Si Rafa levantara la cabeza…

LBNL

Eso decía mi suegra ayer. Despotricaba contra todos los partidos y declaraba enérgica que se iba a abstener. Traté de serenarla. Para empezar, tras la decisión del Comité Federal, las terceras elecciones quedaban descartadas. Pero claro, podrían convocarse a la vuelta de Navidades si el PP se niega a pactar los presupuestos. Pero en todo caso, no es comparable la estupidez y mediocridad del PSOE en los últimos meses con la corrupción institucionalizada del PP, señaladamente durante la última década. Fracasé estrepitosamente. En realidad no bramaba contra todos sino sobre todo contra el PSOE. Y se lanzó a poner el primer tweet de su vida citando a Rafa, su padre, que siempre fue del PSOE si bien en algún momento rompió el carné del partido, lo que no le impidió seguir votándolo.Casi al mismo tiempo, una amiga de mi mujer colgó en facebook un alegato parecido citando a su abuela. Mi mujer interpretó que la reacción de cajas destempladas de tanta gente cercana se debía a lo mucho que el PSOE ha mareado la perdiz durante semanas. Pero yo creo que no es por eso sino porque, lamentablemente, en España PP y PSOE siguen siendo en gran medida y para mucha gente, herederos del franquismo y la República. Algo de lo que, por supuesto, hago responsable casi en exclusiva al PP, por haberse siempre negado a condenar el golpe de Estado franquista y seguir adoleciendo de vicios autoritarios. Nada me gustaría más que contar con una derecha moderna, tipo Ciudadanos o la democracia cristiana europea, de cuyas convicciones democráticas no cupiera dudar.

Ya sé que la inmensa mayoría de los votantes “populares” son profundamente democrátas y también que sus dirigentes aceptan la democracia como la fórmula de gobierno no sólo legal sino también como la menos dañina. Pero no acabo de creérmelo del todo y encuentro señales aquí y allá que alimentan mi desconfianza. ¿Recuerdan aquella primera comparecencia de Arenas y Gallardón ante los medios tras el chasco que se llevaron cuando perdieron las elecciones de 1993 y sugirieron tongo? ¿O las declaraciones del portavoz Hernando sugiriendo que los familiares que pedían financiación pública para encontrar a sus muertos de la guerra civil en las cunetas en realidad lo hacían para sacar tajada económica? ¿O cómo al PP no le importó utilizar el terrorismo de ETA con fines partidistas empezando con la rúptura del pacto de Ajuria Enea y terminando con la acusación a Zapatero de connivencia con ETA y de traicionar a los muertos? ¿O su oposición a cualquier intento de limpiar el callejero de nomenclatura fascista? La derecha europea no hace esas cosas y reprime inmediatamente a sus peores exaltados cuando se les va la boca. El PP no.

Por eso la gente saca a sus padres y abuelos a relucir. El PSOE decidió ayer facilitar por primera vez que el PP siga en el Gobierno. El titular de El País lo dice todo: “El PSOE logra sacar a España del bloqueo”. ¡Logra! El logro debería haber sido de Rajoy, que debería haber hecho los deberes para conseguir articular una fórmula que permitiera el compromiso de diversas fuerzas políticas, quizás PSOE incluido, para conseguir los votos que le faltó conseguir en las urnas. Pero no. Tras las elecciones de diciembre Rajoy ni siquiera se presentó a la investidura. Y tras las de junio se ha limitado a pactar con Ciudadanos, algo insuficiente y que reprochó sin ambages al PSOE en la corta legislatura anterior precisamente por ser insuficiente.

El PSOE no tenía el deber de sacar a Rajoy del atolladero en el que él y su partido se han metido a cuenta de los largos años de oposición sin mesura enemistándose con todas las demás fuerzas políticas. El PP es el único responsable de no poder sentarse a dialogar con las fuerzas catalanas que últimamente están muy subidas a la parra pero a las que previamente soliviantó con su campaña contra el Estatut y su apoyo implícito al boicot contra el cava. La brecha con el PNV es parecida porque los nacionalistas vascos están ahora bastante tranquilos pero seguramente no olvidan que el PP estuvo a punto de meter en la carcel al Consejero Atutxa, que se había dejado la piel contra ETA, y, de no ganar Zapatero, también a Ibarretxe, que era un mequetrefe que merecía ser aplastado, como hizo Zapatero, pero no enchironado.

