar con semejante unidad de partido ya es mentir. ¿Acaso no consensuan una decisión tan importante? Habían decidido una postura y ahora, de repente, se les ha encendido la lucecita democrática y ya no quieren controlar RTVE. Fue una reflexión fulminante y que alcanzó a todos, sin discrepar. Unas horas antes deciden un voto y, una vez conocido el revuelo entre periodistas y opinión pública, ya deciden votar de modo negativo. Bien. Cada cual es libre de otorgar credibilidad a quien considere oportuno. Personalmente, para mí la han perdido. Como bien dice Ignacio Escolar, fiel lector de esta web, quizás sea que era Zapatero quien deseaba el actual modelo de RTVE pero no todo el PSOE. Pienso que no. En cuanto al PP pues ya hay claros ejemplos de manipulación que no es el caso enumerar aquí. CiU, por su parte, declaró que había sido el PSOE quien los había convencido, lo que demuestra empíricamente que no son capaces de formarse su propia opinión y reconocen su dependencia (tiene su punto irónico en una formación nacionalista) de otros dirigentes y confirman su incapacidad. Si no fuera por los sueldos que tienen sería surrealista. Estos señores cobran 120.000 euros, con su tarjeta de crédito, asesor, secretaria, coche con chófer, etcétera.

Alguno de los consejeros es periodista, lo cual debería hacernos reflexionar sobre quienes ejerciendo teóricamente esta profesión no la respetan y van en contra de los principios básicos de su regulación. Autoodio se llama. Podemos entrar en los eufemismos que ustedes consideren oportunos pero llanamente se define como autoodio de un gremio que debería defender tanto o más que ningún otro la libertad, la independencia, la honestidad y la responsabilidad. Mal quedan ante la opinión pública aquellos que antes siquiera de llegar al poder quieren meter las pezuñas en trabajadores que han mostrado sobradamente su profesionalidad. Este sector ha defendido, en esta ocasión, una postura común con un importante consenso en favor de su trabajo. Esperemos que no sea un hecho extraordinario y sí se convierta en habitual en un gremio tan históricamente caracterizado por sus fricciones, individualismo y falta de unidad. Defendamos nuestra profesión porque, como dijo Gabriel García Márquez, es “el mejor oficio del mundo”. Sin duda, maestro. Seguiremos siendo gente que le cuenta a la gente lo que le pasa a la gente, como me enseñó en la facultad José María Calleja.