Sí, somos vieja política

 Guridi

Pablo, Pablo Iglesias, hijo mío. ¿Cómo juegas así con las ilusiones de la gente? En cada una de tus ruedas de prensa, en las que sales a reírte de la gente y a inventarte una pega nueva para no apoyar un gobierno del PSOE, se te ve más el plumero. 

Hay gente, buena gente, que de verdad está ilusionada ante la perspectiva de un gobierno de izquierdas, que ponga punto y final a esta etapa del PP, pero es que a ti eso te da igual. Estas negociaciones son sólo uno de los pasos de tu táctica de “blitzkrieg” para llegar al poder y quedártelo para ti solito. 

Ya has demostrado que la separación de poderes no te importa nada. Que sólo concibes un Estado donde la gente te jure fidelidad y que de verdad crees que nada que no seas tú cabe en el sistema político. Eso no es muy democrático, por mucho que se te llene la boca con palabras como “pueblo” y “democracia”. 

Los socialistas somos de un partido muy viejo, como bien repites. Eso da ventajas: la primera es que llevamos mucho más tiempo que tú peleando por un mundo más justo. Los nuevos recogemos el testigo de los viejos y llevamos 130 años en la pelea. La segunda, es que hemos visto a iluminados de todo tipo y tamaño. Los iluminados se encargan de vaciar de sentido las palabras que importan en política. Para Franco, lo suyo sí que era la auténtica democracia. Ese remedo de Cortes inútiles de apesebrados obesos. Para los comunistas, lo suyo era auténtica democracia, porque su “socialismo” era científico y no había más verdad que la que ellos propagaban. Los falangistas partían cabezas mientras se estaban convencidos de que lo que ellos hacían sí que era la “auténtica justicia social”. 

¿Y que decir del vaciado de las palabras que no te gustan? Cuando te pillan, Pablo mío, defendiendo la posesión y el uso de las armas, obnubilado en tus retóricas de guerrillero, como si los españoles fuéramos los campesinos de la China de Mao, cuando haces eso -repito- y se te echa en cara, respondes con eso tan sobado y tan asqueroso de “violencia es”. “Violencia es echar a la gente de su casa por la hipoteca”. No, Pablo, no es violencia. Es injusticia y vacías de contenido ambas palabras al usarlas para taparte las vergüenzas. 

En fin, que es verdad que somos vieja política. Y por eso sabemos que no quieres pacto. No quieres. Y tampoco puedes. Estás mareando la perdiz para que se convoquen nuevas elecciones, que todo el mundo se enfade mucho y vampirizar ese enfado para chupar votos ajenos. Esa y no otra es tu táctica. Decir una cosa para expresar lo contrario. 

Decir que pactas sin “líneas rojas” para llenarlo todo de líneas rojas. Decir que no quieres sillones, cuando los asignas. Decir que quieres negociar, pero vetar las negociaciones a tu antojo. 

Lo último es que quieres que se te vea de paseo con Pedro. Muchos también querríamos veroa pasear hacia la salida y dejar paso a otros. 

Haces tanta tontería porque sabes que a Pedro le pierde la ambición y el instinto de supervivencia. Pero, Pablo, en serio: tú no le duras dos asaltos en una negociación a José Enrique Serrano. Ni tú, ni Errejón, ni 100 clones vuestros. Y José Enrique Serrano es también PSOE. Y vieja política. Tan vieja y tan política que José Enrique es capaz de saber lo que cuesta arreglar una farola de la Moncloa y todas las leyes que regulan la reparación. Tú sabes posar para la foto y pegarte golpes en el pecho. 

Eres un matoncete, Pablo. Pero a los matones se les desactiva señalándoles con el dedo y diciendo “¡es un matón!” Prepárate para que te señalen muchos dedos.