El PP cesó y despidió mal y tarde a los implicados en la peor trama de corrupción política de este país y no muestra ninguna señal de propósito de enmienda limitándose a declarar por las esquinas que todos están fuera del partido y que lo de los EREs es igual o peor. Ni uno sólo de los implicados fue apartado por el PP antes de que la justicia los acusara. Y se atreven a nombrar a Soria con nocturnidad y alevosía incluso después de firmar todo lo que Ciudadanos les exigió contra la corrupción.

Por no hablar del fondo, es decir, de su política económica. El próximo gobierno de Rajoy va a tener que ejecutar un tijeretazo presupuestario de varios miles de millones y sin duda propondrá seguir recortando en las partidas que menos afectan a los más pudientes. Dirán que es exigencia de Bruselas y formalmente tienen razón pero no podemos olvidar que antes de las elecciones bajaron los impuestos e incrementaron el gasto, desoyendo a Bruselas, para favorecer sus opciones electorales. Quizás alguien me conteste que Zapatero acordó una desgravación de 400 euros en el IRPF antes de las segundas elecciones que ganó. Y tendrá razón pero aquella inyección de gasto era precisamente lo que una economía moribunda necesitaba, no justamente lo contrario.

Si el PP fuera un partido de centro derecha europeo moderno yo no tendría problema en pactar una “Gran Coalición”. No sería mi preferencia de la misma manera que me alegra muchísimo que el PSOE haya facilitado la Alcaldía de Carmena (inciso: que lamentable la columna de Javier Marias ayer en el País Semanal…) o apoye la de Colau, frente a Esperanza Aguirre o CiU. Pero sería legítimo y debatible.

Pero el PP no es eso. Y el PSOE – sanchistas y aparato incluidos – es un desastre trufado de mediocridad sin visión estratégica ni táctica. La abstención se podría haber vendido cara y se podía haber intentado un gobierno de izquierda, que tratara de reconectar con la sociedad. No olvidemos que PSOE y Podemos sacaron casi once millones de votos, una cantidad similar a la de la suma de PP y Ciudadanos pese a no incluir a los muchos abstencionistas de izquierdas (en diciembre de 2015 la izquierda nacional sacó 11 millones de votos mientras que PP y Ciudadadanos se quedaron en 10.7). Pero no.

Lo único que “logró” el PSOE ayer fue evitar el batacazo todavía mayor que se habría llevado por deméritos propios en unas terceras elecciones. Pero sin ninguna garantía de no llevárselo dentro de unos meses cuando Rajoy se dirija a todos nosotros y nos anuncie que así no puede gobernar. Que él está acostumbrado a tomar decisiones, las mejores para todos nosotros, y no a que le pongan pegas y se las enmienden. Que él sabe mejor que nadie lo que le conviene a España, que crece como nadie en Europa, y que desde luego no va a poner en peligro los intereses de España por la cerrazón de quienes perdieron las elecciones. Esa misma España que se rompía supuestamente cuando gobernaba Zapatero pero que ahora se enfrenta a un desafío independista verdaderamente serio, que el PP pretende atajar simplemente aplicando la ley, como si fuera posible – o aceptable – meter en la carcel a un amplio porcentaje de la sociedad catalana.

Y el batacazo será todavía peor, con Susana al frente, porque los bolcheviques de salón de Podemos podrán con razón argüir que el PSOE no es de fiar y que ellos son la única alternativa al gobierno del IBEX 35, de Rajoy, Felipe y Cebrián. Y yo fracasaré estrepitosamente tratando de convencer a mi suegra de que, pese a todo, habrá que votar y votar al PSOE con la nariz tapada.